7

45 4 0
                                        

Wooyoung rodó, sosteniendo su vientre mientras gemía. San le había advertido que sucedería, pero Wooyoung había ido demasiado lejos ayer por la noche para preocuparse con eso. 

Todavía no le importaba. San era todo lo que tenía. Lo que era irónico teniendo en cuenta su breve y accidentado pasado. Pero no se atrevía a lamentar estar con el hombre... la pantera... lo que el tipo fuera. Pero cuando la necesidad de vomitar lo hizo saltar de la cama y correr al baño, se preguntó si tal vez no debería haber pensado en las cosas un poco mejor.

Wooyoung abrió el grifo y luego lo cerró. Mejor no hacer nada ahora que estaba arrojando sus tripas. No tenía nada para dar, su estómago estaba vacío, lo que sólo hizo su actual dilema aún más doloroso.

Un paño caliente rozó su rostro, y San prestó atención sobre todo a la boca, limpiándole las esquinas y luego entre los labios.

Wooyoung, en otras circunstancias, habría protestado por alguien verlo de esa manera. Pero se sentía como si hubiera sido golpeado. A él no le importaba si el Papa había entrado. Lo único que quería hacer era yacer en alguna parte, y preferiblemente no en el piso del baño del motel.

O San podía leer su mente o no era más que cuidadoso, porque tomó a Wooyoung y lo llevó de vuelta a la cama, colocándolo sobre ella. Él se sentó en el borde de la cama y quito el pelo de la cara húmeda de Wooyoung.

― Lamento que estés pasando por esto. 

Wooyoung tenía una vaga idea de lo que su cuerpo estaba pasando, pero estaba muy cansado, con la garganta muy seca, y la cabeza muy dolorida para decir algo ahora mismo. Cerró los ojos, sintiendo la calma del sueño moviéndose delante de sus ojos cuando volvieron a abrirse cuando alguien llamó a la puerta.

Leehye o Simyeon no golpean, ¿verdad? Wooyoung pensaba así, pero eso no impidió que su corazón latiera en su pecho como una maza tratando de golpear una pared. Sus ojos se deslizaron a la puerta cuando San se levantó y respondió.

Para su alivio, era Changbin. Estaba en el otro lado, con dos bolsas en sus manos, el sol se veía brillantemente detrás de él. El olor fresco del aire rodeó la habitación y Wooyoung inhaló, deseando no estar enfermo, para que pudiera disfrutar de la calidez en su cara.

― Traje algunas cosas que Wooyoung es posible que necesite.

― Gracias por conseguirlas, ― dijo San. 

― ¿Cómo está él? ― Preguntó Changbin.

― Mal del estómago y con fiebre―, dijo San.

― Conseguiré un poco de caldo y aperitivos. Mantén tu puerta cerrada con llave. No he visto ninguna señal de Leehye o su amigo, pero eso no significa nada. Tú y yo sabemos eso. ― Changbin miró a Wooyoung, antes de girar y alejarse.

San cerró la puerta con llave, antes de llevar las bolsas a la mesa cerca de la ventana. Wooyoung observó como San comenzó a tirar de los artículos fuera. Se alegró de ver un cepillo de dientes y crema dental. Su boca sabía cómo si hubiera lamido el baño en lugar de haberse tirado sobre él. También había desodorante y shampoo. La otra bolsa contenía un par de pantalones vaqueros, una camisa, calcetines, ropa interior, y unos zapatos de lona.

Wooyoung estaba feliz de no tener que andar con una sábana a su alrededor, como un taparrabos. Se sentía bien por fin tener algo de ropa para vestir. También quería tomar un baño largo y caliente, pero no podía reunir la fuerza para levantarse de la cama ahora.

Y cuando la televisión se entendió silenciosamente en segundo plano, Wooyoung cerró los ojos y cayó en un profundo sueño. 

***

SKZ PanterasDonde viven las historias. Descúbrelo ahora