~33~ Perdón

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Los días habían pasado en un parpadeo y aún no habían señales de Rubius, lo que tenía al grupo de amigos destrozados, habían buscado sin cesar en el bosque pero no habían encontrado nada, no había rastro de su amigo y eso les había dejado un gran vacío.

Tampoco se había visto a la bestia que les había arrebatado todo, ni siquiera se escuchaba el aullar de los lobos en la noche, solo un silencio sepulcral invadía cada parte de aquella profunda oscuridad del bosque.

Aún así no querían dejar de buscarlo, a pesar de las heridas en sus cuerpos tenían que encontrarlo aunque las posibilidades de hallarlo con vida eran cada vez más escasas nadie había querido mencionarlo en voz alta.

Mangel observo de nuevo a sus amigos, con los ojos cansados y las fuertes ojeras que se marcaban destacando bajo su mirada mostrando un semblante pálido y descuidado, no podían seguir en ese estado no si querían encontrarlo pronto.

Tomo una decisión, descansar unos días para reponerse y así encontrarlo, tal vez ante el agotamiento habían pasado algo por alto, y aunque no estaban muy felices de dejar de buscarlo sus cuerpos ya les pedían descanso.

Luzu fue quien más lo ayudó ya que Fargan estaba recuperándose, Willy seguía débil como para ayudar y Vegetta estaba aún postrado, sin mostrar señales de despertar.

Todo el mundo había sido afectado y aunque intentaron avanzar y proteger el pueblo muchos estaban heridos por lo que los problemas solo habían aumentado, aún así el alivio de no tener que preocuparse porque la bestia volvería era una ventaja, sin embargo también era algo preocupante, ya que si Rubius de milagro no había muerto la bestia estaría tras él.

Con esto en mente un descanso podría no ser lo mejor, pero con sus cuerpos cansados y débiles, tampoco habría mucha diferencia y si Rubius estaba en problemas tenían que hacer algo para salvarlo y no podían hacerlo en ese estado.

~Era difícil ver a los chicos tan decaídos y frustrados, esperando a que su cuerpo mejorará con el descanso y tal vez con un poco de suerte los dioses les brindarían un milagro~

Luzu volvió como todos los días a ver a Vegetta, quien parecía estar en un tranquilo y profundo sueño del que aún no despertaba, pero sus heridas habían sido profundas por lo que su cuerpo debía recomponerse, sin embargo ya estaba mostrando mejor semblante, aún así no podía cuidar de él todo el tiempo, con Fargan mal herido y Willy en recuperación le era difícil cuidar de los tres.

Además estaba la situación del cura, era evidente que aunque era más fácil y productivo cuidar de todos en una sola casa el espacio no era suficiente, por ende Vegetta había quedado al cuidado de Merlon quien había estado trabajando en las mejoras del muro.

Aún así se daba el tiempo para cuidar de él o simplemente mantener el orden en la casa, aunque con su avanzada edad cada noche se quedaba profundamente dormido, ya que sin la bestia muchos al fin pudieron descansar y tomar un profundo sueño.

Alexby y Mangel eran los más centrados en mantener el orden mientras descansaban, ya que el humor de Auron era cada vez peor y Lolito parecía no ser muy tolerante en situaciones así.

Mangel sabía lo preocupado que ambos estaban por su amigo pues aunque se hicieran bromas y a veces pelearán los conocía bien, sabía de la amistad tan peculiar de los tres, Alexby por su parte se mantenía centrado en lo que podía hacer y como mejorar lo que estaba en sus manos, ya que si pensaba en la situación de su amigo su estado empeoraba enormemente.

Ni siquiera recordaban haber sentido algo así cuando dejaron su hogar, siempre habían estado bien, tal vez porque estaban juntos pero ahora la situación era delicada.

Parecía que cada paso que daban estaba
solo abría otra grieta como si estuvieran caminando en hielo fino y delgado, como si después de todo lo que habían pasado aún pudiera ocurrir algo peor, lo que los atemorizaba.

Después de que su cuerpo descansará, que su piel mejorara un poco su aspecto y de que el dolor de su cuerpo disminuyera volvieron a adentrarse en el bosque en busca de Rubius.

Incluso Fargan quien aún no podía ayudar del todo comenzó a trazar lugares que podían ver y revisar si no había algún rastro que les ayudará además de como salir rápido del bosque, pues aunque la bestia no estuviera en el momento aún habían otros depredadores.

Willy por su parte hizo varios artefactos que ayudarán a la búsqueda, lámparas más duraderas, armas fáciles de transportar y telas para poner como aviso de que ya habían revisado el lugar.

Aunque no era mucho lo que podían hacer eso les había sido de mucha ayuda ya que poco a poco los perímetros que marco Fargan fueron revisado y descartados cuando nada se encontró.

Luzu quien siempre los esperaba en la entrada del pueblo iluminado toda la entrada con luces para que no se perdieran rezaba para que lo encontraran y volverán a salvó.

Sin embargo a pesar de sus esfuerzos y del apoyo que habían recibido del pueblo parecía que nada funcionaba, era como si los dioses le hubieran dado la espalda y un sentimiento de culpa los carcomía.

Acaso este era un castigo divino, ese había sido el precio de engañar a la iglesia, de que sus actos fueran tomados como una burla a los dioses, sería este el castigo por sus actos.

Aún cuando sus intenciones habían sido puras acaso se habían corrompido, sin embargo su amigo había hecho todo lo posible por hacer las cosas de la manera correcta y predicar la palabra de los dioses de manera digna.

El fue el único que había recibido un castigo, ellos a pesar de sus heridas estaban a salvó pero quién se había hecho pasar por cura estaba desaparecido, acaso ese era un mensaje de los dioses.



Auron fue a la iglesia después de muchos días sin querer volver y mientras observaba el pequeño lugar sus rodillas temblaron y cayó con brusquedad sobre ellas chocando con el frío piso de madera.

Sin embargo el dolor físico no era nada en esos momentos, mientras observaba el centro de la iglesia donde un ventanal mostraba la oscuridad de la noche y a la lejanía unos leves brillos de estrellas, mientras la breve luz de la luna se adentraba en el frio y vacío interior de la iglesia, comenzó a rezar lleno de tristeza y desesperación implorando por el perdón de los dioses esperando a que lo escucharán y acabarán con aquella agonía.

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