Colgante

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Chiara

Después de que Violeta y Joey se fueran, me quede a solas con mis padres y mi hermana.

- Yo tengo que ir a Granada, ¿Os venís conmigo?- le sugerí a los tres.

- ¿A ti que se te a perdido en Granada, hermanita?.- me pregunto Jasmín intrigada por mis planes.

- Tengo que hacer un par de recados que aquí en Motril no puedo. ¿Venís o no?

- Por supuesto.- dijo mi padre con una sonrisa.- Vamos en nuestro coche y así si Violeta necesita el coche lo tiene aquí.

- No, si ella no conduce, no tiene carnet.- le respondí a mi padre.

- ¿Y no ha pensado en sacárselo?.- volvió a decir mi padre.

- Pues la verdad es que no. Tampoco se si ella quiere, total, el coche lo usaría muy poco en comparación conmigo.

- Nunca es tarde para sacárselo.- dijo esta vez mi madre.

Me quede pensando en lo que dijo mi padre y es cierto que aunque ahora no tenga esa mentalidad, pronto tendrá un pequeño y a lo mejor le hace mas falta. Aunque me gustaba ser su chofer y llevarla a donde quisiera, dentro de 6 meses seguramente un carnet de coche no le vendría nada mal.

Cerramos la puerta del piso y nos montamos en mi coche para ir a Granada. Tenia que hacer dos cosas de suma importancia. La primera una gestión administrativa que no se porque el ayuntamiento de Motril no me quiso hacer y la segunda tiene que ver con Violeta.

- Hija, que es lo que exactamente vamos a hacer en Granada que no puedas hacer en Motril.- pregunto mi madre.

- Tengo que ir al ayuntamiento a por unos papeles que no se porque, el ayuntamiento de Motril no los tenia y también a una joyería.- explique.

- ¿A una joyería? ¿Pero no hay en Motril ninguna?- pregunto de nuevo mi madre.

- Si, pero no hacen lo que yo quiero que me hagan y me dijeron que tenia que venir aquí a Granada a que me lo realizaran.

- ¿Y que es lo que le has comprado a Violeta?.- pregunto esta vez mi hermana con una sonrisa pillina.

- Pero si no he dicho para quien es, ¿Cómo lo sabes?.- dije muy extrañada.

- Vamos, que vas a hacer tu en una joyería si no es para regalarle algo al amor de tu vida.- me contesto Jasmín dándome un pequeño empujón en el hombro. Obviamente, me puse roja, no me esperaba que Jasmín se refiriese a Violeta como el amor de mi vida.

- Hace ya varios días, vi en la joyería este colgante.- empecé a decir a mi hermana mientras sacaba de una pequeña caja azul un colgante plateado con unas cerezas rojas.- Cuando lo vi, me enamore de el, me recordó tanto a Violeta y a mi, que tuve la necesidad de ir a comprarlo. El viernes cuando vinisteis fui a por el colgante y le pedí al joyero si me podía grabar en una de las cerezas Ki y en la otra Vi.

- ¿Por qué esas palabras?.- pregunto mi madre muy intrigada de mi historia.

- Es el nombre de nuestro shippeo, Kivi. Se les ocurrió a los chicos hace ya tiempo.

- ¿Shippeo?.- volvió a preguntar mi madre sin saber la etimología de la palabra shippeo.

- Es cuando juntas el nombre de dos personas que se gustan.- le explico Jasmín. Mi madre puso una cara de no entender lo que mi hermana había explicado.- Bueno, da igual, sigue Kiki.

- El joyero me dijo que el no podía grabar en ese material tan pequeñito ya que o tenia la indumentaria necesaria, así que me recomendó la joyería de un amigo suyo aquí en Granada para que fuera.- termine de explicar.

- ¿Y se lo vas a dar luego?- dijo Jasmín.

- No se, había pensado en hacerle una cena romántica y luego dárselo.

- Esa es una gran idea, hija.- dijo mi padre por primera vez en toda esta conversación.

