Navidad

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Violeta

Hoy era la víspera de Navidad y íbamos a cenar la familia de Chiara todos juntos. Yo hacia mas de una hora que abrí los ojos, no porque no tuviera sueño sino por Eric y sus movimientos mañaneros.

Como era muy pronto decidí quedarme en la cama un rato mas. La habitación de Chiara era muy diferente a la que tenia en Motril. Esta habitación reflejaba muy bien su forma de ser, esa forma tan alocada y diferente de ver el mundo.

Tenia muchísimas fotos con sus amigas, las cuales ya no estaban aquí, no por nada malo, sino por que vivían fuera. En una estantería tenia una colección de vinilos y un pequeño tocadiscos azul, en otro estante había muchísimas medallas de competiciones deportivas; ademas en una esquina de la habitación había una guitarra, lo cual me sorprendió muchísimo, ya que Chiara nunca me había comentado que tocara. Lo único que era igual a su habitación en Motril es el armario, que esta igual de desordenado.

- ¿Qué haces despierta tan pronto?- dijo con voz ronca una Chiara recién levantada.

- Ya ves, Eric que es un chico muy madrugador ha decidido que también era hora de que yo me levantara.- le conteste mientras le dejaba un beso en los labios.

- ¿Llevas mucho rato despierta?

- Un poco, pero he estado entretenida.

- Ah, si ¿Y que has estado haciendo?- me pregunto mientras arqueaba una ceja.

- Mira que eres malpensada.- conteste riéndome mientras le pegaba en al hombro.- He estado estudiando tu habitación. Se puede saber mucho de una persona por como lo tiene.

- ¿Y que es lo que has descubierto?- me pregunto con una sonrisa picara.

- Pues por tu armario, eres un poco desordenada.- empecé a decir riéndome, a lo que Chiara también se rio.- Por todas las medallas y trofeos, pues que eres una persona muy atlética.

- ¿Y lo soy?- pregunto Chiara sacando musculo.

- Mucho.- dije mientras pasaba mi mano por detrás de su cintura, muy cerca de su culo.

- ¿Tu estas jugando mucho con fuego, no?- dijo Chiara riéndose.- ¿Qué mas sabes?

- Pues que eras una ligona, por la guitarra.

- No te equivocas, esa guitarra y yo hemos sido muy buenas amigas pero desde que estoy con cierta pelirroja con ojos color miel, ligo menos.

- Que curioso.- dije mientras unía nuestros labios en un beso bastante pasional.

Pegue aun mas a Chiara a mi y los besos que le estaba dando en los labios los baje al cuello.

- ¿Nos hemos levantado juguetonas esta mañana?- dijo Chiara muy sugerente

- Cállate.- le ordene.- ¿Hay pestillo?- pregunte mientras seguía bajando mis besos.

- Si.- contesto Chiara aguantando la respiración.

Cuando estaba debajo de las sabanas empecé a darle besos por toda la cintura, muy cerca del borde del pantalón.

- Dios... Violeta.- suspiro Chiara encantada.

Pero lo que no esperábamos es que alguien abriera la puerta sobresaltándonos a las dos y rompiendo este momento tan ardiente. Saque rápidamente mi cabeza de las sabanas y ahí estaba, delante de la puerta, Joey. Yo miraba a Chiara entre avergonzada y preocupada porque su hermano nos hubiese visto de esas formas, pero en cambio Chiara lo miraba cabreada, cabreada por haber entrado a su habitación sin llamar e interrumpir su momento.

- ¡No sabes llamar a la puerta!- le recrimino Chiara al pequeño.

- He llamado pero nadie contestaba, así que he entrado.- le contesto sin maldad alguna.

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