Chiara
Violeta y yo seguíamos durmiendo aunque no merecía menos después de la gran noche que pasamos ayer. Espero poder repetirla mas veces porque yo daría lo que fuera por volver ayer.
Decidí despertar a Violeta de la mejor manera que sabia hacer, y esta era con pequeños besos por todo su rostro.
- 5 minutos mas, porfi.- me dijo Violeta ignorando mis caricias.
- No, que hay que activarse, que tenemos que hacer muchas cosas.- le dije sin dejar las caricias
- No quiero.- me respondió tapándose con la sabana.
- Bueno, si tu no te despiertas, tendré que despertar a Eric.- dije mientras me ponía a la altura de su barriga.- Eric, es hora que te despiertes, se que anoche no te dejamos dormir mucho pero tampoco te puedes tirarte todo el día durmiendo.
- ¡Chiara!- me regaño Violeta.- No le digas eso a Eric, es muy pequeñito para traumarlo.
- Bueno, pues si quieres que deje de traumar a nuestro hijo, levántate.- conteste mientras le dejaba un beso en los labios.
- Mira que eres mala.- me contesto Violeta con un puchero mientras se levantaba.
- Venga, que esta noche te compenso.- le conteste mientras volvía a besarla.
Mientras besaba a Violeta, note como un empujón en el vientre y sabia perfectamente quien era.
- Ya estamos todos despiertos.- me dijo Violeta con una sonrisa a la vez que unia de nuevo sus labios con los míos.
Cuando salimos de la habitación, fuimos a la cocina y estaba mi madre con Joey preparando el desayuno.
- Buenos días chicas.- nos dijo mi madre mientras untaba mantequilla en una tostada.- Ya esta el desayuno listo.
- Muchas gracias Emma pero no hacia falta.- agradeció Violeta a mi madre por su hospitalidad.
- Si y mas de después de la noche que tuvisteis.
Violeta y yo nos miramos completamente sorprendidas y la vez rojas de la vergüenza. Mi madre nos había escuchado como lo hacíamos, había escuchado como Violeta gemía mi nombre y viceversa. Creo que nunca he pasado tanta vergüenza en mi vida.
- ¿Nos escuchaste?- pregunte roja de la vergüenza.
- Si, no fuisteis muy silenciosas, aunque viendo como sonabas disfrutar estabas disfrutando.
- ¡Mum!.- le regañe después de la barbaridad que había soltado. Me gire para ver la cara de Violeta, la cual estaba del mismo color que su pelo.
- Vamos, no os tenéis que avergonzar por esto. Sois jóvenes y tenéis ganas, es normal. Además, los embarazos te ponen las hormonas a mil, ¿O no me equivoco, Violeta?.- termino por preguntar a la susodicha.
- La verdad que no.- le contesto Violeta con una risa nerviosa.
- Pues ya esta, por mi no os tenéis que cortar. Yo me acuerdo de cuando estaba embarazada de tu hermana, tenia a tu padre explotado.- soltó mi madre como la cosa mas normal del mundo.
- ¡Mama!- la volví a regañar pues ese tipo de cosas no son cosas que un hijo tenga que saber. También note como Violeta se rio, supongo que de la expresión que puse de horror al escuchar a mi madre.
- Vamos, como si no nos hubieses pillado a tu padre y a mi alguna vez.- siguió hablando como si el tema de conversación fuese algo cotidiano.
- ¿Desayunamos?- pregunte intentando cambiar de tema, pues estaba viendo que no íbamos a llegar a ningún sitio.
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Hogar- Kivi
RomansaComo la vida puede dar un cambio de 360 grados por una decisión mal tomada. La vida de Violeta dará un giro que hará replanteárselo todo. Menos mal que Chiara estaba ahí con ella cuando se encontraba en el abismo mas oscuro. Una historia llena de a...
