32. En el sur - Yuuri

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Cuando el terremoto de Kyūshū afectó la zona sur del país del sol naciente, se hicieron trabajos monumentales y, aún así, se perdieron millones de yenes entre construcciones habitacionales y negocios. La gente había recibido apoyo, pero no el suficiente como para volver a la normalidad. Algunos ancianos decidieron habitar albergues más cercanos a sus seres queridos, familias se mudaron a espacios más modernos y la pesca recibió un golpe fuerte. Una parte del sur de Japón fue quedándose sin habitantes y la tasa de personas desempleadas o ciudades fantasma se acrecentó.

El príncipe Yuuri veía los estragos con tristeza, mientras le mostraban una antigua fábrica de Hasetsu, una ciudad con varias casas destrozadas.

―En el último censo del 2020, esta ciudad tenía unos cien mil habitantes y más o menos unos 600 negocios― Kenyi Fudo era el ingeniero encargado del rediseño de las ciudades en el sur. Llevaba años de experiencia en el rubro y había elaborado un interesante plan de reconstrucción.

―¿Y ahora, Fudo-san?

―Menos de sesenta mil habitantes y unos 200 negocios sobreviven por la lealtad de aquellos que se quedaron, pero la verdad con esta migración masiva, me temo que no prosperarán tanto.

―¿Cómo va el tema de la asociación de pescadores?

―Va avanzando muy bien. El tema de la asociación les ha gustado mucho. Se han gestionado las bases y se han inscrito el 90% de los pescadores. Se les ha dado capacitación de manejo logístico y administrativo. La idea de apoyarse ante desastres como estos y trabajar casi como una cooperativa ha alegrado a muchas familias que mantienen la pesca artesanal. Eran las más numerosas antes del terremoto, pero con la vida detenida, muchos de los hijos de estas familias tuvieron que ir a otras zonas para buscar trabajo.

―El arte de la pesca artesanal no debe perderse, Fudo-san. Es lo que caracteriza a la economía del sur y es esencial para la población de la zona.

―Así es, su alteza imperial. Las familias de esta parte del país suelen tener muchos más hijos que en otras partes de Japón, dado que conservan la tradición de pasar a los hijos el arte de la pesca.

―Espero que la asociación les permita apoyarse y que hacia final del año veamos aumento de la población y los negocios.

―Estoy convencido que así será, su alteza imperial, de hecho ya ha subido un poco la cantidad de habitantes.

―¿En serio?―Yuuri se alegró al escucharlo―¡Eso es increíble! ¿A qué se debe el aumento?

El ingeniero estuvo a punto de contestarle, pero unos gritos cerca de la entrada se lo impidieron.

Unas chicas jóvenes se hallaban allí gritando emocionadas con carteles en la mano.

―¡Kiku no ōji-sama! *

―¡Hansamuna ōji-sama!**

“¿Ōji?”. No podía ser. Yuuri se quedó en shock cuando se dio cuenta que a quien buscaban era al príncipe, por tanto a él.

―¿Pero qué es esto?―Fudo-san se rió con compasión.

―Estas son sus fans, su alteza imperial. De hecho, el que usted se haya mudado aquí ha atraído a familias a la zona y, por supuesto, a varias fanáticas de su alteza.

¿Fanáticas? Yuuri con las justas lograba que el personal del palacio le hablara. La idea de tener chicas gritando emocionadas por él era perturbadora.

―¿Pero cómo que fanáticas mías? Si yo no he hecho nada.

―Oh, no sea modesto, su alteza imperial,  su libro se ha hecho viral desde que salió hace unos meses. Tengo el mio al lado de la cama y ciertamente me encantó. Creo que Nikiforov-san escribió algo espectacular. 

Kiku  No  YuuriHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora