En este pueblo la nieve azotaba con fuerza, mientras que en las noches abundaba el terror hacia una gran bestia que corrompía las tierras.
La gran bestia nocturna causo grandes problemas en el pueblo, pero todo cambiaría con la llegada de un nuevo "...
Habían pasado unos días desde que los chicos lo llevaron fuera de los muros y aunque aquella vista seguía viva en su mente, apenas se acercaba al muro detrás de la capilla sentía como su piel se erizaba y como aquel sudor frío subía por su columna.
Se quedo allí quieto sintiendo la presión en su pecho mientras su aliento se cortaba, sin poder respirar con aquel nudo en su garganta hasta que busco forzar su respiración recordando como Vegetta había golpeado sus manos y respirando de manera lenta y pausada frente a el.
Su estado empeoraba cada vez que se acercaba al muro y pensar en el espeso bosque que había detrás, con aquello que lo atormentaba en cada sueño, solo de recordarlo su respiración se cortaba.
Empezo la misa como de costumbre, mientras sus ojos observaron al pueblo, a pesar de todo aquella sombra de dolor y tristeza seguía sobre ellos.
Intento reconfortarlos para que las palabras de los dioses les dieran aquel regocijo que buscaban sus almas, pero aunque lo intentará incluso la suya había sido fragmentada.
A la mañana siguiente un terrible hedor lo despertó de sus sueños, después de intentar toda la noche dormir con tranquilidad apenas había dormido unas horas cuando un hedor le despertó desconcertado.
Era fétido, pesado y atraía a las moscas haciéndole sentir un nudo en el estómago, se levanto de la cama con lentitud sintiendo el frío del suelo bajo sus pies y a cada paso aquel hedor se volvía cada vez más fuerte.
Cuando tuvo el valor de abrir la puerta observo horrorizado aquella escena frente el, a unos cuantos pasos, bajando las escaleras se encontraban varios animales muertos.
Grito horrorizado ante tal escena donde la sangre de los animales se esparcía por fuera de la pequeña capilla rodeándola, mientras las partes de animal se encontraban desparramadas, dejando huellas de sangre, piel y huesos frente a el.
Sintiendo como su cuerpo se retorcía y temblaba con fuerza haciendo que su estómago diera un vuelco de dolor mientras intentaba mantenerse de pie, vio como sus manos temblaron con fuerza sintiendo aquellas punzadas de dolor.
Cuando vio como una silueta borrosa le tomaba en brazos llevándolo lejos de la escena, sin embargo ante el mareo y sus nervios su cuerpo se había debilitado.
Apenas y podía escuchar los murmullos que ahora lo estaban rodeando, aunque sentía sus párpados pesados intento moverse con lentitud, cuando el bullicio paro de golpe y lentamente abrío los ojos.
Ahora estaba en casa de Alexby, rodeado de todos sus amigos con sus caras pálidas llenas de preocupación mientras se sentaba con cuidado en la cama, el silencio se extendió por varios minutos y todos evitaban su mirada.
Hasta que su mirada se cruzo con unos tristes ojos violetas, antes de que pudiera hablar Alexby tomo su mano con suavidad y le miró con frustración.
-¿Que pasa?- pregunto el peli blanco sintiendo un mal sabor de boca, como si su instinto le adviertiera de algo malo.
Luzu lo miró afligido -¿Sabes quien pudo dejarte todo eso?- su pregunta fue pausada como si cada palabra que saliera de su boca le doliera.
Los miro confundidos -No...no sé quién haría algo de tan mal gusto- observo como Vegetta se tenso ante sus palabras.
-Creemos...que fue la bestia- dijo de manera fría y directa mientras todos lo miraban entre sorprendidos y molestos.
El peli blanco lo observo unos minutos, esperando que aquella mala broma acabará pero cuando nadie se rió ni dijo nada el pánico volvió a él.
-¿Que quieren decir?- los miro confundido y con un dolor latente en el pecho.
Fargan hablo algo nervioso, -El sabio había dicho que...la bestia daría obsequios a...- se detuvo al sentir la mirada de Auron, como si el tampoco estuviera muy convencido de lo que decía.
-Dijeron que la pareja elegida por la bestia recibiría algo de ella...creemos que puedes ser tu- finalizó sin poder mirarlo a los ojos.
-Es broma verdad- interrumpió Lolito mientras los miraba con el ceño fruncido.
-Ojala lo fuera- dijo Luzu con tono melancólico.
Mientras todos discutían Rubius recordó aquella charla antes de lo ocurrido en el bosque, suspirando pesadamente. Aquella noche en la que habían hablado de la bestia y lo que el grupo les había comentado y aunque no sabía si creer o no, había pasado.
En eso sintió como una profunda mirada se posaba sobre el, haciendo que un escalofrío recorriera su cuerpo, cuando vio aquellos profundos ojos violetas tornase oscuros y fríos haciéndole estremecer.
Trago saliva con dificultad, su plan no había funcionado y las consecuencias aún estaban marcadas en su piel. Pero al observar a su alrededor viendo como todos discutían buscando una respuesta de lo ocurrido su pecho se estremeció, aquella sensación de calidez le hacía sentir querido, no solo por quienes ya eran su familia si no por ese nuevo hogar.
Carraspeó con fuerza llamando la atención de todos mientras Vegetta se tensaba apenas cruzaban miradas, intento darles una sonrisa que se vio más como una mueca.
-Lo are- sus amigos lo miraron con sorpresa mientras Mangel se acercaba con rapidez tomándole por los hombros.
-De que hablas- pregunto ansioso.
-Si es verdad lo que dicen debo probarlo, debemos tomar ventaja- aún cuando buscaba sonar neutral había una rapidez en su tono que delataba sus nervios.
Sus amigos se empezaron a negar de manera rápida mientras buscaban otra solución, cuando Vegetta se acercó a el.
-No tienes que hacerlo- dijo con una suavidad y calidez que le hizo sonrojarse.
Observo a todos en la habitación y les mostro una leve sonrisa. -Cuidar de todos es mi deber- dijo sin más.
-No lo es- grito Auron con fuerza mientras fruncía el ceño y se acercaba a el. -No tienes que hacerlo...podemos buscar...- le tomo la mano mientras lo miraba lleno de frustración y tristeza.
Vegetta carraspeó mirándolo sin apartar su mano de la suya, -Vigilaremos a Rubius esta semana para ver que ocurre- su mano se notaba tensa pero aún así sentía podía sentir su calidez.
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