-Y dime ¿¡Cómo crees que yo puedo encargarme de esto!?-la voz de Heben sonaba completamente furiosa, luego de que la propuesta de Sandy para que hiciera algo productivo fuera encargarse de las niñas pequeñas y el maquillaje artístico.
-No lo sé. Tú eres el de la experiencia. Así lo pusiste en tu curriculum.
-¿¡Qué curriculum!? ¡En ningún momento presenté un curriculum!
-¡Uy! Que mal carácter tienes-inquirió y luego reprimió una risa, mientras observaba el rostro de Heben delineado y maquillado por las niñas de entre cinco y ocho años.
Él, anticipando a que se debía su gesto de gracia, puso una cara de pocos amigos, peor de la que tenía, y se levantó sin decir nada.
Las niñas gritaron creyendo que se las agarraría con ellas y luego, entre sonrisas salieron corriendo todas juntas a refugiarse.
Sandy recordó algo al momento y se marchó dejando a Heben solo con su problema.
-Bueno, ya ordené el papeleo que me pidió Beatriz...-Crista, que miraba la pila de papeles en su mano mientras se acercaba a él viniendo desde la oficina, se interrumpió al ver a Heben-¿Qué te paso?-después, una risa que tuvo que reprimir, se coló como una sonrisa llena de gracia en su rostro.
-No digas nada-exclamó Heben con una cara agria y tomó un pañuelo para limpiarse el maquillaje, el cual solo se extendió por todo su rostro dejando manchones corridos de blanco, azul, rojo y negro por sus ojos.
Crista se tapó la boca y lo miró con la ternura que se mira a un niño testarudo al arruinar algo.
Se acercó hasta él y tomó el pañuelo, mirándolo con una sonrisa amable. Heben, se quedó quieto dejando que ella lo limpiara, mientras la miraba con intensidad y seriedad, pensando que no solo era preciosa.
-No me mires así-lo instó ella mientras posaba su mirada en su barbilla quitando el maquillaje alojado en su barba corta y rubia, intentando rehuir de su mirada.
-¿Por qué?-preguntó con voz aterciopelada sin cambiar la expresión.
Ella sintió sus ojos clavados y su corazón comenzó a latir rápidamente, siendo consciente de la tensión que se había creado en el ambiente con una escena tan inocente pero que escondía tantos deseos de su parte.
Se mordió el labio inferior.
-Porque nos observan y además-lo miró a los ojos desde abajo-Me da vergüenza.
Heben sintió que se quedaba sin aliento y por un momento quiso besarla, pero se contuvo.
Sonrió acercando su rostro, ya que ella no llegaba ni en puntas de pie a su frente. Sus caras quedaron tan cerca y sus ojos casi a la misma altura, que a Crista le costó horrores concentrarse en aquella tarea que era muy fácil pero le parecía completamente difícil en aquel momento.
Las niñas se los quedaron mirando fascinados. Creían en sus imaginaciones, que ella era un hada de hielo enamorada de un demonio bello y con rasgos de ángel.
-Termine-exclamó ella al fin, pero cuando quiso volver a una posición normal, Heben la mantuvo con un brazo y retuvo su rostro con una mano cerca del suyo.
-No creo que hoy pueda contenerme-susurró con voz aterciopelada y Crista enrojeció completamente. Nunca en su vida había sentido tener la cara tan caliente y creía estar como un tomate a pesar de que no podía verse en ningún espejo.
-Ah...-no podía huir de los ojos cazadores de él que la miraban a los suyos, como si buscaran dentro de su alma. Luego, lo golpeó despacio en la cabeza y Heben se sorprendió deteniendo el momento romántico-Hay niñas pequeñas-le dijo ella en voz baja volviendo a una posición normal y él, con desgano, miró a las niñas quienes volvieron a gritar exclamando es un monstruo y sonriendo.
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Exilio
Teen FictionHeben y Crista escapan de Rosae Crucis hacia un nuevo destino teniendo en sus manos la piedra filosofal. Los dos comienzan con una nueva vida alejándose de sus amigos y sin poder mirar atrás...
