Violeta
Cuando mire al callejón quede impactada con la escena que vi, había dos hombres acorralando a una chica de pelo negro. No podía quedarme solo mirando, tenia que hacer algo.
- ¡Dejadla!.- grite en voz alta para que dejaran a la chica.
Los dos se voltearon a verme y uno de ellos se me acerco. No dude en coger un palo metálico que había en el suelo por si las cosas se ponían chungas.
- Vaya, aquí tenemos a la heroína del día.- dijo uno de los hombres mientras se acercaba a mi.
- No te acerques.- dije mientras empuñaba el palo para intentar darle por si se acercaba demás.
- ¿Qué me vas hacer tu con eso?. Si ni siquiera sabes usarlo.- dijo mientras se acercaba aun mas a mi.
Cuando se acerco mas a mi, no dude en ningún momento en intentar darle con el palo en la cabeza para dejarlo inconsciente. Casi lo consigo, pues solo logre rozarle la cara con el y hacerle una brecha bastante fea.
- ¿Qué haces niñata?.- me dijo el hombre muy enfadado mientras se llevaba la mano a la zona donde había conseguido darle.
- Dejad a la chica en paz.- les dije muy seria. Después del golpe que le di creí que iba a poder con ellos pero estaba muy equivocada.
- Suelta la tubería.- me dijo una voz detrás de mi bastante tenebrosa mientras sentía como algo puntiagudo me pinchaba la espalda. Decidí girarme muy lentamente hasta que me tope con un tercer hombre aun mas siniestro que los dos anteriores y que portaba una navaja de grandes dimensiones.
Por mi seguridad, decidí hacerle caso, así que solté muy despacio la tubería en el suelo para luego pegarle una patada para alejarla de mi.
- Contra la pared.- me dijo sin dejar de apuntarme con la navaja.- Poned aquí a la otra chica.
Sus amigos le hicieron caso y pusieron a la chica al lado mío, ahí pude ver como era la chica en verdad, tenia el pelo negro y los ojos verdes, se me daba un aire a Chiara. Como desearía que estuviese conmigo. Vi que la chica tenia algún rasguño en la cara de haberle pegado, y lo único que se me ocurrió fue pegarla a mi para que no la tocasen mas.
- Quitaos la camiseta.- dijo el que portaba la navaja mientras nos miraban fijamente.
- ¿Que?, ni de coña vamos a hacer eso.- dije muy tajante.
- Mira guapa, no pongas las cosas mas difíciles, eh. Podría arrancaros las prendas pero quiero ser buena persona y dejaros a vosotras.
- ¿Buena persona?. Lo que sois un panda de desgraciados y malnacidos, porque si fueseis buenas personas no le habríais hecho nada a esta chica.- dije con tono cabreado.
- No me toques las narices y hazme caso si no quieres que las cosas vayan a peor.- dijo mientras se acerco a mi, acorralándome en la pared.- Vaya, si que tienes buen cuerpo.- me dijo mientras me manoseaba todo el cuerpo.
Fue en el primer momento donde tuve miedo de verdad, donde pensé que otra vez me iba a pasar lo mismo. Algunas lagrimas brotaron de mis ojos por la impotencia que tenia en el momento.
- Vamos, no llores, si vas a disfrutar un montón.- me dijo mientras metía su mano por dentro de mi camiseta.
En ese momento vi volar una piedra de un tamaño considerable por los aires, que logro que el hombre se soltara de mi para ver de donde había venido la piedra. Yo también me puse a mirar hasta que di con mi salvador. Joey
El había tirado la piedra para que el hombre no siguiera molestando, supongo que el intentaba darle en la cabeza, pero obviamente su estatura no permitió acertar. Agradecía un montón lo que había hecho pero también me daba miedo lo que podía pasar ahora ya que no solo estaba yo en peligro sino también que lo estaba el.
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Hogar- Kivi
DragosteComo la vida puede dar un cambio de 360 grados por una decisión mal tomada. La vida de Violeta dará un giro que hará replanteárselo todo. Menos mal que Chiara estaba ahí con ella cuando se encontraba en el abismo mas oscuro. Una historia llena de a...
