35

195 32 11
                                        

Doyoung sabía que nada sería fácil, pero jamás imaginó que sería tan difícil.

Durante las primeras semanas vivió demasiadas emociones al mismo tiempo. Lloraba casi cada noche abrazando su vientre, entrelazando sus dedos bajo el mismo y susurrando palabras de consuelo y diciéndose que todo va a salir bien, que solo es cuestión de tiempo.

En el hospital le habían dicho que el estado depresivo en el que estaba era normal en omegas, algo así como una respuesta física a la falta de "su alfa", cosa que lejos de parecerle razonable, le daba escalofríos. Una vez más confirmaba que la naturaleza de los omegas es una basura.

A los cinco meses de embarazo, Jeno y él tomaron la decisión de mudarse. Era algo que vendría tarde o temprano, ya que el departamento en el que vivían era demasiado pequeño y poco seguro para criar a un bebé. Así que como había previsto antes, tuvo la necesidad de gastar parte del dinero que Johnny le había dado como "último pago".

No fue fácil, pero Doyoung encontró un lugar más grande. La casa era algo modesta pero acogedora... solo estar ahí le traía algunos recuerdos que creyó haber borrado de su memoria, su niñez y algún que otro recuerdo que lograba traerle nostalgia, claramente recuerdos de antes de que su familia se arruine a sí misma.

Eso sí, la pequeña, no tan pequeña casita estaba un poco alejada de la ciudad, pero ese no era mayor problema, Doyoung también creía que alejarse un poco de la vida en la ciudad le ayudaría a llevar un embarazo más tranquilo, sin tanto ruido y definitivamente sin tanta gente mirándolo a donde quiera que fuera con una barrigota de 9 meses.

A pesar de ser una de las decisiones más lógicas y prudentes que Doyoung había tomado en un buen tiempo, aún fue un paso difícil de dar. Aceptar ese dinero era un recordatorio de la humillación por la que había pasado, le recordaba todos los días que aún cuando se convencía de odiar a Johnny, le debía hasta lo más básico como el techo sobre su cabeza, pero una vez más, no podía permitirse rechazarlo.

Por otra parte, la mudanza, aunque agotadora, no fue de las experiencia más difícil que tuvo que afrontar. El embarazo fue una experiencia hermosa, claro que sí, llena de momentos que creyó jamás ser capaz de vivir, momentos que lo hicieron acercarse más a sus amigos y conocidos, a su hermano incluso, pero también fue una fase terrible para él como omega.

Para empezar, su cuerpo no podía soportarlo. Los primeros meses estuvieron llenos de riesgos debido a las complicaciones propias, otra vez, de un omega como él. Su cuerpo, delgado y agotado por el estrés y la falta de energía, parecía resistirse al proceso de crear vida. Los médicos le recomendaron reposo absoluto varias veces, vitaminas, una dieta balanceada e incluso un tratamiento de feromonas, pero Doyoung, sin tiempo para otra cosa más que ganar dinero, siguió trabajando, aunque con ciertas limitaciones, que gracias al cielo lo padres de Renjun comprendieron en su totalidad.

Otro problema era la creciente soledad que sentía. Las noches fueron la cosa más difícil definitivamente. Doyoung creyó que solo era cosa de los primeros meses, pero no, incluso cerca de la fecha del parto aún pasaba las noches acostado en la oscuridad, a veces lloraba y otras veces solo se imagina que hubiese sido de su vida de haber actuado diferente ante su situación.

Debido a lo estresado que estaba, Sicheng y Chittaphon lo visitaban constantemente, llevándole comida y pasando tiempo con él, pero había momentos en los que ni siquiera ellos podían llenar el vacío que sentía. Había momentos en los que incluso quería tirar todo el avance que había logrado y llamar a Johnny, rogarle que vuelva a ofrecerle un lugar en su vida, incluso si ese lugar en su vida lo humillaba tanto hasta el punto de querer arrancarse la piel de la cara por la vergüenza. Sin embargo toda esa soledad pareció mejorar un poco luego de algún tiempo. Solo fue una etapa. Tenía razón.

play date.  johndoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora