Todos conocemos a nuestro coronel Christopher Morgan el cual tiene una relación pésima con su padre con un odió compartido hacia su madre.
¿Qué sucede cuando se entera que no es hijo de Sara?
¿Dónde está su madre?
¿Cómo le dirá a esa mujer que es e...
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— Mi Sultana. — Sumbul me hace una reverencia.
— ¿Qué sucede?
— Le ha llegado una carta de sumajestad Recce. — Me la extiende y mi sonrisa aparece.
Recce y yo tenemos la dinámica de mandarnos cartas como antes, conservando nuestro romance e incluso ese amor se siente tal y como la primera vez.
— Déjame sola — La tomo con una sonrisa para comenzar a abrirla. Me acomodo en mi asiento y la abro con la misma ilusión de siempre.
Tus cabellos rojos son como el fuego, que arde en mi corazón con gran deseo. Tus ojos azules son como el mar, que me sumerge en un profundo soñar.
Eres la llama que enciende mi pasión, eres la brisa que me lleva a la emoción. Eres la luz que ilumina mi camino, eres la razón por la que vivo y respiro.
En tus ojos azules encuentro la paz, en tus cabellos rojos encuentro la verdad. Eres la mujer que siempre he buscado, la que me hace sentir amado.
Eres mi sol en los días grises, mi estrella en las noches sin fin. Eres mi todo, mi razón de ser, mi amor por siempre, mi mujer.
PD: Nuestras hijas han salido de vacaciones y como te extrañan las he mandado contigo a Londres.
Deseo verde pronto muñequita.
Recce Morgan Khan
— ¡Sumbulag! — Abro el cofre de mi ropero para guardar la carta junto a las otras.
— Mi sultana ¿que ocurre?
— Haz las preparaciones adecuadas, las gemelas viene por sus vacaciones. — Le dedico una sonrisa.
— Me he adelantado Sultana, vienen en la camioneta ahora mismo.
— ¿Por qué no me dijiste? — Lo miro y abro la puerta de mi habitación para bajar las escaleras.
La puerta se abre y mis dos pelirrojas entran luciendo su vestido rojo, sus coronas en la cabeza y sin soltar su mano. Miran al rededor hasta que nuestras miradas chocan.
Llego al final de las escaleras y les abro los brazos. — ¡Madre! — Ambas corren hacia mi y se sueltan para abrazarme al mismo tiempo, beso sus frentes y ambas me besan la mano poniéndola en su frente.
— Mis pequeñas Sultanas ¿Cómo les ha hido con sus clases? — Acaricio sus cabellos y ambas me miran con ese brillo que me derrite de amor.
— Bien, pero Shahrazad ha fallado mucho con el violín. — Acusa su hermana.