En este pueblo la nieve azotaba con fuerza, mientras que en las noches abundaba el terror hacia una gran bestia que corrompía las tierras.
La gran bestia nocturna causo grandes problemas en el pueblo, pero todo cambiaría con la llegada de un nuevo "...
En lo profundo del bosque, donde la luz de la luna apenas lograba filtrarse entre las copas densas de los árboles, Rubius permanecía sentado contra el tronco de un roble antiguo en medio del espeso bosque. Su cuerpo mostraba el agotamiento y dolor de las nuevas heridas y rasguños que se habían producido, pero aún así el permanencia quitó como si su mente estuviera lejos de su cuerpo, como si ya no buscará huir de nada.
Sobre su regazo descansaba la bestia nocturna aunque ahora no sabía si llamarlo así, no ahora que sabía que Vegetta era ese lobo, todo le parecía un mal sueño pero el dolor en su cuerpo le demostraba lo contrario; su peso firme y cálido con una presencia protectora lo acogía entre el frío y húmedo suelo.
Aunque sus orejas estaban tensas moviéndose ante cada crujido de ramas o susurro del viento, está completamente alerta como si buscará entre las sombras algún peligro inminente. Sus ojos fijos sobre el, como si buscará consuelo y calma ante su cercanía.
Rubius apoyo su mano sobre su espeso y negro pelaje, siguiendo su respiración lenta y calmada, no sentía miedo ante su cercanía, no sentía pánico ante el contacto, solo había confianza y también se sentía confundido, antes temia ser lastimado por la bestia, pero ahora temia por la vida del lobo.
Oh más bien tenía miedo de lo que pasaría con Vegetta desde ahora, aunque también estaba molesto el no había dicho nada, pero en eso su mente clavo una profunda y peligrosa idea en el.
Y si nadie lo sabía, que ocurría si Vegetta no era consiente de su situación o peor aún, que pasaría si los cazadores los encontraban, su mente estaba hecha un lío en una encrucijada que parecía no tener principio o final.
Su mente se llenó de preguntas y su imaginación le jugó una mala pasada mostrándole sientos de escenarios donde todo salía terriblemente mal lo que lo tenía asustado.
El había encontrado a alguien que lo miraba de un forma distinta y lo hacía sentir especial, ahora tenía miedo, miedo de que algo terrible pasará y que fuera a causa suya.
Después de todo, Vegetta había sido descubierto porque el no se había mantenido en casa y no solo eso, casi los atrapadaban, que hubiera pasado si alguien hubiera visto lo que el vio.
Siento un escalofrío recorriendo su espina, aquello era aterrador, no podía pensar, estaba asustado, que pasaría si la gente del pueblo se enteraba, que es lo que harían con el, como podia salvarlo.
Se quedó allí pensativo mientras abrazaba al lobo con fuerza temeroso, su cuerpo se había entregado a el y ahora aquel miedo le hacía ver qué tenía mayores sentimientos por el joven cazador, pero como un mal chiste su vida de nuevo parecía estar dando un giro trágico.
Mientras el bosque parecía observarlos en silencio protegiéndolo de los ojos ajenos e incomprendidos de la situación, aún cuando el lobo se mantenía como un escudo sobre el manteniéndolo protegido de cualquier amenaza existente.
Así en medio del silencio de la naturaleza que les rodea ambos comparten un momento a solas, casi intimo entre ambos dónde todo parecía estar en segundo plano y solo estuvieran ellos dos en el mundo.
—Vegetta— susurro mientras sus ojos se quedaban fijos en la bestia quien no dejaba de míralo, sus ojos rojos ahora poseían un extraño brillo que lo dejó totalmente desconcertado.
La bestia se quedó frente a el hasta apoyar su cabeza entre sus piernas, como si estuviera triste, se acurrucó sobre el con suavidad casi avergonzado, Rubius se tenso no solo por aquel dolor ante el peso de la gran bestia si no por lo que estaba viviendo.
El y Vegetta ya no eran solo conocidos o amigos, se habían unido, y ahora conocía el gran secreto de la bestia, se quedó allí en completo silencio mientras su mano suavemente acariciaba su pelaje.
Cómo se supone que harían las cosas de ahora en adelante, Rubius bajo la mirada para verlo, que se supone que harían, en eso su mente reaccionó, sus amigos, los amigos de Vegetta y el pueblo entero querían la cabeza de la bestia.
Se tenso mientras la bestia se quedaba allí mirándolo de manera fija sin despegar su vista de el, que podía hacer, como podría salvarlo.
Cómo podían salir de aquella situación ilesos.
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Perdonen la demora, espero le haya gustado, tengo algunos problemas de inspiración por lo que tal vez se tarden más las actualizaciones.