sin apetito

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A Luis nunca le han gustado los aeropuertos. Demasiada gente que viene y va a sitios, demasiada gente que se despide de los suyos durante un corto o largo periodo de tiempo.

Pero su trabajo a veces le obligaba a tener que pisar ese sitio más de una vez para su desgracia. Aunque se le hace mucho más ameno hacerlo con su equipo.

Hace media hora que bajaron del avión y cogieron las maletas. Tuvo que ir a Colombia la semana pasada para un par de conciertos que tenía allí.

Tras muchas paradas debido a la multitud de fans que estaban esperándolo para hacerse fotos con el, consiguieron salir del aeropuerto.

Una vez fuera se dispusieron a despedirse.

-bueno tío, nos vemos la semana que viene ¿no?

Diego fue el último en despedirse de Luis con un apretón de manos.

- si. Espero que no pase nada

Diego sabía a lo que se refería Luis con eso. Obviamente ese tema no ha salido de la cabeza del gallego en ningún momento

-oye. No va a pasar nada. Nada va a evitar que vayamos a Perú tío

le tranquilizó su amigo con su toque de humor que le ayudaba tanto ahora.

Después de un abrazo entre amigos, Diego se fue por su lado y Luis se sentó en un banco con los cascos puestos esperando a Roi, que se había prestado a recogerle, aunque ya llevaba 5 minutos de retraso.

Justo cuando Luis se iba a decidir por llamarlo, apareció su coche. Después de un abrazo y una disculpa por la tardanza debido al tráfico, el gallego menor volvió a poner el coche en marcha.

-¿que tal Colombia?¿ Lo has disfrutado?

los gallegos hablaron bastante durante la estancia de Luis por Colombia, pero no precisamente de como le estaba yendo a él.

Por eso Roi nunca supo a ciencia cierta si le estaba gustando o estaba pasando la peor tortura de su vida.

-si, lo he disfrutado mucho. La comida es increíble. Es lo que más me ha gustado. Aunque no he comido mucho. No es que tenga mucho apetito últimamente

Roi desvío su mirada un poco hacia Luis. Tampoco había dormido mucho, y se notaba por las ojeras que cargaba.

-Pues no eres el único que no tiene apetito.

ahora fue Luis el que miró atentamente a su amigo.

-¿te refieres a aitana? - el gallego menor asintió - ¿como está?

Ni siquiera le pudo dar una respuesta clara.El suspiro que soltó justo cuando hizo la pregunta le fue suficiente a Luis para saber que no estaba bien

- me dijiste que me llamarías si pasaba algo

-es que no ha pasado nada Luis. Físicamente está fuera de peligro. Pero lleva arrastrando una depresión tremenda estos últimos días. No come, no habla, no hace nada. Sólo duerme y llora a escondidas.

A Luis le dolía escuchar que su pequeña estaba tan desanimada. Sabía que podía pasar pero deseaba y esperaba que la catalana no tuviera que pasar por esa parte.

- pero el médico dice que es normal. Es un proceso más de todo esto y si cuenta con nuestra ayuda, no tardará en superar esa etapa.

Roi intentaba animar a su amigo, como lo intentaba con aitana todos los días, pero nada servía.

-oye, creo que tu le puedes ayudar. Cantale algo. Se ha pasado toda la semana preguntando por ti.

Eso alegró demasiado al gallego, que no se podía creer que su pequeña haya preguntado por el.

por tí estaré Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora