¡Guau, guau!

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Chiara

Estábamos casi a finales de octubre y hoy nos tocaba la revisión de las 22 semanas. Salía de trabajar del bar para ir a recoger a Violeta a casa cuando note un pequeño lloro, instintivamente me preocupe, a lo mejor era alguien que necesitaba ayuda.

Cuando localice el sonido, mi cara fue de asombro total, en una caja de cartón había un pequeño bodeguero blanco con manchas negras. Me entristeció mucho verlo allí, estaba sólito, llorando y seguramente tuviese frio y hambre.

No dude en acercarme a el, y aunque el pequeño cachorro se mostró al principio reacio a acercarse a mi, cuando vio que no le iba a hacer nada, comenzó a mover su pequeño rabito de felicidad.

- ¿Qué pasa pequeño?, ¿Por qué estas aquí sólito?.- le dije con voz de bebe mientras me daba pequeños lametones en la mano.- No te preocupes, ahora te vas a venir conmigo y te voy a dar de comer y luego te llevo al veterinario.- seguí hablando con la misma entonación.

Parecía un poco tonta hablando así, pero no me podía resistir, era el perrito mas bonito y tierno que jamás había visto. No se como lo han podido dejar a su suerte.

Una vez llegue a casa, Violeta se sorprendió al verme con la caja.

- ¿Y eso?- me pregunto intrigada por saber el contenido

- Vio veras...- empecé a decir.- Estaba volviendo del trabajo cuando...- seguí hablando pero no pude pues un pequeño ladrido salió del interior de la caja. El pequeño cachorro asomo la cabeza contento como si se hubiese preparado para salir por sorpresa.

- ¿¡Te has traído un perro!?- dijo Violeta entre extrañada y sorprendida.

- Es que lo he encontrado en un callejón, sólito y me ha dado muchísima pena, mira que bonito es.

- Si, es muy bonito.- me contesto con una media sonrisa.- Pero no nos lo podemos quedar.

- ¿Por que?- pregunte con una mueca de tristeza

- Kiki, no tenemos espacio para el.- me puso de excusa Violeta.

- Pero si tenemos un jardín donde puede correr todo lo que quiera.

- Ya...pero un perro no lo puedes tener solo por un capricho. Un perro es una gran responsabilidad, tienes que sacarlo a pasear y darle de comer.

- Te prometo que me encargare de todo, pero porfa, vamos a quedárnoslo, así cuando nazca Eric tiene un nuevo amigo.- le volví a insistir a Violeta intentando convencerla.

- ¡Chiara, que no, no insistas mas!- dijo Violeta alzando la voz

Yo me quede paralizada por el cambio de humor de Violeta, hasta el pequeño cachorro se dio cuenta y de mover su cola efusivamente, se sentó y agacho la mirada. Violeta se dio cuenta de el cambio de ánimos después de su actitud e intento arreglar la situación como pudo.

- Lo siento Kiki por haber alzado la voz, no es por ti por lo que no quiero un perro, es por mi, ¿Vale?.

- Si.- le dije con un pequeño hilo de voz.- Cuando volvamos de la eco, ya veo lo que hacemos con el, pero si no salimos ya no vamos a llegar a la prueba.

Violeta asintió y me dejo un beso en la frente. Decidimos ir al hospital andando, pues aunque era finales de octubre, no hacia especialmente frio y se estaba muy bien en la calle.

- ¿No habrás comido nada, no?. Sabes que tenemos la prueba del azúcar.

- No, pero ya sabes que yo y las agujas como que no.- me contesto con una pequeña risa.

- Bueno, yo voy a estar a tu lado, como la primera vez que fui contigo a la analítica, no me voy a separar de ti en ningún momento.

La ecografía fue muy bien. Eric estaba creciendo muy rápido y estaba en su peso ideal. El problema vino en la prueba del azúcar, y aunque Violeta se intento hacer la fuerte, no pudo aguantar y cuando vio la aguja cerca de ella, perdió el conocimiento.

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