~ 44 ~ Cercania

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El grupo de jóvenes estaba nervioso, no solo por tener que dejar a Rubius solo en la noche, si no por su nuevo plan, se notaba en sus rostros los nervios y el temor, no querían fallar de nuevo.

A pesar de eso, que otra cosa podrían hacer, la Bestia Nocturna parecía no tener ninguna debilidad, nada de lo que habían hecho parecía tener efecto, sin embargo su interés por Rubius era evidente por lo que eso era lo único que tenían.

Aún así ese miedo latente de que algo fallara los atormentaba, ya que la bestia había puesto toda su atención en el peli blanco, quien apenas había sobrevivido solo en el espeso bosque y ahora intentaría atrapar a la bestia.

Con algo de nervios el grupo de jóvenes se reunió con los cazadores y les hablaron de su plan, de vigilar la casa de Rubius en la noche, sin embargo Mangel había dicho que el plan de ocultarlo lo mantuvieran en secreto.

Era algo extraño que el lo dijera, pero luego de hablarlo era mejor dejarlo como algo de respaldo para ellos, por si el plan no resultaba nadie más sería afectado, lo que hizo que todos accedieran, pero Rubius no estaba cómodo, sugirió decirle al líder de los cazadores, pero al ver a sus amigos algo agobiados decidió no hacerlo.

El joven Vegetta sin embargo no dejo de mirar esas pequeñas interacciones del grupo, miradas cómplices, leves titubeos al hablar y esa mirada culpable que veía en Rubius como si pudiera leerlo con claridad, algo ocultaban pero no dijo nada.

Sabía que el grupo había estado algo agobiado desde que Rubius había vuelto, tal vez incluso algo paranoico pero no quería crear una disputa, ahora que Rubius parecía estar más cabizbajo de lo normal.

Cuando la noche cayó sobre el pueblo una espesa niebla empezó a esparcirse por todo el lugar, haciendo que todo el grupo quedará alerta, aunque apenas podían verse.

A cada paso que daban está se volvía cada vez más espesa, por lo que aunque buscaban no alejarse en un pestañeo ya no había nadie cerca, era como si la tierra los hubiera dividido a propósito.

Rubius sentía como su piel se erizaba, aquella corriente fría subía por su espina haciéndolo temblar, no podía ver a nadie a su alrededor incluso las linternas que poseeia el pueblo parecían no verse con claridad.

Camino hasta una pequeña estela de luz donde una vela alumbraba entre la espesa bruma, apenas unos pasos cerca de esta sintió una fuerte respiración cerca de el, todo su cuerpo se tenso al sentir aquella brisa sobre el.

Su visión no distinguía que era lo que se encontraba en el límite de la luz, pero desde la oscuridad podía sentir aquella mirada penetrante de unos ojos rojos en sangre que lo miraban de forma fija.

Su cuerpo temblaba mientras la bestia se quedaba frente a el respirando con fuerza, su corazón latía con fuerza, aquel pánico lo había dejado estático en el lugar mientras su mente quedaba en blanco.

¿Que podría hacer?, hasta ahora la bestia nocturna solo lo había observado, acaso había captado su aroma, pero como es que sabía que era el, acaso el licor no funcionaba.

Se quedó quito al ver cómo la bestia se acercaba a él, sintiendo como su sangre se había helado, sus piernas temblaron haciéndolo caer al suelo con fuerza mientras la bestia seguía olfateandolo cada vez más cerca.

Su cuerpo temblaba mientras su mente parecía estar en shock, como si cualquier movimiento brusco hiciera enloquecer a la bestia, está comenzó a gruñía mientras el pánico en el crecía.

En eso la bestia lo acorrala en el suelo con sus patas delanteras, liberando un gruñido gutural, revelando sus colmillos Rubius ante el fuerte rugido liberado por la bestia siente como su corazón amenaza con salir de su pecho.

La bestia poso su osico entre su cuello haciéndole cerrar los ojos con fuerza, esperando lo peor, cuando siente una lengua pasar por su piel, aquella sensación de humedad le estremece.

Cuando más pasos se escuchan a lo lejos y el solo se queda allí tirado en el suelo sintiendo la humedad traspasar su ropa, cuando la bestia en un movimiento rápido desaparece en la oscuridad de la noche.

Cuando Lolito llego a dónde estaba, la niebla parecia una cortina sobre ellos, observando a su alrededor la lámpara colocada en la entrada del pueblo con las puertas cerradas, lo miro lleno de confusion.

Rubius estaba tirado en el suelo, su ropa mojada y algunas huellas a su alrededor, además de un extraño hedor que surgía de él, lo que no entendía por completo.

Cuando se habían juntado Rubius tenía un aroma a vino tinto demasiado fuerte como para ignorarlo, pero lo habían hecho parecer que tuvo un accidente en el huerto de Luzu.

Pero justo ahora su aroma era espeso como a pino con un toque amargo que no sabía bien a qué pertenecía, pero sin duda aquella situación no era lo que más llamaba su atención.

El cuello de su ropa estaba rasgado y una débil humedad se posaba sobre su piel, aún era como si todavía sintiera la áspera lengua sobre su piel antes de que le dejará es sensación fría sobre su piel.

Estuvieron allí por un largo tiempo mientras la niebla comenzaba a dispersarse de a poco, en eso los demás llegaron como goteras, Vegetta había sido el último pero había encontrado otro animal justo a las afueras de la casa de Rubius.

Lo que le dejo un peso en el estómago ante la escena frente a el, aquel animal era casi irreconocible a simple vista, sino fuera por las cornamentas no sabría que se trataba de un ciervo.

Aún así había sido tan extraño ver esa brutalidad en aquel animal en comparación a como se había acercado a él, sus manos se fueron de forma instintiva a su cuello.

Las diferencias claras entre aquel animal degollado en frente de su casa a como la bestia había acariciado su cuerpo, esa sensación de invasión sobre el lo tenía tenso.

Sus ojos casi de manera instintiva se fueron a dónde se encontraba Vegetta quien tenía sus ojos sobre su cuello y un calor se espandio sobre su piel.

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YOUR MINE || rubegetta||Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora