Ya habían depilado mi cuerpo entero, mis uñas estaban pintadas con un gris oscuro brillante y mi cuerpo limpio tenía un aroma a flores exóticas muy distinto al perfume que estaba acostumbrada a usar.
-Vas a quedar divina-me dijo el peluquero que había contratado.
-No intentes milagros-bromeo con él, aunque lo que dije es difícil de entender puesto que Anna la maquilladora me pidió que dejara mi rostro quieto, y eso incluye mi boca.
-Ay pero si eres preciosa querida ¿Qué dices?-chilla contento mientras me pone pequeñas rosas negras en el sencillo peinado.
Debo admitir que estar en bata sabiendo que debajo solo tengo una diminuta tanga y algo que apenas puede llamarse sostén me pone un poco incomoda, por suerte, Tom es gay y tanto la maquilladora como la asistente personal son mujeres, así que intento olvidarme de ellos mientras me inspeccionan meticulosamente. La casa está completamente sola, Rosa tiene los fines de semana libre y pienso seriamente que debería adoptar uno o dos perros, si no moriré de angustia en esta casa vacía.
-¿Qué crees?-le pregunta la maquilladora a la asistente personal.
-¿Le ponemos un rojo vivo o un brillo discreto?-las dos mujeres me miran y la asistente coloca el antifaz sobre mis ojos para darle un mejor efecto.
-Brillo-responde- resalta sus ojos puesto que tiene bonitos labios.
Sonrió ante la respuesta y siento mis mejillas ruborizarse, no soy muy amante de los halagos pero escucharlos aun así es lindo.
-Te pondré el antifaz con horquillas-me dice Tom-no te preocupes, lo esconderé con tu pelo y si quieres quitarlo no arruinara tu peinado-asiento levemente mientras Anna se aleja para contemplar su trabajo, Ton termina el trabajo con un spray antes de hace lo mismo y sonríe.
-Ya quedo-anuncia la asistente y todos asienten con un aire de orgullo.
-¿Ali?-escucho a John desde el pasillo, adelantándose a todo como siempre, llego antes de lo previsto.
-Pasa John-le anuncio y este entra con un ramo de rosas rojas en la mano, tiene un traje Dior gris para hacer "pareja" conmigo y unos zapatos de charol negro y blanco con cordón estilo vintage, al verme se abanica con una mano como si estuviera por llorar.
-La hemos puesto muy lindo-le dice Tom comiéndose con los ojos a mi Tío quien no se molesta en ocultar su lado femenino.
-Si tu madre pudiera verte querida, estaría llorando a mares por la emoción, tener una hija tan bella como tu es un regalo de los dioses-instantáneamente mis ojos se llenan de lágrimas al nombrarla y todos corren hacia mí agarrando cualquier objeto para limpiar mis ojos y que el maquillaje no se corra.
-No llores mi niña-John me da las flores y le doy un beso en su mejilla dejándole una impresión brillante de mis labios.
-Te quiero John, son hermosas-huelo el aroma puro de las rosas sin productos artificiales y sonrió, a mama le gustaría estas rosas.
-Bueno señores el tiempo corre y esta señorita debe estar lista-los ahuyenta la asistente personal, le entrego las flores a John para que las ponga en agua mientras me dejan sola con Janeth, me quito la bata mientras saca el delicado vestido del estuche y me coloco un poco de desodorante.
Estoy nerviosa y siento que voy a morir en cualquier momento, es una simple gala pero conoceré a mucha gente importante ¿Y si lo arruino todo? No quiero ganarme a nadie de enemigo, respiro profundamente y me subo a los Louboutin, Janeth sostiene el vestido por mi mientras doy un cuidadoso paso dentro de él, lo sube por mi cuerpo y lo ata en mi nuca manteniéndolo seguro, tiene un escote donde mis pechos se asoman discretamente, es extraño pero este diminuto brasier les da un aumento de tamaño improbable, haciendo magia en mis pechos; estaba dotada lo admito, pero esto era escandaloso.
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Mi Hombre.
RomanceAlexandra es una joven chica que definitivamente no cree en el amor, y mucho menos en los buenos hombres, o en las buenas personas. Su pasado la ha obligado a ser fuerte y ahora tras años sola se oculta bajo una actitud fuerte, desconfiada y dañina...
