Capítulo 31

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Clarissa llevó unas fotos de su hijo menor a casa de Isabelle para que Jenna conociera a su padre al menos a través de estas, además de la muñeca que Aidan había comprado para ella. La nena miraba sonriendo las fotos de su papá de niño, adolescente y adulto mientras sostenía la muñeca con un brazo. Terminó diciendo "papá es lindo", comentario que agradó a la abuela paterna.

—Al menos ya sabe cómo es —dijo Isabelle.

—¿Cuándo veo a papá?

—Algún día, te llevamos o viene él a verte —prometió su abuelo.

—Tu papá por ahora no está en la ciudad, pero va a volver algún día —inventó Clarissa.

***

A la noche, Spencer ya estaba en casa de Randall y Natasha. Entre los tres decidieron empezar con algo sencillo. La chef era quien más daba las indicaciones primero mostrándoles, luego seguía su esposo; y, por último, Spencer. La pareja le mostraba entre los dos cómo preparar todo, él seguía las indicaciones, y Natasha corregía los errores. Terminaron de cocinar y disfrutaron de la cena los tres.

—¿Hace cuánto tiempo que están juntos?

—Dos años más o menos —contestó Natasha.

—Al principio sólo nos mirábamos y yo no me animaba a acercarme —siguió su marido.

—Pero al final empezaste a hablarme en los descansos.

Randall rió por lo bajo y se sonrojó, para luego volver a mirarla. Spencer los miraba con una sonrisa.

—Me gusta la pareja que hacen. Ojalá pudiera estar en un noviazgo así.

—¿Has tenido novia en la escuela? ¿O tienes ahora? —preguntó Randall.

—Ahora no, pero sí tuve una y luego uno.

—¿Uno? —preguntó Natasha arqueando una ceja.

—Soy bi.

Se quedaron en silencio mientras cada uno agarraba su comida con el tenedor. A Randall se le vinieron las imágenes de su amigo acariciándolo.

—Perdón, no es que nos moleste, es sólo que...—comentó Randall sin saber qué decir y al mismo tiempo para romper el silencio incómodo.

Spencer sonrió un poco y echó una risa corta por la nariz.

—Está bien —los disculpó.

—¿Tu familia supo de ese chico? —preguntó Natasha con cautela.

—Sí, aunque la reacción no fue muy buena al principio por parte de mis padres—contó mientras miraba su comida—. Sandrine y Grace son más abiertas —continuó, mirándolos.

—Espera, tal vez no escuché bien. ¿Tu mamá no te aceptó? —se sorprendió Randall con el ceño fruncido ligeramente—. Digo, pensé que era más comprensiva.

—Escuchaste bien. Es que no me defendió cuando mi papá y May me gritaron e insultaron —explico algo cabizbajo—. Mi padre incluso me castigó varias veces por una semana cada vez que me descubría o May y Fred me acusaban —continuó, volviéndolos a mirar—, y mi mamá —hizo una pausa—...ella...ella no hizo nada para impedirlo. Me seguía hablando, pero también pensó que yo estaba enfermo. Sandrine y Grace sí me defendieron, pero no pudieron convencerlos tan fácil de aceptar la relación. Bueno, digamos que la aceptaron. Él pudo visitarme un tiempo, pero parte de mi familia lo tomó como algo pasajero y la de él me odiaban todos.

—¿May también estuvo en contra? Creímos que...—se sorprendió Randall.

—¿Qué era cercano con ella también por lo de Aidan? —se adelantó—. Eso parece, pero no. Ahora con mi familia estamos bien, pero Grace y Sandrine fueron las únicas que estuvieron de mi lado. Es por eso que soy tan protector con ellas dos a pesar de ser el menor; es mi forma de agradecerles —terminó de contar cabizbajo

Tu hijaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora