Capítulo 3: Tiempo fuera

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-¿Estás segura que funcionará?

-No lo sé...-suspiró llena de frustración. No creía que ellos se escaparían tan fácilmente de sus manos, y sin embargo lo habían hecho. Quizás, los perros no llegarían.

No obstante, al imaginarse las cabezas de los dos colgando de las fauces de sus hermosos experimentos, una leve sensación de excitación y alegría la recorrieron como una víbora.

-... Pero tengo deseos de que así sea-contestó finalmente sonriendo como una loca.

Las arpías la miraron con aprensión ¿Acaso está más loca que antes? Se preguntó una de ellas, Care, temiendo que aquella locura se volviera un impedimento para pelear o se debiera a que Griselda estaba envejeciendo.

Lis, miró a sus hermanas y comenzó a pensar en el cambio tan radical que habían sufrido en una noche, mientras su vista se posaba sobre el cajón en donde descansaba Merx. Al final, tu venganza no pudo darse, lamentó con seriedad mientras observaba su piel marfil y sus ojos pegados.

-¿Tienes un plan de respaldo?-le preguntó de repente Eli, procesando la consecuencias de haber soltado a los Monsexperime, así como los había llamado su creadora y dueña, Griselda.

La líder ígnea ladeó la cabeza con el rostro serio.

-¿Acaso no confías en mí?-le redobló desafiándola. A ella no le gustaba que sus propios seguidores desconfiaran de sus planes, a pesar de que varios hubieran fallado anteriormente, pues consideraba que un seguidor fiel era aquel que seguía a su Rey en cualquier circunstancia, hasta lo que pudiera traer como consecuencia la muerte.

Eli retrocedió un paso atrás. La voz le salió algo temblorosa.

-No, no es eso... Pero, si llegan a matar a los per... A los Monsexperime perderemos su rastro y...-la mirada persistente de Griselda hizo que Eli perdiera la firmeza de sus palabras y decidió callar.

-Quizás, pero hay muchas maneras de encontrarlos y tengo mis contactos-se limitó a contestar con el objetivo de que Eli no cuestionara nada más.

Ella se retiró hacia atrás descansando con sus hermanas e intercambiaron miradas de duda, sabiendo que pensaban en lo mismo.

¿Qué habrá sucedido con Idra? Después de todo, ella no había vuelto luego de pelear con Feuer.

Las tres suspiraron con disimulo y pensaron que tiempos difíciles vendrían para la secta. Al fin y al cabo, el Circo que los había escondido y resguardado se había acabado y los demás artistas que no eran alquimistas se habían marchado, luego de que Griselda diera la noticia del cierre. Sabían que aquello significaba que algo grande estaba por pasar, pero como siempre, su líder no contaba todos los detalles del plan, aunque no creían que faltara mucho tiempo para enterarse de lo que realmente planeaba Griselda.

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