Capitulo 13

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Anabella

El tiempo había pasado en una neblina de trabajo implacable y el calor asfixiante de la posesión de Andrey. Me había mudado por completo al penthouse de la Quinta Avenida. La guerra con Francesco Moretti era un rumor sordo que Andrey y Alexander manejaban en la sombra, pero yo sentía la presión cada vez que Andrey cancelaba una cita para irse a "reuniones" urgentes.

Estaba en la cocina del penthouse, vestida con un blazer de lana y esperando a que Khristeen se decidiera a bajar. Estaba en la ciudad para trabajar en un par de pasarelas y me había prometido ayudarme a revisar la contabilidad de la agencia.

Justo en ese momento, entró Alice.

Había cambiado su actitud conmigo desde aquella memorable bofetada. Ya no había hostilidad abierta, sino una cortés distancia profesional, como si yo fuera una peligrosa socia de negocios. El desprecio no había desaparecido, pero ahora estaba envuelto en terciopelo.

—Buenos días, Anabella —saludó Alice, su voz era neutral mientras se dirigía a la máquina de café.

—Buenos días, Alice —respondí, mi tono era igualmente frío y comedido.

Se sirvió el café, sin mirarme. El silencio entre nosotras era incómodo.

—Oye Alice. ¿Quieres venir hoy a la agencia conmigo?

Alice detuvo la taza a mitad de camino, y por primera vez, sus ojos azules se posaron directamente en los míos, mostrando una genuina sorpresa.

—¿Perdón? ¿Ir a tu agencia? ¿Para qué?

—Necesito ayuda con la contabilidad, Andrey me dijo que eras muy buena.

Alice sonrió, pero esta vez, la sonrisa llegó a sus ojos. Había un pequeño destello de orgullo.

—Andrey... ¿habla bien de mí? Eso es raro. Pensé que solo le daba cuerda a Anthony.

—Tengo una pila de balances trimestrales que parecen jeroglíficos. Tú estudiaste Finanzas en Wharton, ¿no? Si vas a odiarme, al menos hazlo mientras me resuelves los impuestos.

Alice rió, una risa clara y sin malicia, la primera que le escuchaba.

—Eso es increíblemente honesto. Y sí, la contabilidad de las agencias de modelos suele ser un desastre fiscal. ¿Qué gano yo con esto?

—Un café decente, la satisfacción de saber que tu inteligencia está siendo usada para algo más que atormentar a los demás, y, francamente, mi admiración temporal. Además, te daré un asiento en primera fila para ver todos los desfiles de ahora en adelante.

Alice tomó un sorbo de su café, pensándolo.

—Está bien, Anabella. Me parece un intercambio justo. Pero debes saber que te ayudaré a hacer de tu agencia un imperio. No lo haré a medias.

—No esperaba menos de una Nikolaev.

Llegamos a la agencia. Alice llevaba un vestido sastre de un color neutro impecable, su cartera Birkin colgada del antebrazo y unas gafas de sol de diseñador que ocultaban sus ojos azules. Irradiaba un aura de poder sutil, muy diferente al espectáculo de moda y ostentación que yo solía montar.

Subimos al loft en el ascensor privado. La puerta se abrió y el murmullo de las oficinas desapareció cuando el personal vio quién venía. La atmósfera se volvió tensa bajo la mirada inquisitiva de Alice.

—Muéstrame el corazón del problema —ordenó Alice, quitándose las gafas.

La llevé a mi nueva oficina, que daba al parque. Saqué las pilas de carpetas de contabilidad y las extendí sobre la enorme mesa de conferencias.

Mafia Y Amor [+18]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora