Violeta
Era viernes por la tarde y estaba en casa sola en casa cuando llamaron a la puerta.
- Hola chicos, ¿Qué os trae por aquí?
- Juanjo y Ruslana trabajan y habíamos hablado con Kiki para quedar pero nos ha dicho que trabajaba pero que tu estabas aquí sola y bueno aquí estamos.- explico Martin.
- Y hemos traído croissants de chocolate.- añadió Nerea.
- Venga pasad mientras preparo café.- le respondí con una sonrisa mientras los invitaba a pasar.
Una vez el café y los croissants estaban sobre la mesa, nos pusimos a hablar de temas varios.
- ¿Cómo lleváis Juanjo y tu la convivencia?.- le pregunte a Martin mientras le daba un sorbo a mi taza.
- Muy bien, es verdad que Juanjo es algo tiquismiquis con la limpieza pero nos entendemos muy bien. Violeta, nunca te agradecí la ayuda en la noche de la discoteca, si no hubiese sido por ti, nunca estaríamos en este punto.
- Es verdad, Ruslana me contó que si no la hubieses animado a hablar conmigo no se habría declarado, yo también te lo tengo que agradecer.- añadió Nerea.
- No hay nada que agradecer porque yo hice lo que vosotros habrías echo por mi. Además vosotros me habéis ayudado mucho con el embarazo, era lo menos que podía hacer.
- Violeta, si fue meternos nosotros en lo vuestro y casi os separáis.- dijo Martin con obviedad.
- Pero al final todo acabo bien. Además si no llegamos a discutir a lo mejor nunca hubiésemos hablado, ¿Quién sabe?
- Sabéis.- dijo Nerea captando nuestra atención.- Yo tengo un primo que dice que para llegar a lo mas alto hay que tocar fondo y a lo mejor fue eso lo que os paso. Tuvisteis que estar en la peor situación para daros cuenta de que no podéis estar sin la otra.
- Puede ser.- dije dándole razón.- Por cierto, que sabio es tu primo.
- A ver, tampoco muy sabio no es, que la ultima vez que lo vi decía que había descubierto como teletransportarse. Y lo que descubrió fue como abrir una puerta.
Martin y yo no pudimos evitar reírnos. Los tres estábamos pasando una gran tarde entre cafés y conversaciones hasta que recibí una llamada en el teléfono. Era de Alberto, el casero.
- Buenas Alberto, ¿Sucede algo?
- Hola Violeta, ¿Sabes donde esta Chiara?. No consigo contactar con ella.
- Esta en el trabajo pero me puedes decir lo que sea, luego se lo diré yo.
- Mira, me sabe muy mal tener que hacer esto pero necesito que abandonéis el piso dentro de una semana.
Me quede anonadada después de las palabras de Alberto, nos estaba echando del piso, no me lo podía creer, la sonrisa que hacia unos segundos había en mi rostro desapareció por completo. Martin y Nerea se cercioraron de mi cambio de humor y se acercaron a ver si estaba bien.
- Alberto.- dije una vez recupere la voz.- Si es por dinero te podemos ofrecer mas pero por favor, no nos eches.
- Lo siento Violeta, no creo que podáis igualar la oferta que me han echo, es mas del doble que lo que estáis pagando. Necesito el piso para la semana que viene, os puedo dejar que estéis ahí hasta el jueves para que busquéis algo. De verdad, lo siento mucho.
Y en ese momento colgó. Me quede estática en el sitio, sin saber como actuar, sin saber que decir. Ahora que íbamos a hacer, estábamos perdidas.
- Violeta.- me llamo Martin viendo que no respondía.- ¿Qué sucede?
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Hogar- Kivi
RomansaComo la vida puede dar un cambio de 360 grados por una decisión mal tomada. La vida de Violeta dará un giro que hará replanteárselo todo. Menos mal que Chiara estaba ahí con ella cuando se encontraba en el abismo mas oscuro. Una historia llena de a...
