Tres años viviendo en un vórtice de tiempo. Algunas veces estancado; otras, pasando lentamente y amenazando con volver al punto de partida.
Pistas difusas, poco claras; insomnios acumulados y un cerebro carcomiéndose en el arrepentimiento y la ansiedad... los días no eran días y las noches... eternas.
Todo escribía con la mirada puesta en los techos de las habitaciones de donde me hospedaba, de aquellos lugares donde me llevase algún indicio de Alma y "Botón de Oro".
La culpa me pesaba como cadenas amarradas a mi cuerpo. Habían envejecido mi espiritu y mi cabello. En mi rostro han aparecido leves surcos de tristeza y preocupación. A mis treinta y cinco años he cosechado lo que sembré: una amarga experiencia.
Tantas idas y vueltas me llevaron a decidirme por un último lugar y un último recurso: asentarme en Buenos Aires, el destino final (según la última información del itinerario del diario de Alma). Si en esa ciudad no lograba encontrarlos, sería el fin de mi búsqueda y aceptaría estoicamente mi futuro en soledad.
Lo había pensado bien (dentro de lo poco psiquicamente estable que podía estar): merecía quedarme solo y no animar ningún tipo de esperanza en volver a sembrar amor y cariño en mi y en el corazón de otra mujer que no fuese ella.
Choi Ha-Ra no estuvo de acuerdo con mi determinación de irme o la de mi futuro; pero sabía que en el fondo de su pecho albergaba el anhelo de que encontrase a mi pequeña familia. No hacía falta hablar de ello, puesto que con la mirada sabíamos comunicarnos y sabíamos hacernos entender.
Omma lloró todo el camino de ida al aeropuerto y todo el momento de espera hasta mi embarque. Mi garganta estaba atascada con un nudo dificil de hacer pasar, pero llorar no era una opcion para mi: ya habia hecho sufrir a dos de los seres que mas amaba; mi tercer amor no merecía semejante sufrimiento.
Nos despedimos con la certeza de volvernos a ver alguna vez, pero con la incertidumbre de cómo nos veríamos. Quería devolverle calma y alegría a mi madre del corazón, pero, ¿quién me garantizaba poder cumplir esa promesa?
Durante exactamente mil noventa y cinco días me recorrí la mitad del mundo persiguiendo fantasmas y espejismos, huellas de arena y castillos en el aire; todo para que, al final, el callejón sin salida de la angustia me haria declinar en mis intentos y me hiciese desplomar en el asiento de aquel parque escondido.
Parece ideal para mi este lugar, pensé con el pecho vacío y hundido en la miseria. Los hombros me pesaban cual concreto y oa espalda arqueada ante el peso de la desazon, dejándome llevar por el cansancio. Cerré los ojos para no mirar la inutilidad de mis vueltas en círculo y me abandoné a las lágrimas que amenazaban con suicidarse desde la cornisa de mis párpados.
A lo lejos, como un susurro, escuché unos pasos llegar al lugar y detenerse abruptamente, y aún más nítido la expansión pulmonar de alguien suspirando con resignación.
No tenía fuerzas para voltearme, pero eo destino me atenazó la cara con sus garras y me hizo dar vuelta. Mi mirada era borrosa por las gotas saladas y solo creí convencerme, otra vez, que era producto de mi ilusión. Me sequé la humedad de los ojos y volví a mirar. Esta vez, no era una aparición; esta vez, Alma estaba a unos metros de distancia de la realidad.
Recobré fuerzas de la nada y me levanté con la urgencia en la que cae un rayo.
—¿Alma?– bacilé en mi pregunta.
—Usted... ¿usted me conoce?—y la respuesta me golpeó en el centro del corazón.
Aquella mujer delante de mi se parecía al amor de mi vida, pero se veía asustada y perdida. No quise acercarme más por temor a su reacción, dejándome solo la posibilidad de enmudecer, paralizarme y llorar sin control.
Ella también comenzó a llorar sin saber por qué. Nos habíamos encontrado en lo profundo del inconciente, pero aún no nos habíamos reconocido. Esa tarea sería la más dura: fusionar a Alma con aquella mujer sin memoria que no conocía bien.
ESTÁS LEYENDO
EL GRAN PREMIO
FanfictionSolo unx sabe lo que habita muy adentro del ser. Alma sabe lo que su esencia esconde, mientras cubre con habilidad su amor y deseo por Namjoon. Nam no sabe que su compañera y subalterna es aquella mujer que lo excita y lo lleva al borde del delirio...
