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Bang Christopher Chan no podía creer que había encontrado a este hombre. Unos minutos más y Chan habría perdido al hombre escondido bajo su asiento trasero. No tenía la menor idea de por qué estaba huyendo, pero cada instinto de Chan le decía que protegiera al humano.

Parecía como si alguien estuviera empeñado en matarlo. Por suerte Chan estaba aún más decidido a mantenerlo vivo. Tenía que hacerlo, por primera vez en cientos de años, un Chekota Criador había sido encontrado, y estaba agachado en el asiento trasero de Chan.

-¿Cuál es tu nombre? -preguntó Chan mientras esperaba que la plumilla se elevara y le permitiera salir del estacionamiento.

-Seungmin -respondió el hombre-. Kim Seungmin.

-Mantén la cabeza abajo, Seungmin, hasta que te diga lo contrario. -Chan activó el intermitente y movió el carro a la derecha como si tuviera todo el tiempo del mundo. No quería atraer ninguna sospecha de quien estuviera vigilando el estacionamiento, aunque no había visto a nadie vigilando el estacionamiento.

Entrando en el tráfico, Chan tomó la salida hacia la I-4. Se dirigiría directamente a Busan. Podría haber conseguido dos boletos en un vuelo nocturno, pero Chan no quería llamar atención no deseada de esa manera. Por otra parte, podría haber usado su telequinesis para teletransportar a Seungmin al territorio de Chan, pero eso estaba fuera de cuestión, ya que no quería asustar al humano y causarle un ataque al corazón.

Nadie podía saber que él tenía a Seungmin. Si alguien descubría que Chan tenía a un Chekota Criador, todo el infierno se desataría. Y Chan había tropezado con el chico por pura suerte. No quería que ningún otro shifter lo descubriera.

-¿Puedo levantarme ahora? -Seungmin preguntó desde el asiento trasero del carro de Chan mientras pasaba un tráiler de dieciocho ruedas-. Mi cuello está empezando a sufrir calambres.

Chan miró por el espejo retrovisor, pero no vio a nadie que los siguiera. -Claro.

Seungmin se deslizó al asiento y entonces miró por la ventana trasera. Chan podía ver la luna llena y gruesas nubes flotando. En noches como ésta le encantaba tumbarse en su porche y bañarse en la luz de la luna. Su pantera negra maulló de acuerdo.

En cambio, estaba conduciendo por la carretera al otro lado de Corea con un humano que podría tener el potencial de salvar la raza de Chan.

-¿A dónde me llevas? -Seungmin preguntó mientras curvaba sus dedos en el respaldo del asiento de Chan, mirando por el parabrisas antes de que sus ojos color avellana se deslizaran hacia Chan-. ¿Por qué me rescatas? ¿Nos conocemos?

-Confía en mí -dijo Chan cambiando de carril-. Si me conocieras, no estarías haciendo esa pregunta.

Seungmin carraspeó. -Gran ego.

Chan admitía que tenía un sentido bien desarrollado de sí mismo. Tenía que hacerlo. Él era el Alpha de los StrayKids.

La confianza era una gran parte de lo que era. -Algo como eso.

-Ego o no, aún quiero saber por qué me estas salvando. -Sus miradas se fijaron en el espejo retrovisor. Chan pudo ver que Seungmin estaba trabajando las cosas en su cabeza. Sus labios estaban curvados hacia arriba y sus ojos eran impresionantes. Chan apartó la mirada. Encontrar a Seungmin había sido como ganarse la lotería. Fue una oportunidad en un millón. Aún no podía creer que tenía al magnífico hombre en su asiento trasero.

Aunque Seungmin era una especie rara, Chan no iba a decirle eso. Los humanos eran conscientes de los shifters, pero no tenían ni idea del complejo funcionamiento del mundo de los shifters. La mayoría de los humanos consideraban a los shifter panteras y lobos como fenómenos de la naturaleza cuya inteligencia apenas llegaba al nivel inferior del coeficiente intelectual.

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