-¿¡Qué!?-preguntó Heben con un gritó tan fuerte que llamo la atención de todos, y no solo eso lo logró.
La risa de Griselda fue tan fuerte y neurótica, que todos se dieron la vuelta. De repente, ella paró cuando Heben estuvo dispuesto a lanzarse y atrapar la mochila, pero el hijo de ella lo hizo retroceder con una bocanada de fuego creando una pared de flamas a su alrededor.
-¡La tenemos!-anunció esta triunfal volviendo a reír.
Heben se llenó de enojo y sin pensarlo, se lanzó en la dirección en donde estaba Crista. Le importaba un bledo la piedra si ella estaba herida.
-Todos. Podemos irnos-gritó Griselda, cuando los demás comenzaron a moverse y a pesar de que Aaron, Aeris, Almendra, Sandy, Bruno, Nico intentaron detenerlos, Griselda y su hijo contratacaron a la vez con su fuego.
No tuvieron más opción que retirarse hacia atrás. Idra también tuvo que hacerlo, hasta a estar al lado de los demás, viendo como detrás del fuego los demás comenzaban a desaparecer en la sombra.
Idra furiosa al verlos huir, como lo habían hecho antes sin ir a buscarla estando en manos del enemigo, que ya no resultaba serlo, por lo menos no el suyo, la llenó de rabia.
Se lanzó hacia adelante y comenzó a destruir el piso, haciendo decaer aquella pared de flamas, pero ya era tarde. Rosae Crucis había desaparecido entre las sombras.
Ella cayó de rodillas igual que los demás.
Almendra sintió sus ojos escocer.
-¿Qué haremos ahora?-preguntó frustrada-El tesoro que mi padre tanto protegió... Ellos... Ellos-rompió en llanto y Aaron lleno de dolor se dirigió a abrazarla.
Aeris se abrazó a sí misma y comenzó a sollozar.
Sandy, Nico y Bruno se miraron totalmente perdidos. No entendían nada más que algunas pocas cosas y que habían ayudado en una pelea que había fracasado para ellos.
-¡Ah!-gritó Idra molesta-¡No lo puedo creer!-sus ojos se llenaron de lágrimas. ¡Que ira que sentía!
-No sé qué haremos...-susurró Aaron.
-Volver-dijo Aeris de repente, secándose las lágrimas y todos se giraron a verla-Volver a nuestras vidas y dejar todo esto ¿Acaso era problema nuestro enfrentar esto? Sí, nuestros padres fueron asesinados ¿Pero, debemos correr la misma suerte?
-¿Qué dices?-la instigó Almendra.
-Lo que oyes ¿Para qué seguir con esto? Sí seguimos moriremos y ni siquiera tenemos idea de por qué ellos querían la piedra.
-Mi padre sabe el por qué-inquirió Crista apareciendo junto a Heben y Feuer, quien descansaba inconsciente sobre la espalda de este.
-¡Feuer!-gritó Almendra acercándose.
Idra abrió grandes los ojos y le costó horrores reprimir las ganas de ir y saber que le sucedía.
-Tranquila-le dijo Crista-Solo está inconsciente. Es urgente llevarlo a un hospital.
-Betty puede curarlo-intervino Sandy-A ti también-le señaló a Crista, quien aún tenía la mejilla al rojo vivo-Y no hay necesidad de andar con explicaciones en los hospitales de humanos normales.
Crista asintió entendiendo.
Aaron se paró del lugar.
-¿A qué te refieres de que tu padre sabe? Crista ¿Acaso tu padre...?
-El hombre que nos ayudó hace rato era Eiber Velum, mi padre-le respondió ella interrumpiéndolo.
Sus amigos miraron a Crista sin poder creerlo. Un integrante de Lux aún seguía vivo. Uno de sus padres estaba vivo.
-Pero ¿Cómo...?
-Luego tendremos tiempo de hablarlo-la paró Crista a Aeris-Ahora, debemos curarnos y verlo. Él sabe que es lo que planea Rosae Crucis.
-Entonces... Debemos seguir peleando-susurró Aeris volviendo a romper en llanto.
Los demás no dijeron nada. Entendían completamente el estado de nervios en el que estaba. Ese día casi habían muerto y todos estaban llenos de heridas y con las energías por el piso. Y eso, que habían recibido ayuda de otros tres alquimistas y el padre de Crista.
-Sí-suspiró Aaron y levanto la cabeza con decisión.
Los demás integrantes de Neo Antiquis también lo hicieron. Hasta Aeris había dejado de llorar entendiendo su lugar.
-Crista...-la llamó Sandy con una mano alzada. Después de lo que había sucedido, no estaba segura si la seguía odiando. Ya no le parecía una tonta y realmente estaba llena de emociones contradictorias luego de la pelea necesitaba calmarse.
-Vamos-le dijo Crista sonriendo con dificultad por la herida-Debemos juntarnos con Betty y los demás-luego, miró a Idra, quien también observaba confusa.
Seguramente, se la habrá cruzado, pensó Crista reflexionando acerca de Idra y Clelia y creía que era tiempo de hablar, a pesar de que a las dos les causara dolor. Algún momento, tendría que terminar el rencor y el arrepentimiento.
Sandy asintió ante las palabras de Crista luego de intercambiar miradas de asentimiento con Nico y Bruno, quienes pensaban que debían juntarse con los demás y charlar.
-Lo solucionaremos-inquirió mirando a todos con esperanza y todos asintieron, mientras ella se volvía al camino, seguida por lo demás, para reunirse con su padre y así hablar sobre el objetivo de Rosae Crucis, sabiendo que, al tener ellos la Piedra Filosofal en sus manos, algo grande y peligroso estaba a punto de suceder.
Hola!!!! Este es el final del segundo libro de Circo, espero que les haya gustado.
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Exilio
JugendliteraturHeben y Crista escapan de Rosae Crucis hacia un nuevo destino teniendo en sus manos la piedra filosofal. Los dos comienzan con una nueva vida alejándose de sus amigos y sin poder mirar atrás...
