Anabella
El golpe de la puerta al cerrarse resonó como un disparo final. Había pasado. Andrey se había ido. Me había liberado, destrozada por mis palabras, pero libre. El temblor en mis rodillas no era por el frío, sino por la adrenalina pura.
Me quedé allí, sentada en el sofá de cuero, desnuda y expuesta, con el aliento agitado. La herida en mi costado ardía como el infierno, pero el dolor físico era un bálsamo comparado con la agonía que acababa de infligir. Las palabras que le había gritado a Andrey—asco, estúpido, manipulación—habían sido las más crueles que podía haberle dado, diseñadas para cortar hasta el hueso. Había destruido al hombre, a mí misma, pero lo había liberado de mi. Había elegido la mentira atroz para salvarlo del dolor de mi enfermedad.
El hombre, el supuesto "amante" que había servido como catalizador de la furia de Andrey, gemía en el sofá. Su hombro sangraba profusamente por la bala de Andrey.
De repente, una figura entró en la sala desde un pasillo lateral. No era Alexander, ni Anthony. Era Luca Russo, vestido con un traje de faena y con un botiquín de emergencia en la mano.
Se acercó a mí sin decir una palabra, desnudó su propia camisa y me la lanzó.
—Cúbrete. Y reza para que esa bala haya sido superficial.
—¿Qué haces aquí, Luca? —pregunté, mi voz era apenas un susurro.
—¿Creíste que te dejaría sola con el plan más estúpido que hemos ideado? —dijo, sin mirarme. Se arrodilló junto al sofá, examinando la herida del hombre—. No es grave. Es solo el hombro.
El hombre herido, Julán, suspiró de dolor y miró a Luca.
—¿Fue necesario que me dispararan, Russo?
—Era esencial para la coartada, Julian. El nivel de celos de Andrey Nikolaev requería una traición de sangre. Ahora, cállate y deja que te haga un torniquete.
Luca se giró hacia mí, sus ojos grises llenos de una seriedad.
—Bien, el espectáculo fue un éxito. Él se fue creyendo que eres una puta interesada que lo usó y lo traicionó con un desconocido.
Me envolví en su camisa, sintiendo el escalofrío.
—Me odia.
—Sí. felicidades lograste lo que querías —Luca se levantó—. ¿Y ahora qué sigue?
Sentí las lágrimas caer, calientes en mi rostro frío. La misión estaba cumplida: él me odiaba y me había liberado, asegurando que nunca me buscaría.
—Vete, Luca —murmuré—. No vale la pena que te arriesgues por mí.
—Claro que sí, Bella —dijo Luca, su voz suave pero firme. Me tomó la cara entre sus manos, obligándome a mirarlo—. Vale cada maldita mentira y cada maldito segundo a tu lado, tontita.
—Me odia, Luca —sollocé.
—Si él no te odia, te busca. Y si te busca, te encuentra. Y si te encuentra, encuentra al Dr. Finch. Y si encuentra al Dr. Finch...
—Si me encuentra, descubrirá que tengo leucemia. Y eso... —mi voz se quebró—. Eso lo destrozaría de una manera que la traición nunca podría.
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Mafia Y Amor [+18]
RomansaAnabella de Angelis lo tiene todo: fama, belleza y secretos. Andrey Nikolaev no cree en el amor, solo en el poder. Él es la mente más temida de la Cosa Nostra. Ella, una mujer condenada por su propio cuerpo. Una pasión incontrolable. Y una verdad qu...
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