En la oscuridad y el frio del pabellón negro, yacía un hombre encadenado cruelmente de las muñecas y tobillos, siendo lastimado con vigor ante las cadenas hechas con un metal caliente y punzante. No podía evitar seguir sollozando por el dolor a pesar de las horas que habían pasado.
Los hombres pasaban frente a él, pero ni siquiera lo miraban, ¿Qué estaba pasando? ¿Cómo se atrevían a hacerle esto a él? ¿acaso no sabían quién era?
— ¡¿Quiénes son ustedes?! —grito en cuanto vio a dos hombres acercarse a la celda, para luego abrirla y comenzar a acercarse a él— ¡no se acerquen!
Pero sus suplicas no fueron escuchadas, tan solo fue sujetado del cabello con agresividad mientras era arrastrado fuera de la celda. No importaba cuanto gritara, no era escuchado, su cuerpo fue movido cruelmente por el frio suelo hasta que el hombre que tenía su mano sujetando su cabello lo arrojo al piso sin ningún tipo de suavidad.
Cualquiera que estuviera en ese lugar sentiría el frio y el miedo que reinaba de forma tan casual, nadie en su sano juicio se acercaría a pocos kilómetros de ese lugar ante la tenebrosa y lúgubre vibra que emanaba. Cualquiera que entrara ahí por la fuerza, sabría apenas al entrar, que no saldría de ese lugar con vida.
Por esto mismo, a pesar de que el hombre en el suelo seguia en su necedad, seguia envuelto en su orgullo basándose en una posición de prestigio en la cual se habia protegido toda su vida. No podían tocarlo, habría consecuencias, esas personas debían saberlo antes de hacer algo estúpido.
— ¡están cometiendo un error! ¡soy Jeon Woobin! ¡se están metiendo en un problema irreparable! ¡¿acaso no saben lo que esto les costara?!
Pero seguían ignorándolo.
¿acaso nadie sabía lo que pasaba si se metían con un Jeon? Incluso si no era de la familia principal él era importante, tenía un puesto alto, siempre habia estado en la cima de la pirámide, ¿Qué se creía esta gente al tenerlo en tales condiciones? Se encargaría de hacer pagar a cada uno de esos hombres y al responsable de su posición en ese momento, lo mataría, se aseguraría de hacerlo pagar con creces por tal falta de respeto.
— ¡¿acaso no me escucharon?! ¡soy un Jeon! —su voz salía con furia a través de su garganta, raspando esta con brutalidad— no tienen derecho... ¡no tienen ningún puto derecho a hacerme esto!
Sus gritos cesaron en cuanto escucho y vio la gran puerta del lugar siendo abierta después de escuchar como muchos seguros eran movidos. Seguramente la persona que se atrevió a esto estaría frente a él ahora, se aseguraría de recordar bien su rostro para perseguirlo en cuanto saliera de ese lugar.
Después de unos segundos muchos pasos se escucharon y varios hombres entraron, su vista fue de inmediato al hombre que entro junto a una mujer. Su sangre se congelo al ver a Jeon Jicheol y a Jeon Goeun entrar al lugar. Sus expresiones siendo tan frías como las vibras del lugar.
— ¿Qu-qué está pasando...?
El señor Jeon lo vio de reojo, siendo solo ese pequeño segundo de atención brindado, para después girar hacia el hombre que se acercaba a él y en una reverencia le hacía entrega de unos guantes. El señor Jeon se los puso calmadamente, ignorando las palabras del hombre en el suelo.
— ¡n-no me ignore! ¡¿Qué ocurre?! ¡¿Por qué estoy aquí?!
Jicheol lo vio de reojo —tu voz es molesta, guarda silencio o te cortare la lengua y te hare callar a la fuerza.
Woobin guardo silencio obligatoriamente. El mayor lo observaba sin una pisca de emoción, ¿Qué estaba pasando? ¿acaso...? No, era imposible que lo supiera, él habia hecho todo bien, habia movido los hilos de forma inteligente, jamás pudieron llegar a él, debían encontrar a cientos de culpables antes de llegar a él. se habia ocultado y borrado sus huellas con rapidez y éxito, entonces ¿Por qué?
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Trato -kooktae-
FanfictionEl líder de la roja, cabeza de una de las organizaciones más peligrosas, temidas y respetadas del mundo, queda cautivado por un peculiar doctor de cabellos castaño, el cual no parece dejarse intimidar por él. ⚠smut+21 ⚠drama ⚠temas delicados (mafia...
