En este pueblo la nieve azotaba con fuerza, mientras que en las noches abundaba el terror hacia una gran bestia que corrompía las tierras.
La gran bestia nocturna causo grandes problemas en el pueblo, pero todo cambiaría con la llegada de un nuevo "...
El sol resplandecía a lo lejos, brillante y lejano aunque sin dar ese calor que tanto extrañaban mientras la nieve parecía intacta, gran parte del pueblo tenía aún de manera visible aquel negro profundo que había dejado el fuego como un recordatorio de aquella terrible noche en dónde todo empeoró.
Y aunque ahora el muro no solo era más alto si no que estaba más reforzado seguía siendo una culpa que el grupo de jóvenes no podía expiar de su ser, al menos no por completo.
Y aunque el grupo de jóvenes ya habían sufrido nadie pareció estar más diferente que el cura quien apenas se recuperó de sus heridas demostró aquel cambio de actitud tan notorio para todos sus amigos.
El se había refugiado en su iglesia buscando reconfortar al pueblo, recordando la esperanza y esperando a que aquellas palabras llevarán tranquilidad a sus corazones, sin embargo a pesar de aquella noble motivación sus más cercanos estaban más preocupados por el al notar su cambio de actitud.
Aquel brillo de diversión y despreocupación casi infantil se había desvanecido por completo, ahora en sus ojos solo se distinguía la angustia, pero aunque les gustaría saber lo que ocurrió en el bosque no parecían tener la fuerza para obligarlo a hablar.
El había cambiado, se había rehusado a salir de aquellos muros y permaneció en la iglesia, mientras Vegetta seguía sin despegar su vista de el, incluso empezó a ir más a la iglesia sin razón aparentemente esperando cualquier escusa para quedarse cerca.
Pero no podía evitarlo, el simple hecho de verle tan decaído le lastimaba el pecho dejando una sensación de peso en sus hombros al verlo con ese semblante tan melancólico, por lo que comenzó a estar cerca e incluso arreglar parte de esa vieja capilla para no dejarlo solo.
Los demás amigos estaban allí también pero evitaban hablar de cualquier cosa que pudiera alterar al peli blanco y de cierta forma que el líder de los cazadores se diera la tarea de cuidarlo no les molestaba en lo más mínimo, es más los tranquilizaba.
Pero al pasar los días aquella protección rebasó los límites pues cuando Luzu quiso sacar a Rubius para mostrarle las cascadas ya descongeladas todos parecían asustados y alertados ante su idea.
Aunque Rubius tampoco estaba muy confiado en salir la manera en la que Luzu había hablado y como Vegetta prometió no alejarse de él lo reconfortaron y le dieron ese leve valor de querer salir.
Sus amigos fueron quienes se habían negado a dejarlo salir de los muros, en especial Auron, pero aunque los demás buscaban hacer que Rubius volviera a ser el de antes sus amigos seguían con aquel miedo latente.
No querían dejarlo, había pasado un mes solo en aquel temible bosque y estaban asustados, Rubius tampoco se quedaba atrás en ese sentimiento pero por alguna razón busco la mirada de Vegetta para sentirse más confiado.
-Quiero hacerlo- susurro dejando a sus amigos aún más nerviosos.
-Vayamos todos- comento Luzu, buscando que el grupo al menos pudiera buscar una manera de sobre llevar la situación.
Los jóvenes se miraron unos a otros no muy convencidos cuando Rubius se acerco y los abrazo con fuerza. -No quiero hacerlo sin ustedes- susurro mientras ellos le devolvían el abrazo.
Vegetta por otra parte estaba algo tenso cuando salieron, observando cada movimiento a su alrededor y en especial en aquel peli blanco que miraba sin mucha emoción.
Aquello era un gran contraste con la primera vez que había llegado a las montañas, con esa sonrisa y asombro ante todo lo que lo rodea, pero justo ahora su mirada parecía perdida sin mirar mucho a su alrededor un opuesto completo de lo que había sucedido anteriormente.
Vegetta se acercó quedándose a su lado mientras los demás intentaban charlar de manera amena aunque cada cierto tiempo observaban su entorno temerosos cuando al fin llegaron.
El ruido de la cascada se exparcia por el lugar con esa leve llovizna cuando se acercaban observando aquellos tonos azules y verdes que provenían del agua que aún estaba cubierta con algo de nieve.
Sin embargo poco a poco el verde sobresalía de entre el blanco manto en el que se encontraban, Rubius se quedó allí mirando aquella fuente de agua turbulenta casi hipnotizado por aquella sensación en su piel de como las gotas de agua salpicaban su rostro.
Cuando el sol brillo sobre la casacada dejando paso a un bello arcoiris, en ese instante todo el lugar parecía mágico pero muy en el fondo el haber salido del pueblo aún le daba una sensación de presión en el pecho.
En eso Vegetta se le acercó, sin decir nada solo se quedó allí cerca de el y fue entonces cuando el pudo respirar de manera más calmada, como si su cuerpo se relajara de manera automática ante su presencia.
Se quedaron allí un rato más disfrutado de la vista en completo silencio cuando Vegetta miro al cielo, aún parecía temprano pero prefería no tentar a la suerte y comenzaron a irse hacia el pueblo.
Sus pasos resonaban entre la hierba y la nieve cuando unos aullidos hicieron que todos se quedaron inmóviles, Vegetta hizo unas señas mientras los demás se quedaban con Rubius.
Luzu sacaba su arco y sus flechas sin hacer ruido mientras Vegetta caminaba a paso lento, Rubius sintió como su corazón latía con fuerza golpeando su pecho de forma acelerada mientras su respiración se entre cortaba.
Auron lo miro asustado mientras Mangel intentaba hacer que se enfocará en el, cuando Lolito tapo los oídos de Rubius para que se enfocará en ellos, lentamente todos abrazaron a Rubius buscando respirar con lentitud y profundidad para que los siguiera.
Y aunque parecía funcionar una señal de Vegetta les advirtio que lo mejor era irse deprisa al pueblo, por lo que levantaron a Rubius con cuidado mientras esté miraba en dirección a dónde Vegetta se había ido con Luzu algo asustado.
Mientras sus amigos a paso rápido lo llevaban a los muros del pueblo, después de una larga y rápida caminata apenas llegaron avisaron a Fargan y Willy sobre lo ocurrido y fueron en apoyo.
Pero Rubius se quedó en la capilla junto a Alexby y Auron mientras los demás se apresuraban a ayudar a Vegetta y Luzu, y aunque quería ir con los demás aquella sensación de frío que recorría su interior se lo impedía.
Por lo que se quedó allí, en el pueblo orando por qué nadie volviera a salir herido.
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