En este pueblo la nieve azotaba con fuerza, mientras que en las noches abundaba el terror hacia una gran bestia que corrompía las tierras.
La gran bestia nocturna causo grandes problemas en el pueblo, pero todo cambiaría con la llegada de un nuevo "...
El peso de la bestia lo mantenía clavado contra el suelo de madera, sus garras se habían hundido entre las tablas, y el aliento caliente y salvaje del animal le golpeaba el rostro en jadeos irregulares. Los colmillos, blancos y húmedos, se cerraban a pocos centímetros de su cuello, mientras un gruñido grave vibraba desde el pecho de la bestia, llenando la cabaña con un sonido primitivo y amenazante.
Rubius apenas podía moverse, la bestia lo había derribado junto a la mesa, y su cuerpo robusto bloqueaba cualquier intento de incorporarse o liberarse. El miedo le recorría la espalda como un escalofrío helado, pero no gritó, sabía que cualquier movimiento brusco podía ser el último.
Sus manos, temblorosas, tantearon el suelo a ciegas, cuando las uñas de la bestia rasgaban su ropa al intentar mantenerlo inmóvil. El olor a madera vieja, a polvo y a animal mojado se mezclaba en el aire. Entonces, sus dedos rozaron algo duro y frío: el borde metálico de un cuchillo caído.
La bestia bajó la cabeza, presionando más, como si percibiera la intención de resistencia, en ese instante, Rubius reunió la poca fuerza que le quedaba. Aprovechó un breve descuido del animal, un cambio mínimo en el peso de su cuerpo, y giró el torso con violencia. El movimiento fue torpe, desesperado, pero suficiente para romper el equilibrio de la bestia.
Con un grito ahogado, empujó hacia arriba y de lado, logrando que los colmillos se desviaran, la bestia respondió con un aullido furioso, retrocediendo apenas un segundo, pero ese segundo fue todo lo que necesitaba, cuando por fin se liberó de debajo del animal, rodó por el suelo arrastrándose como pudo para salir de la cabaña apresurado mientras intentaba ponerse de pie.
La bestia volvió a lanzarse, pero Rubius ya había comenzado a alejarse. Derribó una silla en su huida, escuchó el golpe seco del cuerpo del animal contra la mesa, y se abalanzó hacia la puerta, sus manos encontraron el picaporte, lo giraron con desesperación y la puerta se abrió de golpe.
Salió al exterior sin mirar atrás, dejando la cabaña y el rugido de la bestia quedaba atrás, con el corazón desbocado y los pulmones ardiendo en busca de aire. La noche lo envolvió, pero estaba libre. Por ahora.
Mientras la bestia quedaba atrapada en el interior de la cabaña, Rubius se quedó allí frente a la cabaña con el cuerpo magullado y algunos raspones se alejo como pudo de la casa, con el panico a flor de piel tiritando e intentado procesar lo que había visto.
Sin embargo, de un momento a otro los gruñidos de la bestia habían cesado y ya no estaba seguro de verlo entre la oscuridad de la cabaña mientras se alejaba, por el propio pelaje de la bestia, cuando un estruendo se escuchó, el sonido del vidrio rompiendo se le paralizó mientras a paso lento buscaba alejarse del lugar cuando la bestia estaba frente a el, aprisionando su cuerpo en su boca provocando un grito en el peli blanco que alertó al pueblo, pero antes de poder ver cómo escapar de nuevo la bestia comenzó a correr con rapidez en dirrección al gran muro.
Y en un abrir y cerrar de ojos la bestia sin querer soltarlo de su boca lo aferró a él y salto el gran muro desapareciendo en la noche sin dejar rastro, ante el grito los jóvenes salieron de sus casa tan rápido como habían podido pero ya era tarde cuando llegaron a la cabaña de Vegetta y se adentraron en ella con cuidado observaron su habitación completamente destrozada, su cama hecha trizas mientras trozos de vidrio se esparcen por el suelo.
Luzu temia lo peor al ver la ropa de su amigo destrozada por el suelo mientras Willy se quedaba inmóvil en la puerta, Fargan parecía estar procesando aquellas imágenes, un leve rastro de sangre por la habitación y unos pasos en la entrada daban a entender de que Vegetta y Rubius habían sido capturados.
Los jóvenes salieron de prisa, dividiéndose en grupos como lo habían hecho antes, aún así nadie quiso hablar, estaban en modo automático buscando cualquier señal, cualquier rastro pero en la oscuridad no era tan fácil y ahora el leve rastro de sangre era casi imperceptible.
Fargan maldijo por lo bajo mientras Alexby lo miraba en silencio, ya había sentido esa sensación, se sintió frustrado y enojado está era la segunda vez que Rubius era capturado por la bestia, maldijo.
Luzu se acercó llendo de rabia mientras sostenía su arco con fuerza, alerta ante cada sonido, Auron lo observo y se acercó a él intenso sacarlo de aquel estado pero este solo le dió un gruñido.
A: —¿Que piensas hacer tirarte a la bestia y matarla?— le reprochó con el ceño fruncido.
Pero no recibió repuesta, Luzu seguía caminando ignorando por completo a Auron, cuando Auron poso su manos sobre su hombro y este se sacudió con fuerza.
A: — Ahora lo más importante es encontrarlos— su tono era serio y frío, mientras Luzu se aferraba al arco con fuerza para luego sentir sus rodillas débiles y caer al suelo de golpe.
L: —Odio esto, odio a esa maldita cosa... quiero matarla— su voz era profunda y áspera, llena de ira y recelo.
A: —Creeme eso queremos todos, pero la prioridad aquí son ellos— su voz se torno más calmada.
Buscando ayudar a levantar a Luzu, se quedaron de nuevo buscando alguna pista o rastro que los guiara a la bestia pero no había nada lo que los estaba molestando demasiado.
Willy se quedó unos pasos tras Luzu y Auron sin decir nada, su mente aún procesaba aquellas imágenes, la habitación y ventanas destrozadas, su ropa rasgada, había algo que no podía entender.
Porque la bestia había atacado, ellos estaban al interior de la casa, trago saliva con fuerza, acaso Rubius era lo que la bestia buscaba.
Se paralizó ante esa idea, el peli blanco había sobrevivido a solas con la bestia, está lo había acorralado por lo que escucho de Auron y lo había capturado como si en un principio lo buscará a él, además estaba aquella "ofrenda" de animales que le habían dejado rodeando su casa y ahora mientras se encontraba en la cabaña a con Vegetta la bestia los atacó a ambos, cada pieza parecía encargar en su lugar ante cada recuerdo de lo que había ocurrido.
Era evidente que desde que el cura observo a la bestia en aquella primera semana de su llegada está de algún modo quedó prendida de el, no era algo normal.
Ya no era una coincidencia, pero que hacer con esta información era obvio que ahora todos estarían pensado lo mismo, y no era tan cruel como para ofrecerlo en sacrificio como en las historias terroríficas y exageradas que había oído.
La mirada de Willy y Luzu se cruzaron como si ambos hubieran estado pensando lo mismo, pero ahora la pregunta era que hacer con esa información.
Mientras Mangel y Lolito dejaban las marcas por donde habían estado con el grupo, intentando evitar cualquier conversación, parecían estar sumidos en sus pensamientos, apenas se miraban.
Pero como culparlos, la situación se había repetido y quien les había ayudado la última vez ahora estaba envuelto en este caos.
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Hola espero lo disfruten, nos vemos en la próxima actualización.