~24~ Vergüenza

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El escenario que estaba ahora frente a el era demasiado irreal, al punto de ser ridículo, como todas las chicas estaban allí sin sentir la mayor pena por su comportamiento de acoso, aunque también le parecía curioso de que el no se sintiera incómodo o que no lo demostrará al menos.

Todos esos ojos viendolo fijamente haciendo que Rubius comenzará a sentirse incómodo con todas esas personas alrededor, algo totalmente diferente a lo que es ser observado en la iglesia, aquí el escenario era bastante incómodo por lo que se pellizco el brazo para salir del trance y al fin hablar, claro que cuando se ganó al frente de la multitud varias chicas se avergonzaron de su comportamiento por lo que se alejaron con rapidez.

Eso hizo que aquel cura por fin se relajara, ya que esta situación se salía por completo de sus capacidades, en la iglesia había una rutina y esto lo había tomado por sorpresa totalmente, el joven se acercó lentamente a dónde estaba dónde observo su rostro completamente serio con una mueca de disgusto, el estaba seguro de que su sola presencia le molestaba.

Por lo que no entendía por qué sus amigos y Luzu básicamente lo habían obligado a ir con el y solo con el ya que al ser el líder de los cazadores tenía mayor conocimiento de los depredadores y lo que se encontraba en el territorio.

Aunque seguía sin saber porque, después de todo habían ido más chicos a buscarlos, como aquel llamado Fargan que se veía mucho más amable con el o Willy quien no le pareció intimidante pero por alguna gracia del destino, o más bien sus amigos, había terminado en la casa del único chico a quien el no le agradaba.

En cierto punto si tenía razones para estar molesto con el, pero en su defensa el no había salido jamás y menos tan lejos, todo para el era nuevo, era obvio que iba a estar sorprendido y curioso por su nuevo entorno, era evidente que estaría distraído durante el viaje a su pueblo, el solo quería experimentar todo lo que nunca había podido hacer pero era evidente que a él le molestó, se detuvo en seco eso ya no importaba el venía por algo más serio, debían ayudarse y a él también le beneficiaba, es decir todo lo que está haciendo hasta ahora era para proteger al pueblo. Tenían una meta en común por lo que no podía simplemente ignorarlo y seguir como si nada, debían ayudarse.

A menos que quisiera darlo como sacrificio a la bestia, su cuerpo tembló un poco ante ese pensamiento que corrió rápidamente por su mente, generando un escalofrío recorriendo toda su espina dorsal como un sudor frio al recordar a aquella gran bestia.

Una tan negra como la noche de largos y afilados dientes manchados con un rojo profundo, con unas enormes garras como espadas que se distinguían en la blanca nieve mientras unos sangrientos ojos lo miraban fijamente entremedio de aquella oscuridad.

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