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Doyoung empuja la puerta de cristal del edificio, con un par de hojas en mano, son sus resultados, una dieta que según el doctor debe seguir al pie de la letra y un papel con los detalles para una próxima consulta con el obstetra, dentro de una semana. En la bolsa también lleva dos cajas de vitaminas prenatales que le recomendaron tomar para el crecimiento del feto. El simple pensamiento lo hace temblar.

El sonido del tráfico y las calles llenas de gente parecen algo totalmente ajeno a él, su cuerpo, aunque ahora está más estable que antes, se siente como el cuerpo de alguien más y en él, su conciencia y sus pensamientos atrapados.

Camina por unos minutos hasta que encuentra un pequeño callejón. El olor agrio de las calles lo golpea mientras se apoya contra una de las paredes, con los ojos perdidos en algún punto, en todo y en nada a la vez. Doyoung ni siquiera sabe lo que está mirando, porque no está mirando, su mente no tiene tiempo para reconocer nada, se siente en un sueño, una pesadilla de esas que se sienten tan reales que te obligan a despertar y tras despertar el golpe de la realidad solo genera alivio. Doyoung anhela ese alivio ahora mismo, desea con todas sus fuerzas despertar y estar en casa, con Jeno.

Aprieta su vientre cuando el nudo que en algún momento se formó en la boca del estómago se afloja y con él todo lo que se encuentra dentro sale disparado al piso. El sabor amargo de los jugos gástricos le da otra arcada, sale una, dos y tres veces antes de parar. Ya no tiene nada dentro. Las lágrimas nublan su vista mientras intenta respirar con normalidad, aunque lo único que quiere hacer es gritar. Uno, dos, uno, dos, dentro, fuera, se repite una y otra vez.

Cuando el temblor en su cuerpo parece calmarse y su estómago ya no grita auxilio mientras escupe incluso la cena del día anterior, se deja caer a un lado, el cemento del piso está frío, lo cual lo calma un poco, pero el olor en el callejón sigue siendo demasiado asqueroso como para calmar sus náuseas.

No es exactamente consiente del tiempo que pasa ahí, con las manos arrugando los papeles con rencor y la mente volando hacia posibles soluciones.

Cierra los ojos suavemente mientras se repite que está embarazado, que no es un sueño y que debe buscar una solución si no quiere que su futuro y el de su hermano se vea terriblemente afectado por su irresponsabilidad. Embarazado. Embarazado de un bebé, un bebé de Johnny... La simple idea le trae otra oleada de arcadas, pero ya no tiene nada que vomitar, lo cual solo le causa dolor.

¿Debería llamarlo? No... ¿ahora? No tiene sentido... al menos no por el momento. Doyoung solo necesita relajarse y pensarlo en frío, eso, exactamente. Relajarse.

Doyoung asiente ante la voz de su conciencia y suspira mientras camina aún ligeramente mareado hacia la salida del callejón. El sonido de los coches, la gente y el tráfico vuelven. Doyoung casi lo había olvidado, claro, tiene sentido, el tiempo no para solo porque él esté pasando un mal momento.

Un poco más tranquilo, mira la hora en el celular. Faltan 20 minutos para las 12 y le prometió a la señora Huang que estaría antes de las 12, una promesa que probablemente estaba destinado a romper, sin embargo por alguna razón deseaba llegar, llegar y ocupar su mente con otra cosa, tal vez eso le ayudaría a organizar sus ideas.

Tras poco más de treinta minutos de viaje, Doyoung finalmente entra por la puerta del restaurante y el tintineo de las capanitas hace voltear a más de uno, incluido Haechan, quien estaba antendiendo una de las mesas del fondo.

El calor del lugar lo envuelve de inmediato, pero no lo reconforta, es más, se siente asfixiante. Sus manos aún tiemblan mientras se dirige al área de empleados para cambiarse al uniforme y guardar su ropa y la bolsa con las vitaminas prenatales.

Antes de esconderlas en el fondo de su bolsa las mira casi con asco, nuevamente las nauseas lo hacen cerrar los ojos y aguantar una arcada. No quiere que nadie note nada, aunque por dentro siente que todo su cuerpo grita lo obvio. Aunque está seguro de que el doctor le aseguró que las fermonas aún no pueden evidenciar sus cambios hormonales debido al embarazo, aún es pronto, aún tiene tiempo.

play date.  johndoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora