-No aun le queda una prenda -
- Terminemos entonces - Mi compañero me alcanzo los dados y tire un tres y un uno -
Ella lanzo nuevamente dos cinco
- Bueno te desnudas o prefieres castigo - Zafiro, era tan cruel -
- Castigo - Pero no fui yo quien conteste sino Marc, solo asentí igualmente era lo que pensaba pedir -
Cuando vi a Zafiro flotarse las manos con una sonrisa, temí por mi seguridad.
- Debes darle de beber a Marc, un trago de tequila ...... - respire mas tranquila - pero boca a boca -
- Tu.. tu -
- No seas tímida, con eso doy el juego terminado y son ganadores - Ella extendió la botella y yo la tome - Deberías ponerte adelante de el -
No se si fue el alchol en mi sistema pero me sentí juguetona, me senté sobre el con cada pierna a su lado, mi brazo cubriendo mis pechos y tome un gran trago de la bebida, me acerqué a su boca y deje caer el liquido en ella mientras sin pensarlo nuestras lenguas se enredaban mescladas con sabor a tequila. El calor en mi cuerpo era peor que un incendio forestal y el no estaba mejor que yo.
Nos separamos solo para quedarnos viendo, la expresión de mi compañero era casi feroz como si estuviera reteniendo una bestia dentro de el. Busque a Zafiro para reclamarle pero la sala estaba vacía.
- Ella se fue apenas nuestros labios se unieron- "Traición"-
- Bueno creo que deberíamos irnos a dormir también - Pero el afirmo sus manos a mis caderas negándose a soltarme y sonrió como un demonio -
- No aceptaste la apuesta hace un rato- La boca se me seco - No querías descubrir hasta donde llegaría por ti ? - Su voz era peligrosa - No le aseguraste que me salvarías a mi antes de a ese tipo -
El me beso el cuello casi dolorosamente mientras susurraba con voz ronca.
- ¿Me crees tan idiota para no aprovecharme teniéndote desnuda y a mi merced encima de mi?-
- Marc, yo ah .... ah -
- Ana soy un hombre al final de cuentas, tengo la obligación de demostrarte todo lo que queras saber.- Gemí, el sujeto mis muñecas y las amarro con quien sabe que a mi espalda -
Estaba completamente expuesta a su lengua que jugaba con mis pezones.
- Yo .... ha ... para .. aquí ...-
- No te atrevas a pedirme que pare tu te lo buscaste - Una mano se deslizo por mis pliegues obligándome inconscientemente a mover en círculos mis caderas -
- Marc ha ...- Gemí su nombre y eso pareció alentarlo a morderme -
De un momento a otro me levanto y me cargo en su hombro como un costal, me queje alto pero sus palabras me tensaron rápidamente.
- Mantén esa boquita callada si no quieres que te amordace - ¿Donde había quedado mi respetoso compañero?-
- ¿Quien eres tu?- El carcajeo y me encontré pensando lo sexi que fue eso -
Fui arrojada a un sillón, mientras vi como Marc tiraba un cochón en el suelo de la armería.
-¿ La armería?-
- No hay cámaras ¿Si tengo que demostrarte hasta donde puedo llegar por ti no hay mejor lugar por el momento? Ven aquí-
Aunque mis manos aun estaban atadas y solo tenia puesto una muy reveladora tanguita, avance hacia el como si hubiera recibido una orden. Me pare frente a el levantando la cabeza para mirarlo.
-¿En serio estas enamorado de mi? - El sonrió y paso sus dedos por su cabello con impotencia -
- ¿En serio nunca se te paso por la mente? - Contesto un poco agraviado, solo negué con un movimiento de cabeza - Bueno hoy te darás cuenta que puedo ser mas que un hermano -
Su boca choco la mía con violencia mientras me colocaba en la cama improvisada antes armada. No me dio espacio para respirar mientras devoraba, bajo desde mis pechos a mi estomago marcando cada lado a su antojo, Cuando llego a mi entrepierna saco la navaja de dios sabe donde y corto cada lado de mi única prenda. Su cabeza se enterró en mi intimidad y grite entre gemidos. Solté el amarre en mis manos por mi propios medios , de repente sentía una gran necesidad de tocarlo.
No obtuve ni un segundo de descanso, el recorrió todo mi cuerpo con su lengua dejando mordidas y marcas placenteras en lugares estratégicos. Mis manos acariciaban sus duros pectorales con placer y disfrute, no había remordimiento.
Después de un largo calentamiento entro en mi con tanta necesidad que me dejo sin aire, sus estocadas eran profundas y posesivas dejándome imaginar las marcas de sus dedos en mis cadera mañana. No tuve respiro por casi dos horas completas el parecía no agotarse y cada vez que yo intentaba retroceder el me arrastraba posesivamente a un placer inimaginable.
- Eres una bestia- Sentí su pecho vibrar, por que si estaba sobre su pecho casi desmayada y no tenia intención de levantarme por mis medios.
- Es tu culpa ... cuatro años, cuatro años meneándote delante de mi, provocándome sin darme espacio a desahogarme -Levante la cabeza un poco y lo mire ofendida pero no me dio la chance de defenderme - No te hagas la tonta un ejemplo en Camboya, cuando saltamos al rio para escapar de los guerrilleros ¿Que hiciste cundo salíamos de las aguas? Te recuerdo .. mmm . Te desnudaste frente a mi para poner a secar la ropa y luego me despojaste de la mía con la escusa de que me enfermaría, luego te acurrucaste casi desnuda en mis brazos para sentir calor corporal. ¿Tienes una idea de cuanto tuve que contenerme esa y otras veces?-
- Pero .. esa eran las técnicas de sobrevivencia - Susurre en poco incomoda -
- Hubieras hecho eso con Diogo, Mateo o algunos de los integrantes de KIA - Lo pensé-
- No pero es diferente yo confió en ti como un ... - El puso un dedo en mis labios -
- Ana, si vuelves a decir "hermano" te juro que te follare hasta que te desmayes-
- !Tu! Desde cuando tan descarado - El carcajeó -
- Desde que apostaste con Zafiro, de que me provocarías descaradamente con la seguridad que yo nunca me atrevería a ponerte un dedo encima. ¿Sabes que? Creo que aun no es suficiente - Y como un depredador volvió al asecho con mi cuerpo-
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Discípula de la mafia
RomanceSe recomienda leer antes mi diabla. Ana Trinidad, una joven que conoció la maldad desde su edad temprana, fue vendida por su padre a la mafia rusa, rescatada por una ex agente Zafiro Martines para al final ser secuestrada y dada por muerta. Nada de...
