Capitulo 19

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Andrey


Teníamos la maldita fiesta. Esa basura de evento que apestaba a falsedad y sonrisas forzadas. La odiaba. Pero como consigliere, tenía que estar ahí, fingir que todo estaba bajo control mientras la podredumbre se escondía detrás de los trajes caros.

Además, hoy era la primera aparición pública de Alice. Ya era hora. La habíamos mantenido fuera del radar, lejos de ojos que no le convenían, pero no podíamos esconderla para siempre. Pronto le tocaría casarse, y aunque odiaba esa idea, era inevitable. Por suerte, mis hermanos y yo acordamos que ella elegiría. Dentro de los nuestros, claro. No vamos a dejar que cualquier bastardo le ponga una mano encima.

Apenas crucé las puertas del salón, la vi.

Esa cabellera malditamente roja, como fuego recién salido del infierno. Ardía. Y no tenía ni puta idea de que estaría aquí.

Fruncí el ceño. Su familia estaba cerca. Obvio, tenía que ser hoy.

—¿Qué mierda hace ella aquí? —murmuré entre dientes, sintiendo que la sangre se me helaba y luego me subía a la cabeza con la misma velocidad.

—¿Quién? —preguntó Anthony, acercándose con una copa en la mano.

—Anabella.

Mis ojos la siguieron mientras se movía entre la gente como si nada pudiera tocarla. El vestido turquesa oscuro parecía pintado sobre su cuerpo. Se aferraba a cada curva como si tuviera vida propia. El escote era atrevido. Provocador. La abertura en la falda dejaba ver una pierna que gritaba pecado. Se veía... perfecta, sin el menor rastro de la enfermedad o el trauma.

—Está jugando con fuego —gruñí.

—¿Te molesta eso… o te gusta? —Anthony alzó una ceja, con esa maldita media sonrisa suya.

—No jodas —solté seco—. No es eso. Me está desafiando. Sabe que estoy aquí y se atreve a aparecer después de lo que hizo. Se ve… —Me detuve, incapaz de admitir lo hermosa y jodidamente viva que se veía, desmintiendo cada palabra que me había gritado sobre su asco—. Se ve demasiado bien.

—Parece que el regreso a la cima le sentó bien. La revista Metropolitan la llamó "La Fénix de Nueva York". ¿Viste las fotos?

No, no las había visto. Había ignorado deliberadamente las noticias de su "regreso triunfal".

—¿Y el hombre? —pregunté, sintiendo un nudo frío en el estómago.

—¿Julian Price? Desaparecido del mapa, creo. El rumor es que ella lo usó y lo botó, como te hizo a ti. Es la narrativa que ella misma ha creado.

—Una serpiente hasta el final. ¿Sabes qué? Es mejor. Que todos vean lo que es.

Pero mientras decía eso, la miré. Ella acababa de cruzar la mirada con Khristeen, que estaba cerca de la barra. Khristeen sonrió, pero su sonrisa era tensa, falsa. Anabella le devolvió una mirada de acero y luego se giró, pasando a nuestro lado, ignorándome por completo.

El aire se electrificó. El perfume de Anabella, demasiado dulce, demasiado familiar, me golpeó la cara.

De repente, mi teléfono sonó por sexta vez. Era mi jefe de seguridad, Dimitri. Lo había estado ignorando, pero la persistencia era inusual. Me alejé de Anthony y contesté con un tono brutal.

—Dimitri. Más te vale que sea importante.

—Jefe, lo siento, pero es una emergencia que solo usted puede manejar. Hay una mujer aquí, en la entrada. Dice que tiene que hablar con usted de inmediato.

Mafia Y Amor [+18]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora