Capitulo 41

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Después de esa experiencia no pronuncie ni una palabra mas en todo el camino y me dedique a mirar el camino.

Dos horas mas tardes dejamos atrás los paisajes naturales y entramos en la cuidad. Como era natural en la noche de Australia las calles estaban abarrotadas de gente, luces y colores. Muchos bares y restaurantes ya estaban abiertos y algunos puestos callejeros completaban el ambiente festivo y alegre.  

Reducimos la marcha frente a dos grandes edificios que por lo que recordaba era un gran hotel de lujo, que contaba con casino, spa y todas esas cosas que le gustan a los ricos.

Los guardias que viajaban en las camionetas fueron los primeros en descender de los vehículos y formar un pasillo viviente para nosotros. Note como algunas cámaras apuntaban en nuestra dirección y comencé a entender un poco mas el por que había sido vestida como una muñeca. Seguramente habría algún evento y en el que Miguel, no podía presentarse con una mujer cualquiera en sociedad. 

Si me había olvidado que el hombre a mi lado no era un don nadie todo lo contrario era un hotelero de alta cuña. Ahora el por que yo, una simple chica a la vista había sido arrastrada a esta farsa, no tenia ni la mas mínima idea.

- No hables con nadie y no te separes de mi por ninguna razon - Esas fueron sus únicas palabras antes de entrar a una sala de juntas, en donde doce hombres estaban sentados en sillones individuales que formaban un  circulo - 

Maldije internamente al reconocer al narco Marcelo de Colombia y a Antonio Vega, un capo Mexicano. Pero eso no fue lo que casi me infarta, a mi derecha con un aura mas que conocida para mi se encontraba el .... pero que maldita suerte. El lobo Ruso, imperturbable como siempre bebía de su vaso observando a cada uno sin una sola expresión en el rostro. 

Cuando Miguel, me soltó por instinto retrocedí  suavemente un paso solo para terminar chocando con suavidad con el torso de Antonio. El solo me miro divertido desde arriba ya que me sacaba una cabeza.    

-Solo párate detrás de mi primo y mantente callada -Susurro en mi oído - 

Miguel, se sentó en una de los sillones, mientras su primo y yo  nos quedábamos parados detrás como los demás acompañantes. Una conversación en fluido ingles comenzó entre los hombres pero no puse intención ya que podía sentir una mirada penetrante desde mi derecha, pero era demasiado cobarde para mirar.

Las manos me sudaban, la cabeza me palpitaba ¿Y si Delmon me reconocía? Estaba jodida. Trate de tranquilizarme y me alenté mentalmente  por casi media hora. Habían pasado cuatro años, el lobo ruso nunca me puso mas atención  que el de una empleada normal, no debería reconocerme y menos vestida así. Levante la barbilla y puse una actitud fría para mirar a la persona que me taladraba desde hacia un buen rato.    

Mi mirada no espero encontrarse con los ojos amables del hombre y por alguna razon mi corazon se lleno tranquilidad como cuando era una niña. Por que el hombre que me miraba no era el "Demonio Ruso" como yo solía llamarlo si no de Vladimir su hermano. El siempre fue amable y me trataba como una niña, me había defendido ante los acosos de Nicolai , mas de una vez.

Estábamos tan complementados el uno con el otro, que no note que había llamado la atención de Antonio, que sin dudarlo tapo mi visión con su cuerpo y le dio una mirada de advertencia a Vladimir.

No me atreví a volver a mirarlo y por primera vez me concentré en la conversación o por lo menos en los dos puntos principales. No me sorprendió saber que Maximiliano  el cabeza de las organizaciones de Canadá en otras palabras el marido de Susana, había rechazado unirse a las mafias de otros países con la escusa de que no estaba interesado en expandirse. Me sentí orgullosa de mis amigos por ese hecho.  

Desde que investigue a Susana y su entorno lo supe, Maximiliano no era un mafioso despiadado el poseía códigos, tal vez no muy legales pero era de los pocos que se basaba en mantener a su gente segura y cómoda como un gran patriarca. 

El segundo punto ya era mas grabe los Yakuzas, la mafia japonesa un grano en el culo para todos, incluyéndome. Hacia unos años atrás nos habían enviado a eliminar unos cabezas de familia para frenar sus atroces actos criminales pero cuando asesinábamos a uno en menos de un abrir y cerrar de ojos había otro ocupando su lugar. Eran realmente sanguinarios se basaban en extritas reglas antiguas que podían llegar ser espeluznantes. Cuando te tenían en la mira no había forma de escapar a menos que tu mismo eligieras la muerte y lo preferirías antes de caer en sus métodos de torturas sanguinarias. 

Cuando terminaron de hablar di las gracias a los dioses en verdad no quería saber mas. "!Maldición yo era una agente de la K.I.A si esta gente me descubría estaba muerta¡" Apenas salimos al pasillo una voz nombro un nombre que realmente no quería oír. 

- Osvaldo Minas, que placer encontrarlo - Miguel, me miro esperando ver alguna reacción de mi parte y eso fue precisamente lo que le di. Lo mire interrogativa esperando que mi actuación fuera creíble-

La verdad  era que después de todo lo acontecido yo tenia la certeza de su verdadera identidad pero solo no quería tener una confirmación por mi bien y la gente que me rodeaba. El hombre que se acerco había estado dentro del salón y poseía un acento español notable. Lo mire unos pocos segundos, era mayor, muy pulcro y con aires de sabiduría.  

- Me entere que destruiste las bases de FAI con todos sus miembros dentro jaja -  Un frio me recorrió de pies a cabeza - Eres igual de arrebatado que tu difunto abuelo muchacho -

- Solo les doy un aviso a las agencias,  para que aprendan a no meter las narices en los asuntos ajenos -

Me mordí el labio y por primera vez sentí lo que siente la libre cuando es cazada, bueno yo seria un pequeño zorro frente a lobos salvajes.

Discípula de la mafiaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora