CAPÍTULO 15

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Nos llevaron a la comisaría y nos hicieron un par de preguntas a mí y a Katherine.
Cuando terminamos, nos fuimos.
-Bueno Ángela -empezó diciendo Katherine- ¿Me podría quedar en tu casa a vivir? -preguntó tímida.
-Claro, las puertas de mi casa están abiertas para ti -dije mostrando mi mejor sonrisa falsa.
Nos despedimos de ella, ya que se fue a su casa para llamar a los familiares y amigos de Annabel para el entierro de la dicha.
Íbamos andando en silencio, recapacitando todo lo que había ocurrido las veinticuatro horas atrás.
-¿Por qué? -me preguntó de repente Daniel.
-¿Por qué qué?-pregunté confundida.
-¿Por qué querías que me quedase en el interrogatorio que os han echo? -formuló Daniel.
-Porque me das confianza y seguridad, es algo extraño -dije tímida, poniéndome roja.
Él se limitó a abrazarme.
Llegamos a nuestras respectivas casas, cuando vi a un chico exactamente igual a Daniel y me sorprendí por dos echos; que iba borracho y que era igual a él.
-Ese es mi gemelo Jesús, otra vez borracho -resopló.
Jesús se nos acercó.
-Dani, ¿quien es esta tia tan gorda de tu lado? -dijo Jesús mirándome con superioridad.
Dios, ya me caía mal este tío.
-Esta 'tia'-dijo haciendo comillas- se llama Ángela y para tu información no está gorda -respondió Daniel.
-Pues para mí está obesa, podrías adelgazar ¿eh?
Tras escuchar estas palabras, me fui corriendo a mi casa y pegué un portazo.
Fui directa al espejo que tantos daños me ha provocado.
Si que estaba gorda, sí.
Tengo que tomar medidas radicales -pensé.

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