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Chan maniobró el carro rentado mientras las balas resonaban por todas partes, golpeando los costados del carro. Cuando la ventana trasera fue destrozada, Seungmin comenzó a gritar.

-¡Quédate abajo! -Chan gritó mientras el carro se sacudía de lado a lado.

-Me siento saltando como una palomita de maíz. Si no dejas de girar tanto voy a vomitar.

Chan frenó de golpe y luego movió el carro hacia adelante.

-¡Ya no quiero seguir con esto! -Seungmin gritó. Chan sacudía el carro a la derecha-. Déjame salir de este loco viaje de carnaval. Encontraré la manera de volver a casa por mi propia cuenta.

A juzgar por el miedo en el tono de Seungmin, el hombre no estaba bromeando.

-Mantén la cabeza abajo y estaremos fuera de esto pronto. -Esta no era la manera en que Leehye y sus hombres atacaban. El hombre por lo general se mostraba y exigía saber por qué alguien de los StrayKids estaba en su territorio. Chan bajó la velocidad del carro hasta una segura antes de que tomar de nuevo su celular.

-Aún no te veo -dijo Minho.

-¿Por qué Leehye me ataca con una emboscada y disparos?

El otro extremo cayó en un silencio sepulcral. Chan podía oír la respiración de Minho pero nada más. Finalmente, el hombre habló. -¿Está alguien lastimado?

-No.

El tono de Minho era frío como el hielo. -Ese hijo de puta va a pagar por esto.

Chan estaba pensando lo mismo, pero sabía que tenía que averiguar por qué Leehye estaba agrediéndolo de esa forma. -Dile a Felix que entre en el sistema y averigüe qué es lo que está pasando.

-Estoy en eso -respondió Minho-. Pero aún voy a colgar a Leehye de sus bolas por esto.

Chan sonrió ligeramente. -Es por eso que eres mi Centinela en jefe.

Dejó escapar un suspiro de alivio cuando entró en territorio StrayKids un momento más tarde. Los Centinelas de Chan estaban junto a los árboles, ocultos a la vista mientras veían el carro entrar en sus tierras. Era el trabajo de los Centinelas, vigilar y proteger las fronteras de las tierras StrayKids.

Cuando Chan se detuvo frente a su casa, miró hacia el asiento trasero encontrando a Seungmin aún en cuclillas en el suelo. -Puedes salir ahora -dijo.

-De ninguna manera -respondió Seungmin, con las manos cubriendo su cabeza-. No quiero recibir un disparo. -Chan esperó un momento más, pero Seungmin no se movió.

Suspirando, Chan salió del carro y abrió la puerta de atrás, jalando a Seungmin del suelo. Dejó al humano de pie. -Nadie va a dispararte aquí.

Seungmin entrecerró sus ojos color avellana. -¿Y dónde es exactamente aquí?

Chan hizo un gesto con la mano hacia su cabaña de madera de dos pisos. -La casa del clan StrayKids.

El lugar era impresionante y hermoso, con paneles solares y electrodomésticos de bajo consumo. Chan la había construido unos años atrás, después de que los ingresos de su empresa habían superado sus expectativas más salvajes. En su opinión, Chan no podría vender estas casas de bajo consumo de buena fe sino fuese el dueño de la empresa.

Felix siempre bromeaba con Chan de que no sólo era el presidente de Bang Corporation, sino también su cliente. Los shifters habían estado luchando durante años para lograr que los humanos fueran más ecológicos. Su edad avanzaba tan lentamente que Chan sabía que ningún progreso real se habría hecho. Así que los shifters tendrían que asegurarse de que el planeta no se fuera al infierno debido a la contaminación y los basureros tóxicos.

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