En este pueblo la nieve azotaba con fuerza, mientras que en las noches abundaba el terror hacia una gran bestia que corrompía las tierras.
La gran bestia nocturna causo grandes problemas en el pueblo, pero todo cambiaría con la llegada de un nuevo "...
Era enorme en todos los sentidos, su cuerpo poseía varias cicatrices y sus profundos ojos violeta tenían un destello que me hacía temblar, sentí como su mirada me recorría dejando un paso de calor por mi piel.
Cuando se acercó a paso lento con una sonrisa arrogante en su rostro, — Acaso está mudo... "padre"— me mordi el labio, su voz profunda y cautelosa liberaba una corriente de calor directo a mi miembro.
Vegetta se ganó arriba de mi y beso mi cuello mientras sus manos recorrían mi abdomen hasta llegar a mi vientre bajo liberando un escalofrío cuando sentí sus manos en mi miembro el calor parecía hervir mis venas.
Su mano era grande, áspera y cálida, sobre mi piel y como el va y ven era lento y tortuoso, tomo mi glande y presionó liberando más de aquel líquido que brotaba sin parar y siguió con el va y ven de su mano cuando se acercó a mi oído.
Sentí su cálido aliento contra mi piel lo que me hizo estremecer, — Estás mojado— dijo con una leve sonrisa en su rostro lo que me molestó de algún modo por lo que puse mis manos en su pecho como un intento de alejarlo cuando el aumento en ritmo haciéndome temblar.
Apenas y podía balbucear palabras, no podía dejar de gemir o jadear en busca de aire mientras el seguia allí torturando me con sus manos cuando ví como se acomodo de nuevo dejando su rostro entre mis piernas.
— Vegetta que vas — ni siquiera termine de hablar cuando el puso mi miembro en su boca, lo mire sorprendido mientras la sensación de succion, humedad y calor recorrían mi glande, sentía que iba a derretir me.
Su lengua y boca jugaban con mi cuerpo a su antojo, mientras mi cuerpo caía ante esa sensación de calor sofocante en el que buscaba con desesperación más cercanía por su parte, apenas y sabía que estábamos haciendo pero no me importaba, estaba siendo devorado y lo peor es que me encantaba.
Ya no podía mas sentía que me faltaba el aire y cada vez que Vegetta succionaba mi miembro sentía que iba a estallar, pero quería más, en eso mis caderas se empezaron a mover con más rápido al principio fue algo torpe pero luego era preciso y con fuerza.
Hasta que sentí como algo quería salir y aunque intente que Vegetta se alejara este simplemente se acercó metiéndose mi miembro por completo en la boca mientras un líquido espeso y caliente salía de mi.
Me sentía mareado y mi respiración era un desastre, leves temblores recorrían mis piernas cuando observé a Vegetta con una sonrisa y un leve líquido blanco en la comisura de sus labios.
Trague saliva con fuerza cuando observé como se relamia los labios sin quitarme los ojos de encima, —Fue más de lo que esperaba— me quedé allí inmóvil escucha el latir de mi corazón que parecía querer salir de mi pecho.
El se acercó de nuevo besando mi cuello mientras podía sentir algo caliente y duro sobre mi vientre, —Es mi turno— dijo con voz ronca mientras yo trague saliva con dificultad.
Pero sus manos recorrieron mi cuerpo con suavidad hasta que sentí sus dedos en mi entrada y los mire sorprendido —Que...— el no se movió y se acercó más dejándome acorralado.
—Descuida...ire despacio— aún cuando estaba tenso el siguió besándome y sus dedos entraron en mi con suavidad aunque di un leve jadeo ante la extraña sensación que invadía mi interior.
De pronto aquella sensación incómoda se fue y mis caderas empezaron a moverse mientras el seguía introduciendo sus dedos en mi haciéndome temblar, hasta que se separó un poco de mi.
Puso su mano en su miembro mientras nuestras miradas se cruzaban y con lentitud sentí como entraba en mi, su piel cálida y gruesa se presionaba contra mi interior haciéndome estremecer y quejarme ante ese dolor que crecía en mi interior era lo único que podía hacer en aquel momento.
—Estas tan apretado— dijo en un susurro cuando sentí mi interior lleno por completo, el no se movió de inmediato, solo me observo mientras mis ojos estaban cristalinos ante el ardor que se incrementaba en mi espalda baja.
Pero mientras me besaba y sus manos acariciaban mi miembro por lo que poco a poco esa sensación de ardor fue reemplazada por calor, uno sofocante que me invitaba mover mis caderas en busca de más fricción, acelerando mi respiración de forma rápida.
Estoy era diferente a lo anterior ahora podía sentir el calor de su miembro palpitando en mi interior, ante cada estocada sentía como la fricción entre nuestros cuerpos ese éxtasis a flor de piel que me recorría por completo y me hacía gemir sin descanso.
Apenas entendía lo que buscaba decir, solo mis fluidos rebosaban con mayor fuerza entre nosotros, con el calor de su cuerpo sobre el mío, me sentía expuesto mientras sus labios dejaban marcas por mi piel como un recorrido que solo aumentaba más esa sensación de calor y necesidad.
Vegetta empezó a embestirme con mayor fuerza y presicuon haciendo que mi espalda se arquera ante la presión que hacía en mi interior en un punto donde sentía que mis piernas se debilitaban como si fuera a derretir me con facilidad.
Era brusco, tosco y posesivo en su toque ahora, aprisionando me entre su cuerpo y mi cama, acorralado ante sus labios y manos las cuales me agarraban y devoraban con fuerza.
Pero no importaba, había caído ante lo que no debía, el me había llevado al placer y la lujuria, mientras sus manos marcaban mi cuerpo sus ojos penetraban mi mente me sentía expuesto ante el, ante esa decisión de ser comido por un predador.
Aunque de cierto modo eso me estaba haciendo, lamiendo mis labios, marcando mi piel dejando en claro que desde ahora yo era suyo, no importaba si yo había dejado marcas en el, en su espalda o su clavícula ambos habíamos caído.
Habíamos pecado, a unos pasos de la pequeña iglesia en donde Vegetta me hizo suyo y yo lo hice mío, y ya no había vuelta atrás.
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.