Una vez llegamos a Granada, mis padres me dejaron en al ayuntamiento para que hiciese lo que tuviese que hacer mientras ellos iban a hacer un poco de turismo local. Acordamos en vernos en una hora y media como mucho ya que pensaba que iba a ser muy rápido pero me equivoque y estuve esperando a que me atendieran casi 3 horas.

Después de 3 horas interminables y con el papeleo arreglado, llame a mi padre para ver donde estaban. Resulta que habían ido a ver la alambra y que ya iban a salir. Viendo que eran casi la hora de comer, les propuse quedarnos a comer aquí. No me rechazaron el plan, así que me puse a buscar un bar que tuviese buena pinta, hasta que di con una que se llamaba "Bar Kiki", tenia buena pinta y de precio tampoco estaba mal, así que me senté a esperar a mis padres mientras le enviaba un mensaje a Violeta preguntándole como había ido la consulta y que no íbamos a ir a comer.

La comida fue estupenda, me puse un poco al día con mis padres de todo y además que todo lo que comimos estaba buenísimo. Después de la comida y un pequeño reposo, fuimos a la joyería a dejar el colgante.

- Buenas tardes. ¿En que les puedo ayudar?.- dijo un hombre de mediana edad.

- Buenas, mire vengo de parte de José Luis, no se si sabe quien es.- le dije intentando que el hombre recordase a su amigo.

- Ah, si. Me dijo que iba a venir una clienta muy guapa a dejar un colgante.- me respondió mientras me alagaba. Mis mejillas se pusieron algo rojas.- ¿Qué quieres que le haga al colgante?

- Bueno, quiero que grabe las iniciales Ki y Vi, una en cada cerecita, no se si me explico bien.

- Clarísimo.- me dijo el hombre con una sonrisa.- Esto me va a llevar un par de horas. Si quieres déjame tu nombre y numero de teléfono y cuando lo tenga te llamo.

- Sin problema.- le respondí con la misma sonrisa.- ¿Cuánto le debo?

- Son 50€, ¿Efectivo o tarjeta?

Después de pagar y dejar mis datos, nos fuimos a dar una vuelta por Granada, visitamos varias tiendas, una de ellas con cosas de bebe.

- ¿Cuándo tenéis pensado empezar a comprarle cosas al bebe?- pregunto mi hermana.

- Violeta quería esperar a que supiese el sexo para no comprar mil cosas y no gastar un pastizal.- le respondí riendo.

- Cariño.- me dijo esta vez mi padre.- ¿Tu tienes pensado criar a ese bebe con ella?

La pregunta de mi padre me dejo pensando, en ningún momento hablamos de la crianza conjunta del bebe. Yo siempre supuse que si nos metíamos en una relación, lo íbamos hacer juntas pero a lo mejor Violeta quería hacerlo sola.

- No lo hemos hablado aun, pero si ella quiere yo voy a estar a su lado para ayudarla en lo que pueda. Si ella no quiere que me meta en la crianza de su hijo no me meteré. Siempre voy a respetar sus decisiones.

- Eso esta muy bien hija, que tengas muy claro lo que quieres.- me respondió mi padre mientras me abrazaba

Después de estar mirando otras 20 tiendas mas, nos llamo el dueño de la joyería para ir a recoger el colgante. Después de recogerlo decidimos irnos ya que estábamos muy cansados después de todo el día estar andando.

En el coche, Jasmín iba durmiendo, mi padre conducía mientras hablaba con mi madre que iba de copiloto y yo iba mirando la ventanilla viendo las nubes.

Parecía que había sido un día muy bueno, hasta que recibí una llamada, una llamada de un numero que no tenia agregado.

- ¿Si?.- pregunte una vez descolgado el teléfono.

Tire el móvil a suelo del coche, mis ojos se empañaron en lagrimas y mis padres se preocuparon muchísimo de mi estado. Cuando les conté, a mi padre no le falto tiempo para acelerar aun mas con el coche, no me podía creer que esto hubiese pasado. ¿Cómo demonios sucedió todo?

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Preparaos para lo que se viene. Yo solo digo que prepareis clinex jajaja.


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