2 de septiembre de 2022
El verano estaba acabando, y la mayor parte Aitana la había pasado en Barcelona con su familia.
Quería darse un descanso, estar con su familia y con su círculo más confiable. No estaba pasando por una buena etapa personal y necesitaba desconectar.
Hacía dos semanas que lo había dejado con Miguel. Últimamente solo discutían por tonterías y su relación se estaba volviendo de todo menos sana, así que decidieron romper antes de terminar odiándose.
Necesitaba huir de Madrid. Allí siempre se encontraba a millones de periodistas en su casa esperando a que saliera para dar información sobre su ruptura con el actor, cosa que nunca pasó.
Y aunque en Barcelona también la seguían, era muchísimo menos estresante al contar con la ayuda de los suyos.
Se hubiera quedado en Barcelona todo el año, o al menos hasta que la gente se olvidara de la ruptura y dejara de ser el tema del momento en casi toda España.
Pero tenía que volver, tenía muchos proyectos que llevar a cabo y que le había prometido a sus fans, así que tuvo que volver.
Se despidió de sus padres prometiendoles que los llamará en el momento que llegue, y se despidió de sus amigos asegurándoles que volvería pronto.
Se montó en su coche nuevo. Hace un mes consiguió sacarse el carnet de conducir por fin. Se lo sacó a la primera, sin ningún fallo, así que la espera valió la pena.
Decidió poner música mientras conducía. Le esperaba un viaje largo y aún tenía un poco de miedo en conducir por la autopista, y la música siempre le ayudaba a superar sus miedos.
Eran casi 8 horas de trayecto y solo hizo un parón para cenar algo en un bar. Pero rápidamente volvió a poner rumbo a Madrid.
Estuvo durante todo el camino escuchando música, en concreto una playlist que encontró que curiosamente tenía toda la música que a ella le gustaba.
No hubo ningún problema, pero todavía tenía que pasar por la autopista, lo que más miedo le daba. Tenía que estar muy concentrada con cualquier cosa.
La logro pasar bien. Era una buena conductora, sabía de los riesgos que había y lo hacía todo con muchísimo cuidado.
Estaba llegando ya a su casa. Solo le faltaba una calle y podría volver a estirar sus piernas. Pero fue justo en ese momento cuando volvió el peligro.
Una bicicleta iba demasiado rápido y la catalana se la encontró justo cuando iba a coger la curva.
No le dio tiempo a frenar, pero no se perdonaría nunca haber atropellado a una persona, aunque no fuera su culpa, así que solo pudo hacer una maniobra para evitar arrollar al ciclista, pero eso provocó que fuera ella quién arriesgara su vida chocando contra la barra que protegía la carretera.
A partir de ahí todo pasó muy rápido. Escuchaba un pitido muy desagradable en los oidos, y la voz del chico estaba muy lejana para ella, pero si logró escucharlo hablar con la ambulancia y lo notó preocupado y asustado. Al menos no había huido.
Cada vez escuchaba menos y su campo de visión disminuía con los segundos, a pesar de sus intentos de mantener sus ojos abiertos.
Ahi se dio cuenta de la gravedad del asunto. Ya no podría llamar a sus padres y avisarles que había llegado bien. Ya no podría volver a Barcelona para estar con sus amigos. Ya no podría seguir con sus proyectos. Ya no podría seguir viviendo de lo que más le gusta.
Tenía miedo a morir, no quería morir. Era demasiado joven y tenía muchas cosas que cumplir aún. Pero la vida había cambiado de planes rápidamente.
En esos 5 minutos que tardó la ambulancia en llegar, la catalana intentó asimilarlo. Y decidió rendirse, dejar de intentarlo.
No podía seguir soportando el dolor, no quería seguir aguantando, así que dejó que sus lágrimas salieran y cerró los ojos, siendo las sirenas de la ambulancia lo último que escuchó antes de caer inconsciente.
La ambulancia la sacó rápidamente de allí mientras que le preguntaban al chico que había pasado.
Afortunadamente por esa carretera no pasaban muchos coches y no había nadie que viera el panorama, así que pudieron trabajar mucho mejor.
A la catalana se le había parado el corazón, y tuvieron que montarla rápidamente en la ambulancia y hacer de todo para reanimarla.
Aunque fue complicado, consiguieron reanimarla y la llevaron rápidamente al hospital, donde allí avisarían a sus padres.
Sus padres estaban en Barcelona, esperando a que Aitana los llamara para decirles que había llegado.
Les parecía extraño que aún no lo hubiera hecho y se estaban empezando a preocupar.
Fue en ese mismo instante cuando el móvil de Cosme sonó, y él pensando que era su hija, lo cogió rápidamente sin ni siquiera mirar el número, encontrándose con la peor noticia que podrían escuchar en su vida.
Cosme dejó de escuchar al hombre que se encontraba tras la pantalla. Dejó de hacerlo cuando le escuchó decir que su hija había tenido un accidente y que tenían que ir cuanto antes al hospital porque se encontraba en estado crítico.
Cuando belén vio a su marido así de preocupado supo que algo había pasado con su hija, y que no era nada bueno.
Cosme se lo dijo justo cuando colgó el teléfono. Estaba en shock y no podía hacer nada, se lo dijo con un nudo en la garganta pero su cuerpo no reaccionaba.
Rápidamente compraron un vuelo a Madrid. Ni siquiera cogieron nada, solo un poco de ropa, con la esperanza de que fueran solo días los que pasaría la catalana en el hospital.
A partir de ese instante empezó la pesadilla de Cosme y Belén, empezaron los 5 meses más duros de toda su vida. Y no sabían si lo que les esperaba después iba a ser peor.
//Se que este es muy corto pero tiene toda la información necesaria para que sepáis lo que le pasó a aitana en el accidente realmente. No hay diálogo ni nada, es cortito pero interesante, así que espero que os guste :)//
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por tí estaré
DiversosPor tí estaré, eso le dijo la última vez que la vio Y lo cumplió, porque volvió a aparecer en su vida cuando más lo necesitaba
