CAPÍTULO 39

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Era la novia de Daniel Oviedo.
Que bien suena eso dios.
Ahora estamos volviendo a casa, todos juntos.
Yo, sonriendo cómo una tonta.
Cómo una enamorada.
En un momento dado, mis amigos echaron a correr, dejándonos solos.
-Que cabrones -dijimos a la vez, riendo.
-No me imites -repetimos.
-No me imites tú -dijimos al unísono, riendo a carcajadas.
-Damos miedo -reí.
-Ya ves - río y se quedó mirándome- ¿Tengo algo en la cara?
-Te quiero -dijo y seguidamente me besó, cómo nunca.
-Te quiero -dije cuando nos separamos.
-Tengo una sorpresa para ti -dijo tapándome los ojos.
-¿Más sorpresas? -dije riendo.
-Sí, cierra los ojos y dame tu muñeca - Obedecí y noté sus cálidas manos sobre mi mano, poniéndome una pulsera- Ábrelos - Abrí mis ojos, y vi una pulsera que ponía " No te des por vencida jamás -Dom"
-Muchísimas gracias, me encanta -dije tirandome literalmente encima de él- Pero ¿Qué significa? -pregunté.
-Que pase lo que pase por tu vida, por tu mente, jamás te des por vencida porque vales muchísimo -dijo cogiéndome de las manos- y no quiero perderte jamás- me miró directamente a los ojos- Por que te quiero más que a mi vida.
Yo le abracé muy fuerte.
-He ganado una guerra, pero voy a seguir luchando por ti, por mi, por nosotros -dije en un susurro cerca de su oreja.

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