En este pueblo la nieve azotaba con fuerza, mientras que en las noches abundaba el terror hacia una gran bestia que corrompía las tierras.
La gran bestia nocturna causo grandes problemas en el pueblo, pero todo cambiaría con la llegada de un nuevo "...
El bosque parecía calmado a primera vista pero mientras más uno se adentra en el, parece que más lo consume, sin importar cuánto caminara aún sentía que sus pasos eran cortos.
Pero como podía salir de aquella situación, antorchas, frío y pánico era todo lo que sentía en este momento.
Se sentía asustado, huyendo del que alguna vez fue su hogar, siendo perseguido por aquellos a quienes llamo amigos y por quienes se había arriesgado tantas veces o mejor dicho, por quienes creía que arriesgaba la vida.
Ahora, el había pasado de ser cazador a una vil bestia, una a la que solo querían cortar su cabeza como un trofeo.
Pero aún incluso en aquella situación llena de caos donde su alma y mente buscaban consuelo su ser no dejaba de buscarlo entre la espesura del bosque.
Observo cada huella, cada rama, cada árbol, cada pequeño brillo de la luz que lo hacía seguir adelante aún cuando sus músculos ardían y su pecho se apretaba con fuerza.
Rubius.
***
El mas joven se encontraba en un problema aquel gran lobo negro se había dormido sobre sus piernas y ahora estás le dolían, sonrió porque aún ante esa incomodidad seguía sintiendo su corazón latir con fuerza, ¿acaso se había vuelto loco?, ya no importaba la respuesta, había algo más en el fondo de su mente.
Se libero como pudo despertando a la gran bestia que ahora abría los ojos con pereza, cuando de a poco aquellos mechones se desvanecían, su cuerpo se torcia y su piel tiraba, apretándose y rompiéndose hasta volver a ser aquel joven cazador del que se había prendado por completo.
Un joven y desnudo Vegetta estaba frente a el ahora, y sus ojos sin poder evitarlo lo recorrieron sin vergüenza o vacilación, mientras se acercaba a él con una capa buscando taparlo, el joven cazador parecía confuso.
—¿Cómo llegamos acá?— pregunto mientras parecía cansado hasta que miro a su alrededor, y el pánico se apoderó de sus ojos.
—Lo sabes— lo confronto Rubius pero el parecía más asustado y confundido al notar que ambos estaban en la espesura del bosque.
Nego con la cabeza, mirando a su alrededor, —Esto es una pesadilla— Rubius se acercó a él con cuidado posando ambas manos en su rostro, Vegetta parecía agobiado.
—Me gustaría que así fuera— ambos cruzan miradas sin decir nada cuando Vegetta lo acerca a el y lo abraza ocultando su rostro en su cuello, maldiciendo en voz baja mientras el menor le da leves caricias en su espalda buscando darle consuelo.
Vegetta lo mira de nuevo y es una clara señal para que Rubius diga todo lo que ha pasado y el como llegaron allí, durante toda la charla Vegetta está en silencio pero en sus ojos sus emociones son claras, se puede ver la tristeza, la desepcion y el miedo en ellos ante cada palabra que Rubius dice.
Pero antes de que vuelva a encerrarse en esas emociones Rubius toma su mano con suavidad buscando calmarlo pero Vegetta solo se acerca a él buscando un refugio, un abrazo donde su cuerpo pueda sentirse en calma, pero su mente aún lo carcome pues todo lo malo que le había ocurrido al joven de pelo blanco había sido por el, el tenía la culpa.
Sus manos estaban llenas de sangre.
Vegetta observo al joven frente a el, sintiéndose culpable, por todo lo que había pasado el, trago saliva con fuerza, pues incluso lo había manchado, había tocado su cuerpo con lujuria y le había quitado aquella pureza.
Rubius se acercó dándole un beso en la frente mientras sus cuerpos se acurrucaban, como si estuvieran hechos el uno para el otro, apenas Vegetta se había dado cuenta del frío mientras que el joven buscaba darle mayor confort y calor.
Después de un tiempo debían caminar, no sabían que tan lejos habían llegado pero debían volver, sus amigos estarían angustiados y no los culparían por eso, por lo que con cuidado Rubius comenzó a caminar junto a Vegetta esperando salir del bosque.
Pero despues de un tiempo, el sol aterdecia y la espesa niebla se propaga a con rapidez bajo sus pies, Vegetta observo los árboles y sintió que habían llegado a un lugar diferente, aunque habían caminado en dirrección al pueblo, el bosque en vez de despejarse parecía sernirce más sobre ellos.
Hasta que la vio, una vieja casa de madera oculta en el bosque lejos de todo, por un momento sus pies se habían quedado quietos y su mente parecía estar llena de confusión mientras Rubius lo miraba sin entender nada, observo aquella casa de madera, no parecía haber nadie lo que le desilusiono o así fue hasta que un hombre bastante mayor salió a recibirlos.
—No se queden allí, entren— su tono era casi una orden, pero Rubius aunque se había movido al no sentir a Vegetta le extendió su mano para caminar juntos, este no dudo en tomar la mano del menor pero mentiría si no admitirá que estaba asustado y confundido.
Al entrar a la casa, se veían libros tirados, estantes llenos de frascos y ramas, mientras el viejo se sentaba frente a ellos en una silla de madera observando los con una leve sonrisa.
—Pense que llegarían antes— murmura mientras los jóvenes cruzan miradas confundidos, cuando Rubius hablaba algo nervioso.
— ¿Nos conoce?— la pregunta sale demasiado rápido de sus labios dejando en evidencia sus nervios y desconfianza cuando Vegetta se sienta frente al hombre dejando aún más preguntas en la mente de Rubius.
—Se de el— el viejo señala a Vegetta con una suave sonrisa y luego posa sus ojos en el más joven. —Y sobre ti, se muy poco— responde como si nada lo que hace que Rubius solo tenga más confusión en su mente.
—El es el hombre que nos ayudó a encontrar información sobre... la bestia noctura— susurra Vegetta y todo en la mente del menor cobra sentido como si hiciera click, este hombre viejo y de aspecto calmado es el sabio que vive en el bosque, pero entonces como supo de él.
Aquella pregunta no sale de sus labios, porque al ver la tristeza y melancolía en Vegetta no puede centrase en otra cosa que no sea en el, en ayudarlo.
—Ahora responderé sus preguntas— el hombre habla de manera suave mientras saca un viejo libro lleno de papeles sueltos mientras observa a Vegetta.
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Espero que les haya gustado y nos vemos en la próxima actualización.