21. Suenan las campanas

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―Victor, tengo que hablar seriamente contigo.

Chris entró a su habitación esa noche llevando solo un crop top semitransparente y una tanga roja.

―¿Pero cómo se te ocurre caminar en palacio con esas prendas?

―Estoy en modo conquista, ¿Acaso se te olvida?

―Dudo mucho que conquistes a Phichit con esas fachas.

―Y dudo mucho que tu príncipe te haga caso con las tuyas.

―¡Estoy en pijama!

―Exacto, por favor, quítate esa cosa. ¿Dónde está tu truza negra? Con esas prendas solo puedes atraer a los viejos verdes.

Las mejillas de Víctor enrojecieron ante el recuerdo de Yuuri entrando a su cuarto molesto aquella vez que no había visto su invitación para su primera cita. Había sido tan vergonzoso que lo hubiera visto casi desnudo, que temblaba recordando esa sensación de vulnerabilidad. Encima había sido la comidilla de todo el personal del palacio. No. Ya no iba a volverle a pasar lo mismo. Incluso si para ello debía vestirse como abuelito.

―En el palacio hay código de vestimenta―se defendió―. Y bueno, no viniste aquí para hablar mal de mi pijama.

―¡Ah, sí! Como te dije, tengo que hablar seriamente contigo.

―¿Qué pasó?

―¡No ha pasado nada, ese el problema!

―¿De qué hablas?

―Llevamos tantos días aquí y solo nos hemos concentrado en hacer cosas en el palacio, rodeados por todos lados  del protocolo.

―También hemos salido a recorrer Tokio…

―Pero siempre con horarios y guardias de seguridad. ¿Acaso no quieres divertirte un poco?

―Chris, yo suelo divertirme mucho.

―¿Viendo como tu príncipe cuida las plantas y dirige una de las Naciones más poderosas del mundo?

―¿A qué quieres llegar?

―Vitya, parte de vivir la experiencia contigo es poder ayudarte a que te desestreses un poco. Ya me di cuenta por cómo se miran que son el uno para el otro, pero Yuuri se ve agotado por el trabajo y tú estás en modo apoyo. Creo que ambos necesitan escapar un poco de la rutina y divertirse.

No era mala idea. En realidad Yuuri sí se encontraba estresado por el trabajo y Víctor acababa de mandarle a Yakov el libro para su revisión, por lo que también se había sentido presionado.

―¿Qué sugieres?

―Mañana podemos salir a celebrar el cumpleaños de tu hermoso novio. Solo nosotros cuatro, sin nadie más que nos moleste. He hecho reservas para un lugar que les va a encantar.

―¿Qué lugar?

―¡No, no, no, no, no, no!  Es una sorpresa para su alteza imperial. ¿Qué me dices?

Victor pensó que una  noche llena de diversión fuera de los parámetros del palacio podría hacerle incluso muy bien a su Yuuri. No había nadie más en el mundo que se lo mereciera más.  Además que sería una linda manera de celebrar con Chris cómo en los buenos tiempos, siempre y cuando omitieran todas las actividades que tuvieran etiqueta solo para mayores de edad. Víctor lo tomó como una oportunidad perfecta para romper la rutina y le sonrió decidido a su mejor amigo.

―Creo que es una idea genial. Estoy seguro que a Yuuri le encantará también.

―¡Perfecto! Entonces arreglaré todo.

Kiku  No  YuuriHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora