Capitulo 48

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Cuando el polvo de la explosión comenzó a dispersarse vi claramente al hombre sobre mi, Marc. Sentí una punzada en el corazon, como siempre estaba dispuesto a recibir las balas o en este caso el escombro por mi. Toque su rostro sin moverme por las dudas de que se encontrara herido y suspire cuando me dio una pequeña sonrisa tranquilizadora.   

Mire a mi alrededor y vi al lobo ruso en la misma posición de mi amigo cubriendo a Zafiro, Karina, Vladimir, Antonio y Miguel cubriéndose por su cuenta. Detrás de nosotros las ruinas del lujoso gran hotel, sentí amargura en mi ser "Cuanta gente inocente había perdido la vida hoy por rencores de otros" Marc, parecía saber en lo que estaba pensando y me hablo con voz suabe cerca de mi oído.    

-No podemos salvarlos a todos - Marc, susurro al leerme como siempre lo hacia-

- En cambio salvamos gente que tal vez no deberíamos haber salvado - Mi compañero siguió mi mirada que se centro en Antonio, especialmente-

- Eh ... no te cae bien ¿No?-

- No confío en el ...- Me detuve cuando Marc, salió de arriba mío con brusquedad -

No tarde nada en darme cuenta que Miguel, lo había pateado salvajemente para sacarlo de encima de mi. Me pare y me apresure a levantarme y detener otra patada dirigida a su abdomen, le devolví una dura patada en el pecho y me quede en posición de defensa. 

- ¿Que demonios le sucede al Sr Moreno? - Mi voz se había vuelto amenazante y peligrosa. Mis compañeros que me conocían se colocaron rápidamente a mi espalda y apuntaron sus armas sin dudar. El no contesto pero su mirada en Marc, era condenadamente amenazante y eso me erizaba como un gato  antes de una riña- 

La voz de Nicolas, se escucho claramente en el auricular - Vehículos acercándose a vuestra posición -

- Me amenazas por el ¿Quien es el para ti? - Su voz baja y peligrosa no fue alta pero todos pudimos oírlas -

- No tengo tiempo para estupideces. ¿Quien llamo refuerzos? -  Vladimir, levanto la mano con el celular en ella, asentí con aprobación -

- Bien señores y señoras ya que están a salvo nuestro trabajo aquí a terminado- Nos agrupamos pero no espere que Stefan y Zafiro se nos unieran -

Karina y Marc no dejaron de apuntar en ningún momento a Miguel. Zafiro, le indico a Delmon, que volvería mas tarde y retrocedió con nosotros. Miguel, quiso sujetarme pero Stefan, también lo amenazo con su arma y Antonio lo sujeto, la tención era palpable y solo se desvaneció cuando nos alejamos y corrimos en busca de un vehículo seguro.

Sabia que le debía una explicación pero este no era el momento para darlas. 

Terminamos tomando una camioneta tipo furgón, los hombres adelante las mujeres en la caja. Zafiro, frente a mi conteniéndose por hablar, casi se mordiéndose  la lengua de la ansiedad.  

- Te contare  todo apenas lleguemos a una zona segura - Dije con suavidad pero no espere que se lanzara sobre mi encerrándome en un abrazo fuerte-

- Claro que lo aras pero ahora mismo solo déjame abrazarte - Sentí sus brazos atraparme con fuerza como si temiera que desapareciera - 

- Aire ... ai ... re - Trate de hablar y di palmaditas en su hombro en señal de ayuda pero ella no me soltaba- 

- Diabla, déjala respirar - Casi grito Stefan y por fin me soltó -

- Cof cof- Tosi mientras recuperaba el aire - Dios mujer aun tienes fuerza descomunal cof cof - Ella sonrió orgullosa -

- Y tu aun te haces la flor delicada, olvidas que te vi apuñalando a un hombre - Sacudió la mano sacándole importancia.- Volvimos a sentarnos una frente la otra -

- Pequeños gajes del oficio - Esta vez fui yo quien sacudió la mano restando importancia- Pero Karina, que no había perdido hilo de la conversación interrumpió entusiasmada - 

- Deberías verla cuando se pone en modo maldita ja, es impresionante - 

- ¿Modo maldita? - Repetí con incredulidad - ¿Y según tu cual es ese modo? - Ella toco su barbilla pensando - 

- Aquella vez cuando rescataste a esas niñas del convento abandonado recuerdas, los refuerzos no llegaban y tu sola te metiste en ese lugar lleno de hombres rudos derivando a cada uno de ellos como poseída - Su emoción era tal, que simulaba golpes con los puños en el aire como un niño -

Su relato nos hizo soltar carcajadas y el ambiente en la camioneta se volvió menos tensó. Poco después recogimos a Nicolas, que suspiro después de analizarme y asegurarse que aun estaba   de una pieza. Las conversación seguían calurosamente hasta llegar a nuestro destino. 

Nos refugiamos en una vieja base de K.I.A, que había sido abandonada hacia algunos años ya que su posición no era favorable por la zona. 

Al momento de entrar Nicolas, se concentro en asegurar la seguridad del perímetro, los demás nos derrumbamos sobre los sillones dejando caer todo el cansancio y extras de nuestra ultima hazaña.

No tarde mucho en sentir la pesada mirada sobre mi Zafiro, estaba ansiosa por hablar conmigo así que con un asentamiento de cabeza la guie a ella y a Stefan a una sala de interrogatorios polvorienta de la base. 

- Bueno se que los dos quieren una explicación y eso les daré-

Comencé desde el principio, cuando desperté del secuestro, cuando me golpearon, las violaciones, el rescate del miembro de  KIA, mi decisión a unirme a la agencia. Sus emociones estaban a flor de piel con mi relato aunque no especificaba todo con detalle ellos lo sabían.  

-Los vi llegar a los galpones ese día, yo me encontraba en un auto con vidrios oscuros, la agente que me salvo me pregunto si quería reunirme con ustedes, pero solo negué - 

- ¿Por que?- No espere que fuera Stefan, quien preguntara- Yo solo pude bajar la cabeza -

- Vergüenza, me equivocó ¿ Estabas rota verdad? Pasaste por un infierno y decidiste castigarte a ti misma - Zafiro, hablo con calma pero su voz cargaba una tristeza abrumante -

- Pero nosotros podíamos ayudarla, estar ahí para ella - Stefan, replico -

- Stefan, cuantos casos similares vivimos cuando estábamos en la FEI, cuanta mujeres viste que se recuperaran después de ese tipo de abuzo al volver a su casas? La mayoría o son ingresadas a un centro de ayuda o terminan con sus vidas. - Stefan, termino bajando la cabeza como yo antes y solo nos quedamos en silencio - 

Mire con disimulo el falso espejo en la habitación y le di una mueca de sonrisa para darle a entender que todo estaba bien a la persona que se había instalado detrás, desde el principio de la conversación ... Marc. 

Discípula de la mafiaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora