XXXIX. Ojitos coquetos

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— Jungkook — habló solo — Hoy voy a romper una promesa — su mano tembló un poco al introducir la llave en el picaporte — Hoy... me elijo a mí.

La puerta se abrió y el omega dio el primer paso.

Metafórica y literalmente.

— Hoy te elijo a ti, Jeon Jungkook.

Dijo mirando al alfa al interior de la casa, con sus ojos brillando totalmente bicolor y su pecho desnudo brillando en sudor que perlaba su piel húmeda.

Taehyung tragó duro y la puerta se cerró.

— Hoy... rompo una promesa, para elegirnos.

El omega ni siquiera tuvo tiempo suficiente para poder analizar todo el exterior que les rodeaba a ambos, puesto que el alfa se volteó para mirarle de frente, enseñando su pecho y vientre trabajado.

¿Desde cuándo ha trabajado para mantenerse así?

¿Llevará mucho tiempo haciendo ejercicio?

Es bien sabido que la masa corporal entre alfas, betas y omegas es notoriamente diferente, por no decir, totalmente opuesta uno del otro.

Mientras los betas se encuentran en un punto medio de uno y el otro. Los alfas y los omegas se encontraban como una contraparte, de esquina a esquina.

Toda persona podría ser tan delgada o corpulenta si bien le apetecía.

Toda persona podría costarle más que a otra, o hacerlo de una manera sencilla.

Jungkook sabía que, aunque fuera un alfa, su gran tamaño podría hacerle una mala jugada si continuaba con malos hábitos, ya que su madre resultaba ser una excelente cocinera y siempre consentía a sus tres hijos en ámbito de comida.

Ella decía, mientras sea comida, yo jamás diré que no.

Ella no podría darles lujos excesivos ya que ella fue madre soltera desde siempre, apenas y lograba sobrevivir el día a día al cuidar de tres cachorros revoltosos.

Sucios de lodo al jugar bajo la lluvia durante la tarde, y luego lavaba sus cuerpos y cabellos en esa pequeña tina.

— Te haces más grande, pequeño cachorro — dijo ese día.

No podría tener tal vez la consola más reciente de videojuegos o la vieja bicicleta que vio un bazar, pero la comida nunca faltó.

Vaya que nunca lo hizo, pues el revoltoso niño alfa consumía demasiada comida a comparación de sus hermanas mayores.

— ¿Tienes más hambre? ¿Tu lobo tiene más hambre?

El cachorro de cabellos oscuros jugó con sus pequeños botes de mar en la bañera y los zambulló, haciendo ruidos, mientras estaba totalmente concentrado.

𝐋𝐎𝐕𝐄 𝐈𝐓 𝐈𝐅 𝐖𝐄 𝐌𝐀𝐃𝐄 𝐈𝐓 ᵏᵒᵒᵏᵛDonde viven las historias. Descúbrelo ahora