Stanley e Isabelle llevaron a Jenna al cine a ver "Pocahontas"; luego a los juegos del shopping y, finalmente, al Mc Donald's.
—Mi mamá me contó que conociste a mis tíos Randall y Natasha —contó Jenna.
—Sí, así es, y a veces salimos juntos —confirmó Stanley—. Me hablaron muy bien de ti, dijeron que eres simpática y muy buena.
—¿Y también te hablaron de mi papá?
—Sí.
—Creo que te conté que ellos y su abuela le mostraron fotos —dijo Isabelle a Stanley.
—Al menos eso. Tal vez tu papá todavía no pueda verte, pero es bueno que lo veas en fotos y te hablen de él, así sabes cómo es.
—Espero conocerlo algún día. Para mi cumpleaños me mandó un carrito para jugar a las compras. ¡Ah! Y el tío también me contó que él y la tía quieren ser papás.
—O sea que puedes llegar a tener primos, qué lindo —sonrió Stanley.
Más tarde, Stanley las llevó de vuelta a su casa. Antes de que las dos entraran, le pidió a Isabelle hablar unos segundos, entonces esta le dijo a su hija que entrara a la casa. Jenna se despidió de Stanley y entró. Él le dijo a su novia que pensaba adoptar a Jenna ya que no creía que Aidan fuera a reconocerla después de cinco años. Isabelle no estaba de acuerdo y le dijo que solamente su ex iba a ser el padre, y que Jenna estaba ansiosa por conocerlo. Stanley intentaba convencerla, pero ella no cedió.
Un viernes, Aidan y Sandrine llevaron a sus hijos a pasear junto con sus tíos. Estaban en un parque y sentados en el pasto. Randall tenía a Lester, dándole la mamadera.
—Al verte teniéndolo, me dan más ganas de tener hijos —le dijo Natasha a su esposo.
—A mí también —dijo sonriendo y mirándola.
—Tío, tía, ¿ustedes también van a ser papás? —preguntó Keegan.
—Estamos tratando —contestó su tío.
—Ojalá se les dé —deseó Grace—. Aidan, tú y Sandrine pueden ser tíos y va a haber más niños en la familia para que sus hijos jueguen.
—Esperemos que sea pronto —deseó Aidan.
Los mellizos se alejaron un poco y empezaron a correr por ahí.
—No se alejen mucho —les advirtió Sandrine.
—¿Y cómo van ustedes dos? —preguntó May a Randall y Natasha.
—Todavía no, no lo conseguimos, ya no sabemos qué hacer —contestó Natasha perdiendo un poco las esperanzas.
—Puede ser que a lo mejor nos estuvimos cuidando mucho tiempo —supuso Randall.
—No desesperen —los animó Spencer.
—Tal vez Natasha debería ayudar más a Randall —dijo Aidan—. Deja de tomar la pastilla a escondidas, ¿sí?
Spencer y May lo miraron con el ceño fruncido.
—Hace bastante que dejé de tomarla. Si piensas que no quiero tener hijos con Randall, te equivocas —se defendió su cuñada con firmeza y sintiéndose ofendida.
Aidan se quedó mudo y bajó la cabeza.
—No le hagas caso, mi amor.
—Aidan, no la molestes, deja de ser malo con ella —lo retó Sandrine.
—Perdón —se disculpó cabizbajo.
—¿Estás tomando la medicina?, ¿yendo a las terapias? —preguntó Randall a su hermano con seriedad.
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Tu hija
AcakAidan es un joven promiscuo e impulsivo que trabaja en un restaurante junto a su hermano. Mantiene una relación inestable con Isabelle hasta que ella, cansada de sus actitudes, decide terminar con él. Poco después, Isabelle le revela que está embara...
