extra uno

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Las semanas siguientes pasaron por altos y bajos. Claro, como en cualquier embarazo podía pasar. Taehyung obtuvo más felicidad que momentos tristes, toda su familia hizo una gran celebración cuando se enteraron de la noticia, fue una celebración íntima y grandiosa, llena de momentos emotivos y algunas personas expresando su emoción a través de las lágrimas.

Los padres de Taehyung al enterarse tomaron el primer vuelo para ir donde su hijo. El señor Kim en especial fue quien más sentimientos expreso, al ver a su hijo, ese mismo niño que él crio, estar preparándose para traer una nueva vida al mundo, a su nieto. El señor no pudo evitar sumarse al grupo de gente que soltaba lágrimas sin parar.

Y por otra parte estaba Jungkook, el futuro padre quien ya tenía una pila de libros en el escritorio de su oficina, tanto en el palacio como en la empresa principal. El azabache se estaba esforzando por tener el mayor conocimiento posible sobre el tema de los embarazos en donceles, en el cuidado de bebes, niños y en el tema de la crianza. Se lo estaba tomando realmente en serio.

El pelinegro tomaba muy en serio su papel en el embarazo, él tenía muy claro que a pesar de ambos convertirse en padres, quien pasaba por mayores dificultades era Taehyung, por lo cual, se tomó muy en serio su tarea de ser un buen esposo y futuro padre, ayudando con todo, haciendo que comiera y durmiera lo necesario, no dejando que cargara con cosas pesadas, incluso era paranoico al verlo bajar la escalera.

Por su parte Taehyung vivía cual embarazado consentido.

Jungkook se encargaba de consentirlo en cualquier antojo que tuviera, en cualquier necesidad por la que pasara, ya fuera importante o no, Jungkook era el primero en correr por él. Y a veces, solo a veces, se aprovechaba un poquito de eso.

Como ahora que se encontraba con una pequeña sonrisa traviesa en su rostro mientras estaba envuelto en cobijas en el sofá de la sala, esperando a Jungkook. Quien no tardo en aparecer, con un plato lleno de fresas con crema y un batido de chocolate.

- cariño ¿no te hará daño comer tanto dulce a esta hora- el ceño fruncido que su esposo le dio le hizo guardarse el resto de las preguntas para él mismo- bien... bien, aquí tienes.

Taehyung no tardo en comenzar a devorar las fresas y Jungkook tan solo podía verlo con una sonrisa tranquila.

- ¿esta rico? -Taehyung asintió con las mejillas llenas como una ardilla- eso es bueno, después iremos a la cama ¿sí? Necesitas dormir bien.

Taehyung trago las fresas que tenía en la boca. Su vista fue hacia alguna dirección y parecía algo perdida, Jungkook frunció levemente su ceño ante esto.

- ¿qué ocurre, cariño? ¿quieres algo más? -Taehyung negó con la cabeza- ¿entonces, mi amor?

después de grandes charlas, Taehyung logro ser completamente sincero con él. Jungkook desde el principio le habia suplicado que fuera completamente honesto en todo su embarazo, no quería que pasara por nada solo, no quería que pasara por momentos de tristeza y que él no pudiera estar ahí para consolarlo.

Por eso Taehyung sabía que no estaba bien guardarse sus pensamientos, por más bochornosos que pudieran llegar a ser, Jungkook estaba ahí para él, listo para escucharlo, sin juzgarlo.

- me siento algo inseguro...

Jungkook vacilo levemente- ¿inseguro...? -Taehyung asintió, reafirmando sus palabras- ¿sobre qué, cariño?

- yo... mi cuerpo cambiara Kook, lo sabes, yo lo sé... y todo este asunto de las hormonas solo me hace sentir... carajo, realmente te deseo, demasiado, todo el tiempo -confeso, sus mejillas teñidas de un leve rojizo- y... sé que no podemos hacerlo de forma brusca, pero... -le costaba encontrar las palabras correctas, era difícil y a pesar de todo, algo vergonzoso- me da miedo que después de unos meses, mi cuerpo cambie demasiado y quizás... tú no sientas....

Trato -kooktae-Donde viven las historias. Descúbrelo ahora