Chiara
Estaba aterrada, hoy era el cumpleaños de Violeta, el primer cumpleaños que pasábamos juntas, el primer cumpleaños que íbamos a pasar en familia y quería que todo saliera perfecto.
Todavía estábamos durmiendo después de una noche un poco larga gracias a Eric y unos cólicos lactantes. Miraba a Violeta pensando en todo lo que tenia planeado. Un gran desayuno, una comida con todos en el bar de Denna y tenia alguna que otra sorpresita preparada para la noche
- Buenos días Kiki.- dijo Violeta mientras se despertaba.
- Buenos días amor.- le conteste dándole un beso.- Feliz cumpleaños.
- No me puedo creer que cumpla 24 años.
- Y te espera un día lleno de sorpresas.- dije con la mayor de mis sonrisas.
- ¿Qué me has preparado?- me pregunto curiosa.
- Lo primero un rico desayuno en la cama y luego una comida en el bar de Denna con todos.
- Suena muy bien.- me contesto mientras unía de nuevo nuestros labios.
Pero el beso se vio interrumpido por el llanto de un chiquitín que le gustaba mas la juerga que dormir. Violeta iba a ir a verlo pero yo me interpuse.
- Hoy no vas a hacer nada, me voy a encargar yo de todo. De lo único que te vas a tener que encargar es de darle de comer, de ponerte guapa para la comida y de sonreír mucho.
- Pero Kiki...- dijo intentando hacerme cambiar de opinión.
- Ningún pero, hoy vas a ser la reina de la casa y te voy a tratar como tal.- dije mientras me levantaba a por Eric.
- Eso ya lo haces siempre.
Abrí la puerta de la habitación del cuarto y subí un poco la persiana para que entrara luz. En la cuna estaba Eric llorando pero cuando me vio sus lloros cesaron.
- ¿Qué pasa pequeño?.- le dije con voz dulce.- ¿Tienes hambre?, Vamos con mami a que te de el desayuno. Hoy tienes que ser muy bueno, es su cumple y tienes que portarte bien para que este todo el día feliz.
Al volver a nuestra habitación, le di a Violeta a Eric y yo aproveche para bajar y preparar el desayuno. Quería que fuese un super desayuno, así que en una bandeja puse dos tazas de café con leche, dos vasos de zumo de naranja recién exprimido, puse un par de trozos de pan para cada una y ralle un poco de tomate y en un plato puse un poco de embutido, también corte fruta y la puse en un cuenco para compartirla, y además en otro plato coloque un par de croissants y le puse al lado un poco de mantequilla, mermelada y nocilla para untar.
Aunque la cocina había quedado un poco empantanada el resultado final mereció la pena. Subí las escaleras con cuidado de no tirar nada y al abrir la puerta, la escena que había en la habitación era perfecta. Violeta estaba cantándole una nana a Eric para calmarlo, ella no se había dado cuenta de que yo estaba en la puerta pero me alegraba a ver llegado a tiempo para verlo.
Luego de unos segundos, Violeta noto mi presencia y paro de cantar.
- Pero no pares.- dije mientras me acercaba a la cama con la bandeja.
- ¿Y todo esto?.- me pregunto Violeta sorprendida.
- Tu super desayuno de cumpleañera.- conteste con mi mayor sonrisa.
- Te quiero mucho, mucho pero mucho.- me contesto Violeta mientras unía nuestros labios
Nos acomodamos como pudimos en la cama. Eric se quedó entre nosotras, ya más tranquilo después de comer, mirándonos con esos ojitos curiosos como si supiera que algo especial estaba pasando. Violeta no dejaba de sonreír mientras le daba un bocado a un croissants con nocilla.
- Esto está increíble, Kiki.- dijo con la boca medio llena.- ¿Seguro que no has contratado a alguien para hacerlo?
- Me ofendes.- me hice la ofendida, llevándome una mano al pecho.- Esto lo hizo esta humilde servidora con sus propias manos... aunque la cocina parezca un campo de batalla ahora.
- Te ayudo a limpiarla después.- Se ofreció, pero puse cara de "ni lo sueñes".
- Hoy no limpias, no cocinas, no cambias pañales. Hoy te dedicas a disfrutar.
- ¿Y tú?
- Yo me dedico a mimarte.- le guiñé un ojo.
Violeta se rio bajito y me abrazó con una de sus manos libres mientras sostenía a Eric con la otra. Era un abrazo suave, lleno de ternura, de esos que te hacen sentir en casa sin importar dónde estés. Me senté a su lado, tomando mi taza de café, y nos quedamos así, los tres, en silencio unos minutos, respirando el momento.
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Hogar- Kivi
RomansaComo la vida puede dar un cambio de 360 grados por una decisión mal tomada. La vida de Violeta dará un giro que hará replanteárselo todo. Menos mal que Chiara estaba ahí con ella cuando se encontraba en el abismo mas oscuro. Una historia llena de a...
