27 de junio de 2023
Luis caminaba de un lado a otro preparando todo y asegurándose de que estaba todo listo para empezar el concierto.
Había pasado casi un año de la trágica muerte de la catalana. 9 meses desde que la vida de Luis se volvió oscura, sin luz, sin ilusión por nada.
En los dos primeros meses el gallego entró en una rutina constante de dormir, comer lo mínimo, fumar y beber hasta olvidar el dolor, y llorar hasta quedarse dormido de nuevo.
La depresión que arrastró fue bastante fuerte. Tanto que tuvo que darse un tiempo muy largo en la música.
Roi trató de ayudarlo de muchas maneras, pero sabía que no había forma de hacer que el gallego dejara de pensar en la cantante.
Con el tiempo, y con la ayuda de sus amigos y familia, terminó entrando en la fase de aceptación y dejó de esperarla. Sabía que por mucho que lo deseara, no iba a volver.
Aceptó la idea de ir al psicólogo para cerrar etapas, ya que no era capaz de hacerlo solo, y por mucho que sus amigos le intentaran ayudar, ellos tampoco lo habían asumido del todo.
Empezó a llamar más a menudo a Belén y Cosme. Estuvieron siempre para él. Y no quería que se les olvidara lo mucho que quiso y querrá siempre a su hija.
Poco a poco luis aprendió a vivir con él recuerdo de Aitana. Sabía que no iba a olvidarla. No quería olvidarla, pero entendió que la vida debía continuar.
Luis decidió retomar la música, canalizando su dolor y amor en las melodías que una vez compartió con Aitana.
Con el apoyo de sus amigos y la terapia, encontró fuerzas para volver a los escenarios, aunque con un peso en el corazón que nunca desaparecería.
El concierto de esa noche era especial, el día en el que Aitana cumpliría 24 años. Era un día triste, pero el cielo estaba más iluminado de lo habitual.
El escenario brillaba con luces tenues, y la audiencia, llena de admiradores y amigos, esperaba con expectación. Roi, Amaia, Belén y Cosme estaban entre ellos, sosteniendo el amor y el dolor en sus miradas. Y por supuesto Luis, decidido a cantar convencido de que esté donde esté, ella lo escucharía
Cuando Luis subió al escenario, una ovación lo recibió. Con cada acorde, cada palabra, compartía la esencia de Aitana. Su voz, llena de emoción contenida, resonaba en cada rincón.
El público, inmerso en la música, recordaba a la joven talentosa que ya no estaba, pero cuya presencia se sentía en cada nota.
Cada canción era un recuerdo, cada pausa una oportunidad para absorber la realidad. Al finalizar, una mezcla de lágrimas y aplausos llenó la sala, reconociendo la fuerza y la vulnerabilidad del gallego, que eligió honrar el amor perdido a través de la música.
Al bajar del escenario, Luis se abrazó con sus amigos y, mirando al cielo, susurró un agradecimiento silencioso a Aitana.
La música se había convertido en un puente entre dos mundos, un recordatorio eterno de un amor que trasciende más allá de la vida.
//Pues aquí se acaba esta novela por fin. Digo por fin porque entre la inactividad y la inspiración de mierda que he tenido la novela ha durado más de un año, pero estoy muy orgullosa del resultado y muy contenta de haber sido capaz de escribir esto✨. Sé que este no es el final que queríais pero no todos los finales son buenos🙂. Espero que hayáis disfrutado tanto como yo de leer esta novela y que me sigáis apoyando en todo lo que siga subiendo a pesar de teneros abandonados 🤍. Si tenéis alguna opinión os agradecería mucho que la compartierais. Os leo como siempre//
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por tí estaré
AcakPor tí estaré, eso le dijo la última vez que la vio Y lo cumplió, porque volvió a aparecer en su vida cuando más lo necesitaba
