-¿Y bien? ¿Qué te han dicho los vecinos?-preguntó mi madre.
Yo me quedé pensativo, algo no encajaba.
Algo relacionado con la chica que, segundos antes, me había abierto la puerta.
-No sé, ha sido todo muy raro- dije.
-¿Raro? ¿Por qué?-volvió a preguntar mi madre, Eva.
-Algo en esa casa está pasando, la chica que me ha abierto está exageradamente delgada, su casa está oscura. No es la típica casa -dije frotándome la barbilla pensativo.
-No sé Daniel -me dijo.
De brazos cruzados, no me pienso quedar, tengo que averiguar qué pasa, con o sin ayuda de mi hermano -pensé.
Subí a mi respectiva habitación de mi nueva casa, la cual, aún estaba llena de cajas con mis cosas, debido a nuestra recién mudanza.
Mi ventana, daba a la ventana de aquella chica misteriosa.
Hm, misteriosa, me gusta ese nombre.
Me quedé observando la habitación de aquella chica, hasta que entró y al verme, corrió las cortinas, dejandome aún más extrañado.
