~ 52 ~ Preguntas

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Aquel hombre de cabello canoso y barba, solo miro a ambos jóvenes con cautela mientras abría el libro con cuidado, —Es todo lo que pude encontrar— murmuró mientras observaba a Vegetta.

El joven cazador observo las páginas, los dibujos sobre lo que debía ser una terrible bestia, trago saliva con dificultad, no solo porque Rubius le había dicho con lujo de detalles lo que pasó, ya que el estaba allí, sin ropa o bueno hace unos momentos, si no fuera por aquel señor seguiría sintiendo su piel helada.

Aún así parecía un mal sueño, leyó fragmentos de cada párrafo, donde se daban sus características, sus acciones y luego miro aquellos dibujos, eran crudos y detallados, resaltando lo que podían ver, una bestia voraz sedienta de sangre, se alejo de aquel libro como si le lastimar el solo verlo.

Cuando sintió una cálida mano apoyada en su espalda, Rubius le dió una suave sonrisa mientras se acercaba a él, a pesar de la negativa de Vegetta por tenerlo cerca.

—No eres eso— murmuró con suavidad pero Vegetta estaba tenso y dando pequeños pasos atrás como si buscará alejarse cuando Rubius cruzo sus manos en su espalda abrazándolo con fuerza.

—Te amo— susurro en su oido haciendo que el joven cazador se quedará estático varios segundos, mientras aquellas palabras hacian eco en su mente, pero aquella culpa parecía no querer marcharse.

— Vegetta, yo te amo— repitió de nuevo, está vez como una suave súplica mientras su cuerpo temblaba, se había expuesto ante el, sentía que su corazón había salido de su cuerpo y podía ser lastimado.

Un silencio profundo se intensificó entre ambos, con los nervios a flor de piel Rubius dejo de abrazar a Vegetta haciendo que este extrañará el calor de su cuerpo, se quedó allí frente a el pero antes de que Rubius dijera algo el joven cazador tomo su cintura y le devolvió su abrazo con mayor fuerza.

—Yo también te amo— murmuró, refugiándose en su cuello, apretándolo hacia el como si aquella cercanía le diera el consuelo que las palabras no podían hacer.

Después de aquella escena Rubius observo a su alrededor aquel hombre de canas lo miraba sonriente, haciendo que el color en su rostro se intensificará con fuerza, el había dicho lo que sentía, se lo había dicho frente a alguien, alguien que ni siquiera conoce.

Un completo desconocido los había visto, Vegetta observo al menor, el nerviosismo en el era evidente al igual que aquel sonrojo en sus mejillas, pero el hombre ya mayor que estaba con ellos no había dicho nada es más parecía complacido de observarlos así.

Vegetta levanto una ceja y como si no tuviera necesidad de preguntar el hombre se levantó hasta acomodar el libro en otra página, llamando la atención del joven cazador y el "cura' quienes miraron curiosos.

El pequeño título lo hizo estremecer, pues ahora se narraba como aquella bestia cambiaba su actuar y su naturaleza mediante una pareja, eso los puso algo nerviosos mientras el hombre seguía dándole pequeñas páginas sueltas de lo que había encontrado.

Al tener una pareja la agresividad del hombre bestia disminuían y hasta podía estar conciente de lo que estaría haciendo en su forma bestial, lo complejo era el como llegar a eso pues la página estaba rota, el viejo empezó a hablar con Rubius mientras seguían leyendo y buscando más pistas, tal vez si seguían buscando podían encontrar una cura, algo que pudiera parar aquello.

Pero Vegetta se encontraba allí, parado sin decir nada mientras observaba a Rubius, como si buscará detallar cada fracción de su rostro, sin querer olvidar un detalle de él, Rubius al sentir la mirada sobre el dió la vuelta encontrándose con aquellos ojos mientras un escalofrío recorría su espina.

—Vegetta— susurro, pero este solo se alejo con rapidez de el saliendo apresurado de la casa, mientras Rubius gritaba con fuerza su nombre, saliendo tras de el, pero por desgracia el clima había cambiado, una ventisca de nieve estaba sobre ellos, y aunque intento alcanzarlo callo de bruces al piso observando como Vegetta huía entre los árboles mientras esté se quedo tirado en el suelo.

El viejo llegó a él tan rápido como pudo, mientras Rubius sollozaba molesto, se adentraron de nuevo en aquella casa para curar su rodilla que se había lastimado al caer, pero su dolor físico no era nada en comparación a su corazón.

Vegetta había huido, lo había dejado aún cuando le había dicho lo que sentía por el, aún cuando busco ayudarlo el lo había dejado.

Aquel hombre dejo a Rubius solo un momento en la habitación mientras observaba el libro nervioso meditando los sucesos, observando el lugar por donde aquel joven había escapado, mirándolo con preocupación.




***







Los jóvenes no habían dejado de buscar pero la ventisca de nieve les había hecho imposible avanzar, mientras intentaban volver al pueblo la tormenta cada vez fue más fuerte por lo que tuvieron que parar en busca de refugio caminado con cuidado sobre la nieve, intentando no separarse entre si.

Una tenue luz se observaba frente a ellos, aún entre la espesa nieve cayendo sobre si mismos podían ver aquella pequeña figura luminosa pero al estar cada vez más cerca de esta se sorprendieron al no encontrarse con el muro del pueblo si no una pequeña y solitaria casa.

Sus miradas se habían cruzado entre si, cuánto habían caminado, cuánto se habían adentrado en las montañas, no lo sabían con exactitud, estaban agotados y cansados.

Pero al tocar la puerta Luzu observo aquel hombre viejo por segunda vez, aunque el parecía no estar tan sorprendido como ellos, ahora estaban en la casa del sabio de la montaña, y apenas sabían cómo habían llegado allí.

Les parecía extraño, como si el bosque se moviera a voluntad, pero su sorpresa y confusión paso a un segundo plano cuando encontraron a Rubius con el.

Apenas lo vieron el gran grupo se abalanzó sobre el, abrazos y regaños le llegaron por igual tanto de sus viejos amigos como de los nuevos.

Todos parecían estar contentos por verlo bien aunque después de verificar que estaba en palabras de Fargan completo y con todas sus extremidades, la falta de Vegetta se hizo evidente.

Rubius los miro con los ojos rojos y cristalinos mientras negaba con la cabeza, nadie le dijo nada pero pensaron lo peor mientras el joven buscaba hablar el viejo lo interrumpió.

—Solo Rubius llegó, su amigo tal vez sigue en el bosque— Rubius lo miro entre aliviado y confundido, agradecida su intervención pero aún estaba lastimado y asustado.

¿Que pasaría si supieran la verdad? ¿que le pasaría a Vegetta?, suspiro pues aún con su corazón lastimado sus sentimientos por el parecían no romperse. 

Nos vemos en la próxima actualización

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Nos vemos en la próxima actualización.
espero que les haya gustado.

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