Capitulo 22

75 7 0
                                        

El coche la esperaba en marcha junto a la acera, una lustrosa pantera negra con un vampiro apoyado contra la reluciente pintura. Otro antiguo, notó Wonwoo de inmediato. Llevaba gafas de sol negras y un traje del mismo color; tenía el cabello chocolate oscuro cortado al estilo de un supermodelo de GQ, pero sus labios... eran peligrosos. Mordisqueables. Sensuales.

—Me han ordenado que no te haga daño. —Abrió la puerta trasera.

Wonwoo arrojó la bolsa de viaje hacia el interior y frunció el ceño para sus adentros al notar que su esencia le resultaba familiar.

—Un comienzo prometedor.

Él se quitó las gafas de sol para desconcertarla con la imagen de sus ojos. Eran verde claro y con las pupilas verticales, como las de una serpiente.

—¡Buuu!

Wonwoo no se asustó... porque se había quedado demasiado estupefacto.

—Es una suerte que no me asusten las lentillas.

Las pupilas se contrajeron. Madre... mía...

—Fui Convertido por Leo.

—¿El Rey de los Venenos?

—El rey de las Serpientes. —Esbozó una sonrisa lánguida y desagradable,

volvió a ponerse las gafas y se hizo a un lado para dejar que entrara en el coche. Fueron las primeras palabras que le había dirigido las que convencieron a Wonwoo de subirse al vehículo. Siempre y cuando Mingyu le hubiera puesto la correa a aquel tipo, se llevarían bien. Sin embargo, tenía la sensación de que en el momento en que el vampiro quedara libre de aquella correa, el tendría que utilizar todas las armas que llevaba encima.

—¿Cómo te llamas? —le preguntó a su «chófer» en cuanto este se subió al coche.

—Muerte, para ti.

—Muy gracioso. —Wonwoo clavó la vista en su nuca—. ¿Por qué quieres matarme?

—Soy miembro de los Siete.

De pronto comprendió por qué reconocía su esencia: el tipo había estado en su apartamento la noche que había disparado a Mingyu. Era uno de los que la habían inmovilizado con los brazos a la espalda. No era de extrañar que quisiera destriparlo.

—Mira, Mingyu y yo hemos arreglado las cosas... más o menos. No es asunto tuyo.

—Protegemos a Mingyu de cualquier posible amenaza, incluso de las que él no ha visto aún.

—Genial. —Dejó escapar un suspiro—. Pero... ¿tú entraste en el almacén?

La temperatura bajó varios grados.

—Sí.

—La prioridad número uno no es matarme —dijo el en voz baja, aunque ya no hablaba con él—. ¿Adónde me llevas?

—Con Mingyu.

Wonwoo observó las calles por las que pasaban y se dio cuenta de que salían de Manhattan en dirección al puente de George Washington.

—¿Cuánto tiempo llevas con Mingyu?

—Haces demasiadas preguntas para ser un doncel con las horas contadas.

—¿Qué puedo decir? Prefiero morir bien informado.

Poco después de pasar el puente, el paisaje cambió tanto que bien podría haberestado en Vermont. Los árboles dominaban el horizonte y ocultaban las carísimascasas que se alineaban en aquella zona, la mayoría de las cuales poseían miradores enel tejado y ridículas extensiones de tierra. Había oído rumores de que algunos de loscaminos de entrada eran más largos que muchas carreteras, y el hecho de que nopudiese ver ni un solo edificio desde el coche parecía confirmar aquella teoría.

Arcángel Oscuro - Meanie [1]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora