Capítulo 22: Sinceridad y arrepentimientos

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-¿¡Puedes dejar de reír!?-le gritó Sandy a Heben mientras lo fulminaba con la mirada, mientras se quitaba el maquillaje del rostro, sentada a la mesa del comedor del hotel.

La obra había terminado hacía una hora y las niñas se habían retirado a sus casas. Los adolescentes de Chemia, aún estaban allí terminando de desarmar toda la escenografía y cambiarse para regresar a sus casas.

Heben se limpió una lágrima que le había provocado la risa y se tranquilizó, pero no por Sandy. Más bien, a petición de Crista, quien percibió la tensión en el ambiente y todos sus esfuerzos por querer caerles bien, se estaban derrumbando y por esa razón, quería detenerlo antes de que siguiera haciéndolo. Aunque, debía admitir que aquella obra extraña e improvisada, que en parte culpa de los dos había salido así, había sido mejor que nada, aunque solo hubiera durado la mitad de lo que en realidad ocupaba toda la obra.

-Creo que nunca me reí tanto en mi vida-exclamó Heben lleno de sinceridad. Su rostro, aún tenía los espasmos de una risa para nada forzada, pero tratando de ser reprimida.

Beatriz sonrió al otro lado de la mesa, sintiéndose, después de que pasara todo el desastre, divertida por la situación.

Nico y Bruno se encontraban del lado de Sandy, frente a Crista y a Heben.

-Con esa cara de amargado, es lo menos que me esperaría-le recriminó ella, siguiendo con la pelea.

Nadie había querido intervenir, luego de que ella les mostrara una mirada asesina y Heben quisiera seguir jugando a molestemos a la niña.

Crista solo le había lanzado unas miradas de superación y había, a fin de cuentas y resignada, a entablar alguna conversación civilizada con Nico y Bruno, desencadenando así preguntas sobre el pasatiempo musical de este último, el cual había recibido varios premios desde niño.

Heben apoyó su mejilla en la palma de la mano y cambió su expresión, a la seriedad que siempre reinaba en su rostro. Luego, le dirigió una mirada grave a Sandy, quien con dificultad y sintiendo verdadero miedo, no se inmutó.

-Cuando conoces a niñas maleducadas y molestas como tú, es difícil sentirse alegre-dijo él y Crista, esta vez, molestándose con Heben por empezar a insultar, le apretó el brazo y lo miró en silencio.

Este, prestándole atención como buen novio y entiendo su cometido, asintió y suspiró intentando hacerle caso. A pesar, de que realmente, se le estaba dificultando, después de que resultara tan divertido hacer rabiar a la niña.

-Hum, como si hicieras mucho esfuerzo en estar alegre-lo acusó ella, otra vez-Además, tenías esa cara antes de conocerme.

-Lo que pasa es que se percibía en el ambiente lo molesta... ¡Au!-se quejó cuando Crista le pellizcó el brazo.

Los demás la miraron sorprendidos, a pesar de que solo fuera un pellizco. Más bien, aquella sorpresa la tenían desde hacía tiempo, pues ella era la única que le plantaba frente a Heben y encima lo hacía callar y reflexionar, cosa que a los demás les parecía muy difícil.

-Sandy ¿Quieres que te ayude?-le preguntó de repente Crista, tratando de disipar la tensión y las ganas que tenían Heben y Sandy de matarse, señalándole el maquillaje y la parte difícil de la frente, donde a pesar de que pasara y pasara el algodón con la crema no podía quitárselo de las esquinas.

Heben pensó que era porque tenía una gran frente, pero no lo dijo, solo para que Crista no se enojara con él.

Sandy, algo enfurruñada por tener que admitir su derrota, sin exclamar palabra, le dio el algodón a Crista y esta con una sonrisa, se levantó y se dirigió hasta ella sentándose a su lado. Luego, la posicionó para que quedaran de frente y comenzó, como si fuera una hermana cariñosa, a quitarle el maquillaje sin tocar su cabello.

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