2.12

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{ Fiesta }

- Narrador omnisciente -

Los tres entraron a la fiesta, o más bien fueron empujados a entrar, y miraron de inmediato como la mujer rubia y Marcus cerraban las cortinas.

Miraron a su alrededor, toda la gente parecía estar borracha y se comportaban de forma extraña. Bailaban entre ellos y no parecían tener ninguna preocupación.

Ellos se quedaron viendo todo sin moverse. Casi toda la gente de la fiesta se les quedaron mirando en cuanto entraron, pero luego hicieron como si nada y siguieron riendo y bebiendo.

La vista de _______ se tornó borrosa, y miles de colores iluminaron sus ojos. Miró a sus lados, todas las personas parecían que la estaban mirando a ella. Pero no era así. No había nadie mirándola en ese instante.

Brenda se acercó a los dos parados.

— Nos separaremos, así buscaremos mejor —habló ella, los dos asintieron, y antes de caminar, Brenda volvió a hablar—. No toméis nada más.

Ambos hermanos volvieron a asentir y los tres se dispersaron por la fiesta. Las personas en ella no parecían notar su presencia, porque cada vez se chocaban con ellos sin verlos.

_______ parpadeó varias veces para enfocar su vista, pero lo empeoró. Entrecerró los ojos cuando vio a Minho convertido en un Raro.

No lo pensó mucho y se acercó a donde estaba aquella ilusión. En cuanto estuvo delante de él, su rostro volvió a ser normal. Ya no era un Raro.

Llevaba la misma ropa que usaba cuando estaban en el Claro, y sonrió abiertamente cuando vio a la castaña delante de él.

Cuando quiso estirar la mano para tocar la de Minho, sintió como alguien le daba un empujón. Se enderezó rápidamente, y frunció el ceño cuando vio que Minho ya no estaba ahí.

Thomas miró hacia ambos lados. Unos pequeños parpadeos hicieron que cerrara un poco los ojos. Se desvió de donde estaba yendo, ahora dando la vuelta.

Brenda lo miró a lo lejos confundida, pero luego siguió caminando, restándole importancia.

El castaño siguió caminando alto aturdido. Escuchó como una voz lo llamaba, y miró a su derecha frunciendo el ceño.

— ¿Teresa? —preguntó en un murmuro, como si su nombre fuera privado.

La nombrada estaba de pie a lo lejos, sujetando un vaso en su mano, lleno del líquido rojo vino. Teresa le hizo un gesto de que se acercara a donde estaba, pero él se lo pensó.

Se acercó a Teresa segundos después, y ella le tendió el vaso para que lo tomase. Thomas lo rechazó, pero ella insistió y acabó cogiendo el vaso. No lo pensó mucho y se lo bebió, haciendo a la peli negra sonreír.

— Muy bien... —susurró ella, pero Thomas frunció el ceño, porque aquella voz había resonado en su cabeza con fuerza.

Cerró los ojos y cuando los volvió a abrir ella ya no estaba. Dejó caer el vaso al suelo, el cristal se rompió y el poco líquido que quedaba se esparció por el suelo al igual que los trozos rotos. Pero el ruido de aquello se opacó con las risas de toda la gente.

Miró a todos lados, viendo si estaba por algún lado, pero no era así. En cambio vio a Ben. Estaba atado, infectado por la picadura, eso le recordó el día que lo desterraron por estar infectado y por casi matar a ________ y a Harry.

No pudo ni acercarse a él cuando delante de él aparecieron Gally y Minho. Ambos sonrieron y se giraron a mirar al Ben atado a un lado de ellos.

— ¿Minho? —preguntó confundido, viendo las risas del asiático con Gally.

Never stop running Donde viven las historias. Descúbrelo ahora